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Fisonomía del país
Fisonomía del país
Alemania está situada en el centro de la Europa continental y está delimitada al S por los Alpes y al N por el mar Báltico y el mar del Norte. Al E y al O, sin embargo, carece de fronteras naturales, por lo que las influencias y el intenso intercambio cultural con los territorios vecinos han marcado el desarrollo milenario de la historia y civilización germánicas.
Tres Grandes Regiones Naturales
La inmensa llanura germano-polaca del Norte está formada por los aluviones glaciares del Cuaternario. El resistente zócalo sobre el que se asientan sus tierras impidió que en está región se produjeran los plegamientos alpinos y hercinianos que afectaron a los territorios centrales y occidentales durante el Paleolítico. Esta última región se encuentra hoy compartimentada en pequeños macizos y depresiones –producto de la erosión– cubiertos en su mayor parte de masas boscosas. Entre las cadenas montañosas hercinianas más importantes cabe destacar el macizo Esquistoso renano (Schiefergebirge), la Selva Negra (Schwarzwald), el Böhmerwald, el bosque de Baviera, los montes Metálicos (Erzgebirge) y el Riesengebirge. En el borde septentrional de estas suaves cadenas montañosas se encuentran las cuencas mineras del Ruhr y de Silesia, cuya riqueza carbonífera explica la prosperidad industrial de la región. La vasta cuenca sedimentaria de Suabia-Franconia, drenada por el Neckar en Suabia y el Meno en Franconia, está limitada al N por la Selva Negra y al O por el macizo calcáreo del Jura suabo. Su paisaje ofrece elevaciones menos pronunciadas en las que afloran los estratos rocosos de la tierra, creando una hilera de colinas a modo de festones.
Al S, el paisaje alpino de Alemania se limita a los Alpes de Berchtesgaden, del Allgäu y de Baviera. Los dominios prealpinos, formados por los sedimentos y los pliegues que afectaron a la cadena montañosa durante la última glaciación, se extienden hasta el Danubio.
Los Paisajes
Alemania del Norte
El valle bajo del Rin y Westfalia – La verde llanura del bajo Rin, al abrigo de inundaciones, evoca por sus casas confortables a los Países Bajos. En los alrededores de Münster, en Westfalia, podemos encontrar un paisaje similar, cuyo atractivo reside en la proliferación de castillos provistos de fosos de agua que rodean la fortaleza.
La gran llanura del Norte – Esta enorme región, situada entre el río Ems y el Oder, presenta, a pesar de su aparente monotonía, una cierta variedad de paisajes. Al S, a los pies de las serranías del Weser y el Harz, se extienden las llanas campiñas de los Börde, cuyas tierras son de una gran fertilidad gracias a la capa de loess que las recubre. Las granjas y los cultivos prosperan en esta zona densamente poblada, que además es rica en yacimientos minerales de hierro y potasio.
Sin embargo, en la región de Geest, situada más al N, el suelo, formado por sedimentos glaciares (arena, grava, barro, arcilla, guijarros), es pobre debido al deficiente drenaje de sus tierras arenosas y al rigor de los hielos escandinavos de la última glaciación, que cubrieron la zona hasta bien entrado el Paleolítico. Los innumerables depósitos morrénicos y los lagos poco profundos que salpican el paisaje de la meseta de Mecklemburgo, entre Berlín y el Báltico, son también testigos de la acción de los glaciares sobre la zona. En la costa del Báltico, en cambio, estos ríos de hielo no han modificado en exceso el relieve gracias a la escasa profundidad de sus mares. En esta región la acción erosiva de las corrientes litorales ha creado un rosario de penínsulas alrededor de la isla de Rügen y el cabo de Darss.
Al E, en el centro de Brandemburgo, los valles glaciares dejaron vastos surcos por los que corren hoy los ríos Spree y Havel. Su trazado serpenteante a través de la región de Postdam y el bosque de Spree (Spreewald) alimenta las zonas lacustres.
Al O del bajo Weser y en la región de Worpswede, al N de Bremen, la turbera (Moor) y la pradera húmeda dominan el paisaje. El drenaje del suelo pantanoso ha permitido transformar las estériles turberas en campos de cultivo. Al SO de Luneburgo, entre Celle y Hamburgo, se extiende la vasta reserva natural de Lüneburger Heide, un paisaje virgen de praderas parcialmente repobladas de pinos.
La costa del mar Báltico – La costa alemana del mar Báltico, que se extiende desde Flensburg hasta Stettin es una sucesión de pequeñas elevaciones (en torno a los 100 m). En estas tierras invadidas por las morrenas glaciares, los ríos de hielo no modificaron en exceso el relieve costero debido a la escasa diferencia entre pleamar y bajamar y a la modesta profundidad del mar (55 m de promedio). Esta circunstancia favoreció el asentamiento de numerosas ciudades con una larga tradición histórica. Entre las bahías de Lübeck y de Kiel se encuentra la región conocida como la ”Suiza de Holstein”, una atractiva zona de bosques y lagos, vestigios de una morrena terminal de la época glacial. Un dédalo de brazos de mar, originados igualmente por los hielos de las últimas glaciaciones, bañan una multitud de apacibles playas y penetran profundamente en la tierra, formando un paisaje de fiordos y golfos salpicados de bosques, pequeñas aldeas de pescadores y puertos naturales. Al E, la costa báltica está jalonada de ensenadas poco profundas (Bodden) de la época posglaciar. Frente al continente emergen cuatro islas, la mayor de ellas, Rügen, de perfil costero desigual, está bañada por un sin fin de los característicos “Bodden”.
La costa del mar del Norte – La franja costera del mar del Norte, que se extiende desde los Países Bajos hasta Dinamarca, se distingue por un perfil desigual, sometido a continuas modificaciones debido al desgaste que ocasionan los fuertes vientos y el intenso oleaje que reinan en la zona. El ritmo de las mareas (cada 12 h, 25 min y 53 s) hace que la oscilación del nivel de las aguas entre bajamar y pleamar se sitúe en torno a los 2-3,5 m. Entre tierra firme y el rosario de islas situado frente a la costa continental (separadas por una distancia entre 5 y 30 km), emerge con el reflujo de la marea una amplia superficie de tierra que se conoce con el nombre de “Watt” (los “bajos”). El ecosistema del “Watt” ofrece en sus limos grisáceos, que alternan con bancos de arena, una variedad de cerca de 2.000 especies animales, desde focas a microorganismos de 0,1 mm de tamaño. La costa continental está ocupada por amplias superficies de tierras pantanosas (Marschen) ganadas al mar. En tiempos pasados, cuando las mareas bañaban estos suelos, junto a las finas partículas de arena arrastradas por las aguas, se fueron depositando sustancias animales y vegetales que constituyen actualmente la base de la fertilidad de sus campos de cultivo. Más al interior, la región arenosa y ondulada del “Geest” presenta, sin embargo, suelos estériles. Antaño helada, su suelo se compone de detritos glaciales. En las depresiones poco profundas se han formado grandes turberas bajas y esponjosas, parte de las cuales han sido convertidas en tierras de cultivo. Al fondo de los estuarios del Elba y del Weser, que forman sendos deltas, se encuentran los dos puertos marítimos más importantes de Alemania: Hamburgo y Bremen.
Alemania Central
El macizo Esquistoso renano – En este antiguo macizo, que antaño formó un bloque compacto, el curso del Rin y el de sus afluentes –el Mosela y el Lahn– han tallado una vía de circulación que comunica el N y el S del país. Las alturas solitarias de este cuádruple bloque de mesetas (Hunsrück, Taunus, Eifel y Westerwald) destacan por su crudeza climática y por las huellas evidentes de actividad volcánica (lago de cráteres del Eifel).
El alto Sauerland, cubierto de denso bosque, constituye, gracias a su sistema de represas, la reserva hidrológica de la zona industrial del Ruhr.
Las regiones montañosas de Hesse y del Weser – El macizo Esquistoso renano y la selva de Turingia (Thüringerwald) delimitan un territorio donde se entremezclan montañas de poca altura, algunas de origen volcánico (Rhön, Vogelsberg), y valles. Desde las primeras invasiones bárbaras estos valles han constituido auténticas vías de penetración del N al S de Alemania.
Las elevaciones del Weser, sólo franqueables en Porta Westfálica, se prolongan al O por el Teutoburger Wald y constituyen una importante barrera entre Westfalia y el N de Alemania. Los montes Metálicos (Erzgebirge) representan la frontera natural con la vecina República Checa.
El Harz – En este macizo situado en el corazón de Alemania se alcanzan cotas relativamente elevadas (Brocken, 1.142 m). Clima riguroso con abundantes nevadas invernales.
Alemania del Sur
La llanura del alto Rin – Esta depresión, que se extiende de Basilea a Bingen, goza de un buen clima de lluvias moderadas, primaveras anticipadas y veranos cálidos. En sus soleados campos se cultivan lúpulo, tabaco y vino. Este corredor del alto Rin es un importante nudo de comunicaciones continental.
La Selva Negra (Schwarzwald) – Este macizo granítico relativamente poblado, cuya mayor altura se encuentra al S en el Feldberg (1.493 m), domina la llanura del alto Rin. Su clima saludable y la existencia de importantes fuentes de aguas termales aseguran una gran afluencia turística en verano.
La cuenca de Suabia-Franconia – Suabia ofrece una gran diversidad de paisajes, entre los que destaca el Jura suabo, un espectacular frontón de tonalidad azulada que alcanza los 900 m de altura. Aquí, los pequeños valles salpicados de frutales y viñedos alternan con las suaves elevaciones y las colinas cubiertas de bosque.
Franconia es una amplia meseta de líneas onduladas que limita al SE con el macizo calcáreo del Jura de Franconia –de donde se extraen las famosas piedras de Solnhofen, utilizadas en la construcción para el revestimiento de suelos y paredes–, y al N con la selva de Turingia y el bosque de Bohemia, dos macizos cristalinos cubiertos de densos bosques.
Los Alpes y la región prealpina – Los Alpes bávaros y los del Allgäu presentan un atractivo especial por el contraste entre el verde oscuro de su tupida vegetación y el tono gris de sus escarpadas y desnudas paredes de piedra. La Zugspitze, el pico más alto de Alemania, alcanza los 2.962 m.
Los ríos Iller, Lech, Isar e Inn, que descienden de los Alpes para aportar sus aguas al Danubio, han tallado en la meseta de Baviera un conjunto de valles agrícolas, donde actualmente se asientan las principales ciudades de los Prealpes (Ulm, Augsburgo, Múnich).

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