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Historia
Historia
- Los orígenes
- Romanos y germanos
- El Imperio franco
- El Sacro Imperio Romano
- La Baja Edad Media
- La Reforma y la guerra de los Treinta Años
- El ascenso de Prusia-Brandemburgo
- El camino hacia la unificación de Alemania
- El Imperio alemán
- La I Guerra Mundial y la República de Weimar
- El Nacionalsocialismo y la II Guerra Mundial
- Alemania de 1945 hasta nuestros días
Los orígenes
Los primeros restos fósiles del género homínido hallados en el territorio de la actual Alemania tienen una antigüedad de 500.000 años; corresponden al llamado Homo heidelbergensis, cuya mandíbula inferior se descubrió en 1907 en las proximidades de la ciudad de Heidelberg. En el Paleolítico Medio (200.000-40.000 a.C.) la morfología de los fósiles prehomínidos corresponde al tipo denominado Homo Sapiens Neanderthalensis
. Los primeros homínidos de la última fase del desarrollo filogenético, cuyos rasgos biológicos se relacionan con el hombre actual (Homo Sapiens Sapiens), aparecieron en el Pleistoceno Superior, un periodo del Paleolítico correspondiente a la última glaciación del Cuaternario (4º periodo glaciar o de Wurm – 10.000 a.C.). Estos antepasados humanos practicaban la caza, la pesca y la recolección como medio de subsistencia. Durante el Neolítico (a partir del VI milenio a.C.) tuvo lugar el proceso de sedentarización que revolucionó el modo de vida humano. El hombre comenzó a cultivar plantas, a criar ganado para procurar su sustento y a vivir agrupado en poblados.
En el siguiente periodo, conocido como la Edad del Bronce, se difundió el cobre como materia prima para la fabricación de utensilios, armas y objetos de adorno. En esta etapa las sociedades, perfectamente organizadas, darán paso a las primeras civilizaciones (a partir del año 1.000 a.C. aprox.) de la Edad del Hierro, en la que se suceden, a su vez dos periodos: la cultura de Hallstatt y la de La Tène, esta última más evolucionada que la primera. En este momento una parte de la población, ya liberada de la exclusividad que hasta entonces había supuesto la obtención del sustento, empieza a ocupar los puestos de dirección de las actividades económicas y administrativas, generándose, de este modo, una incipiente diversificación de las funciones sociales. En los objetos hallados en las excavaciones se aprecian los signos de jerarquización de la sociedad.
Romanos y germanos
En el I milenio a.C. tuvieron lugar las migraciones de tribus germánicas hacia Centroeuropa. En estos desplazamientos participaron multitud de grupos de población de culturas y procedencias distintas (de la llanura escandinava, de la Alemania septentrional y de la zona de Mittelgebirge). El término “germanos” aparece por primera vez en los textos de Poseidonio, escritor romano del s. I a.C. También César utiliza este vocablo (“De Bello Gallico”) cuando describe los territorios al N de los Alpes que no pertenecen a la Galia.
Las incursiones de los cimbrios de Jutlandia y de sus aliados, los teutones, en territorio de la Galia hacia el año 100 a.C. constituyeron los primeros enfrentamientos militares de las tribus germánicas con la antigua civilización romana. La conquista de la Galia por César (58/55 a.C.) frenó solo en parte la expansión de las tribus germánicas occidentales. El emperador Augusto ideó estrategias políticas encaminadas a integrar dentro de la estructura del Imperio a los pueblos germánicos que ocupaban las tierras próximas a la línea del Elba; pero el proyecto jamás se pudo realizar.
En el s. I d.C. se construyó el limes, una línea defensiva de 550 km a lo largo de la frontera del Imperio Romano entre el Rin y el Danubio. Aunque los conflictos fueron frecuentes, también se establecieron en ocasiones alianzas, relaciones comerciales e intercambios culturales. Al amparo de los campamentos militares romanos y de las ciudadelas construidas en los vados de los ríos se conformaron diferentes núcleos de población que con el tiempo darían lugar a importantes ciudades (por ejemplo, Colonia, Coblenza, Ratisbona).
El occidente medieval resultó de una amalgama de elementos culturales de la antigua civilización clásica, del mundo germánico y de la tradición cristiana. En los ss. II y III se produjo la fusión de las grandes familias tribales que compartían un mismo origen, como los francos, los sajones y los alemanes. Los jefes tribales de la época de las migraciones constituyeron los grupos de poder en los Estados feudales altomedievales.
s.I a.C.-En el año 9 d.C. tres legiones romanas al mando del general Varo son aniquiladas por el caudillo germano Arminio el Querusco, y los romanos ceden sus posiciones militares de la margen derecha del Rin.
314-Un año después del edicto de Milán de Constantino el Grande, por el que se reconocía al cristianismo como religión legítima del Imperio Romano, se funda el primer obispado germánico en Tréveris.
375-Inicio de las grandes migraciones: los godos (tribus germánicas del Este), desplazados por los hunos, avanzan hacia el O. Se consuma la división del “Imperium Romanorum”.
476-Fin del Imperio romano de Occidente. Odoacro, caudillo de los Hérulos, depone al último emperador romano, Rómulo Augústulo. En 493 Odoacro muere asesinado a manos del ostrogodo Teodorico.
El Imperio franco
La confederación de pueblos francos –formada por las tribus de origen germánico asentadas en la región de la desembocadura del Rin– se expandió lentamente en dirección SO. Los francos, admitidos en el Imperio Romano en calidad de federados, continuaron su penetración en el N de las Galias dirigidos por la familia de los merovingios que hacia el año 500 constituyeron el principal núcleo de poder del mundo altomedieval. La unidad política del conjunto tribal se consiguió bajo Clodoveo I, auténtico fundador del reino franco. Este monarca acabó con los restos del dominio romano en occidente. Influido por su esposa Clotilde se convirtió al cristianismo. A finales del s. VII la mala gestión de los llamados “reyes holgazanes” condujo a la desaparición del reino merovingio y a la sucesión en el poder de la dinastía que será conocida posteriormente como carolingia. Los soberanos carolingios depositaron el poder de decisión en la figura de los mayordomos, que en la práctica absorbieron toda la autoridad política y suplantaron la potestad real.
El término genérico de thiustisk, con el que se designó a partir del s. VIII a todas las lenguas diferentes al latín y, posteriormente, al francés, es una derivación lingüística del concepto de “tribu”. Entonces aún no existía una lengua común en el ámbito territorial al E del Rin, que constituyó hasta el s. XI lo que se conocía como reino franco. En el s. X surgió por primera vez el concepto de “Regnum Teotonicorum” –que se fue imponiendo a lo largo de los ss. XI y XII– para denominar a la confederación de pueblos de diferente origen tribal que se había establecido en la región oriental del reino franco.
715 - El papa Zacarías sanciona la entronización de Childerico III, último rey de la dinastía merovingia y candidato apoyado por el mayordomo de palacio Pipino.
768 - Carlomagno se convierte en rey de los francos. En los conflictos del reino lombardo, apoya al Papa y se declara rey de los lombardos. Somete a los sajones e incorpora a sus dominios el reino de Baviera.
800 - En Roma, el papa León II corona emperador a Carlomagno, que se convierte en el primer emperador del Imperio Romano restaurado en occidente.
843 - Por el tratado de Verdún se reparte el Imperio de Carlomagno entre los tres nietos del emperador. Luis el Germánico obtiene el reino franco oriental. La división definitiva del imperio carolingio, que sentó las bases de las futuras naciones de Francia y Alemania, tuvo lugar en los tratados de Mersen (870) y Verdún-Ribemont (879/880).
911 - Al extinguirse la rama franco-oriental de la dinastía carolingia, los grandes del reino eligen soberano al duque franco Conrado, distanciándose así de la nación franca-occidental.
El Sacro Imperio Romano
El Sacro Imperio Romano Germánico fue una monarquía electiva. El rey germano era elegido por los príncipes de entre los candidatos legítimos por derecho de sangre; después se procedía a la coronación imperial por el Papa. A partir del s. XI, el Imperio Germánico abarcaba no sólo la autoridad sobre territorios alemanes e italianos, sino sobre el reino de Borgoña, al contraer matrimonio Otón I el Grande con Adelaida de Borgoña. El imperio “germánico” se consideró una institución heredera del antiguo Imperio Romano e intentó realizar la idea del imperio universal romano; a partir de 1157 se reafirmó este concepto supranacional al añadir los términos de “Sacrum Imperium”. Pero a partir de mediados del s. XIII, durante el reinado de la dinastía Hohenstaufen, se perdieron los dominios territoriales en Italia y se impuso un nuevo concepto de “Sacro Imperio Romano de la Nación Alemana”, que hacía referencia al poder imperial circunscrito a la comunidad de Estados germánicos del Imperio.
Éstos, que en la Alta Edad Media se extendía desde Sicilia al mar Báltico, resultaba ingobernable sin un sistema administrativo centralizado y los medios técnicos, financieros y militares adecuados. En el s. XIII se inició un proceso de consolidación del poder de los príncipes, con la consiguiente restricción de la autoridad imperial. La concesión de tierras y privilegios de todo tipo (por ejemplo, derechos de aduana) otorgó grandes prerrogativas a la aristocracia imperial en materia de administración y seguridad, con lo que gobernó sus dominios con total autonomía.
La querella de las Investiduras fue el conflicto que enfrentó, desde mediados del s. XI, al Papado y al Imperio –las dos máximas instancias del poder medieval– por la elección de los obispos. Esta lucha trajo consigo el debilitamiento del Imperio y provocó una gran conmoción espiritual en el mundo cristiano. El concordato de Worms puso fin a la disputa en 1122 y estableció, entre otras cuestiones, que la potestad de los dignatarios eclesiásticos debía circunscribirse a la esfera de lo espiritual. La condición de los obispos se equiparó a la de los príncipes, que eran considerados vasallos del Imperio.
Con el tiempo, la institución de los feudos hereditarios e indivisibles fue acrecentando las prerrogativas de los vasallos, en detrimento de la autoridad imperial, hasta constituirse en una multitud de pequeños Estados territoriales autónomos, algunos de mayor tamaño, como Baviera y Sajonia. La soberanía territorial de los principados minó la estructura del Estado unitario regido por una personalidad imbuida de amplios poderes políticos, y constituyó el fundamento de la organización federalista actual de Alemania.
962-Con la coronación de Otón el Grande en Roma se restaura el Imperio Romano Germánico de Occidente. El duque de Sajonia es entronizado el año 936; la dinastía otoniana permanece en el poder hasta la muerte de Enrique II y es sustituida en 1024 por los reyes salios (francos).
1073-Comienza el pontificado de Gregorio VII, enérgico reformador de la Iglesia, que proclama el sometimiento del poder laico a la autoridad eclesiástica. El conflicto alcanza su momento álgido con el dramático viaje del emperador germánico Enrique IV a Canosa (Toscana) para solicitar el perdón del Papa, que le había excomulgado en 1077.
1152-1190-Reinado de Federico I Barbarroja, de la dinastía Hohenstaufen, que refuerza la autoridad imperial (Restauratui Imperii), lucha por limitar el poder del Papa a la esfera de lo temporal y despoja al duque güelfo Enrique el León de sus feudos de Baviera y Sajonia.
1212-1250-Durante su reinado, Federico II permanece en el S de Italia y Sicilia la mayor parte del tiempo. Sus intereses en los dominios al N de los Alpes son marginales. Promulga dos leyes imperiales (1220-31) que ratifican el poder espiritual y temporal de los príncipes en los territorios del Imperio.
1254-1273-El periodo entre la muerte de Conrado IV y la elección de Rodolfo de Habsburgo, conocida como el Interregno, se caracteriza por la anarquía. Los reyes “extranjeros”, privados de un poder efectivo, permiten que prevalezca la ley del más fuerte. El Imperio ya no recuperará nunca la importancia de la que gozó en la Alta Edad Media.
La Baja Edad Media
Tras el interregno producido por la extinción de la dinastía de Luxemburgo, la corona imperial pasó a la casa Habsburgo, que unió los derechos de ambas dinastías. Después de sofocar las luchas internas de los príncipes germanos y frenar las pretensiones del poderoso linaje de los Luxemburgo, de los Nassau y de los Wittelsbach, los Habsburgo lograron consolidar su poder en el s. XV. El Renacimiento marca la línea divisoria entre el concepto medieval providencialista de la monarquía –el poder de los reyes emanaba de Dios– y la monarquía autoritaria y centralizada de la Edad Moderna, que mostró el firme propósito de fortalecerse frente a los poderes feudales.
Las antiguas sesiones celebradas en la Corte dieron origen en la Baja Edad Media a la Dieta Imperial, una asamblea formada por cerca de 350 miembros pertenecientes a los estamentos laico y religioso. Esta institución sentó las bases del posterior dualismo entre el rey y los estamentos. En la Dieta de Worms (1495) se acordaron importantes reformas que posibilitaron el desarrollo del Estado moderno, entre otras, la supresión de los privilegios jurídicos y fiscales de los feudos. Además, la Dieta estableció la “Paz perpetua” para todo el Imperio, la constitución de un tribunal general –la Cámara Imperial, encargada de velar por el cumplimiento y respeto de la legalidad vigente– y la fijación del primer impuesto imperial. Con la implantación de este tributo obligatorio, denominado el “Gemeine Pfennig” (céntimo común) –un tipo mixto que gravaba el patrimonio, la renta y al individuo– el emperador Maximiliano I logró llevar a buen término la reforma del sistema financiero imperial, a la que se habían opuesto durante mucho tiempo los estamentos. En sesiones posteriores de la Dieta se acordó la estructuración del territorio en distritos administrativos suprarregionales. En 1663 se estableció en Ratisbona la “Dieta Permanente”.
Alentada por las ideas del Humanismo, en el s. XVI empieza a esbozarse en los territorios del Imperio una incipiente conciencia de “nación alemana”, tanto desde el punto de vista político, como cultural. En este periodo histórico se resucitan y difunden obras que contribuyen al desarrollo de este concepto (“Germania” de Tácito). Si hasta entonces siempre se había utilizado el término de “Estados alemanes” en plural, hacia 1500 aparece por primera vez el vocablo “Alemania” (Deutschland) en singular, hecho que atestigua este proceso de reconocimiento de una idiosincrasia particular germana.
1273-Por requerimiento del Papa, el conde Rodolfo de Habsburgo (quien entre otros dominios territoriales poseía Brisgovia, Alsacia y Argovia) es designado en Francfort (Meno) rey de Alemania por los príncipes electores.
1346-1378-Reinado de Carlos IV de Luxemburgo, el soberano más importante de la Baja Edad Media.
1386-Fundación de la Universidad de Heidelberg, la más antigua de Alemania.
1414-1418-Concilio de Constanza; era la primera asamblea eclesiástica importante que se celebraba en la Edad Media.
1438-A la muerte del último emperador de la dinastía Luxemburgo, los príncipes electores designan como rey al duque Alberto V de Habsburgo, que asciende al trono bajo el nombre de Alberto II.
hacia 1450 -Johannes Gutenberg inventa en Maguncia la imprenta de caracteres móviles; eclosión y difusión del Humanismo.
1452-Federico III será el último rey que acuda a Roma para ser coronado como emperador.
1493-Entronización de Maximiliano I, quien a partir de 1508 será nombrado “Emperador Romano”. Sus sucesores adquirirán el título de emperadores en el mismo momento de ser entronizados en la ceremonia de Aquisgrán. El rey, acompañado por su Corte, ya no tendrá que organizar los complicados desplazamientos a Italia para coronarse como emperador.
1519-1556-El emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos y Maximiliano I reúne bajo su corona el imperio más poderoso (en cuanto a extensión, población y riqueza se refiere) desde la época carolingia.
La Reforma y la guerra de los Treinta Años
En 1503 Lutero (1483-1546) ingresó en el convento de la orden agustina de Erfurt. Este monje escrupuloso vivía atormentado con el problema doctrinal de la Gracia. Tras doctorarse en Teología, fue nombrado profesor de Exégesis bíblica en la Universidad de Wittenberg y, hacia 1512, encontró en las Sagradas Escrituras algunas respuestas a sus dudas espirituales: “El hombre no puede conseguir el perdón de sus pecados sino confiando en el amor de Dios y en su misericordia”. La empresa de la salvación –predica Lutero en su doctrina de la justificación del hombre– no depende del esfuerzo de la voluntad o de la práctica de buenas obras, sino únicamente de la misericordia de Dios, y ésta la obtendrá entregándose a Él sin tratar de penetrar en el misterio de sus designios, es decir, la única fuente de salvación es la Fe. Esta convicción es el motor de la lucha luterana contra la venta de indulgencias, y así, el 31 de octubre de 1517, fijó en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg sus 95 tesis en las que rechazaba esta práctica y recordaba el significado del sacrificio de la Cruz y de la Gracia de Dios.
Denunciado como sospechoso de herejía, fue invitado por el Papa a comparecer ante un tribunal y retractarse. Lutero se negó y quemó públicamente, en 1520, la bula papal por la que se le comunicaba la excomunión. Rechazó los sacramentos y la Gracia emanada de ellos, negó al clero cualquier función que no fuera la puramente espiritual, proclamó el sacerdocio universal conferido por el bautismo, y criticó las instituciones de la Iglesia y su estructura jerárquica. Convocado a la Dieta de Worms en 1521, Lutero se reafirmó en sus tesis, y el emperador le impuso el destierro. Acogido por el príncipe elector de Sajonia (Federico el Sabio), Lutero tradujo al alemán el Antiguo y el Nuevo Testamento. Esta versión de la Biblia le convirtió en el creador de la moderna lengua alemana. En 1529 la Dieta de Espira volvió a poner en vigor el edicto de Worms, al que se agregaron otras medidas que prohibían cualquier reforma religiosa.
Las divisiones internas de los protestantes, la lucha por la sucesión entre los hermanos Rodolfo II y Matías, la reorganización dogmática del catolicismo y el renacimiento religioso de la Contrarreforma, originados por el concilio de Trento (1545-63), apoyado firmemente por el emperador, fueron los elementos desestabilizadores del delicado equilibrio conseguido por la paz de Augsburgo. La Liga Católica, capitaneada por el ducado de Baviera, se opuso decididamente a la Unión Protestante, dirigida por el Electorado Palatino del Rin. El levantamiento de Bohemia de 1618 fue el detonante de la guerra de los Treinta Años, que comenzó siendo un conflicto religioso limitado a los dominios austríacos, se transformó luego en una guerra alemana localizada al O y N del país, y terminó siendo una lucha por la hegemonía europea, en la que el factor religioso pasó a ocupar un segundo plano. Los estados protestantes de Dinamarca y Suecia intervinieron en la guerra al ver amenazada su religión. La Francia de Richelieu se sumó a la contienda con el propósito de arrebatar a los Habsburgo los Países Bajos y el Franco Condado –entonces bajo soberanía española– pero, finalmente, el conflicto bélico se desarrolló casi en exclusiva en suelo alemán y dejó a su paso campos devastados, ciudades saqueadas y destruidas y la economía arruinada. La paz de Westfalia (1648), en la que se puso fin a la contienda, significó importantes pérdidas territoriales para el Imperio, que quedó muy debilitado.
1530-Carlos V convoca a los protestantes en Augsburgo para tratar de llegar a un acuerdo, pero las posturas son irreconciliables. Melanchthon presenta en nombre de los luteranos la Confessio Augustana, el credo protestante.
1555-La paz de Augsburgo, que reconoce al protestantismo los mismos derechos religiosos que al catolicismo, establece el principio “cuius regio, eius religio” (los súbditos debían adoptar la confesión religiosa por la que optase su soberano), por lo que el Imperio pierde la jurisdicción en materia religiosa a favor de los estados territoriales.
1618-Los estamentos de Bohemia se oponen al nombramiento del archiduque Fernando II de Habsburgo, heredero del emperador Matías, como rey de Bohemia, y designan como sucesor al príncipe elector protestante Federico V del Palatinado. Tras la Defenestración de Praga, la crisis se agudiza y se declara la guerra.
1618-1623-En la primera fase de la guerra (que enfrenta a Bohemia contra el Palatinado) Federico V es derrotado por las tropas de Tilly en la batalla del Weißer Berg (1620).
1625-1629-Al final de la segunda fase (guerra de Dinamarca contra la Baja Sajonia) los soldados daneses protestantes son derrotados por las tropas imperiales bajo la dirección de Wallenstein.
1630-1635-Suecia interviene en la guerra a favor de los protestantes (guerra sueca). El rey Gustavo Adolfo II muere en la batalla de Lützen.
1635-1648-La Francia de Richelieu, que hasta entonces había evitado la guerra abierta contra los países de la corona de Habsburgo –por los que estaba cercado–, decide tomar parte activa en la contienda y se alía con Bernhard von Weimar (guerra franco-sueca).
1648-Después de cinco años de negociaciones, se firma el acuerdo de paz de Westfalia, en Münster y Osnabrück. Se crea la octava dignidad electoral para el Palatinado.
1688-1697-Las pretensiones territoriales de Luis XIV sobre la orilla izquierda del Rin desencadenan la guerra de Sucesión del Palatinado, que es devastado por las tropas francesas al mando de Louvois.
El ascenso de Prusia-Brandemburgo
El burgrave Federico von Hohenzollern obtuvo, en 1414, el principado electoral de Brandemburgo, al que se agregó, 203 años más tarde, el ducado de Prusia, que pasó a dominio de su dinastía. Federico Guillermo (1640-1688), elector de Brandemburgo y más conocido por el sobrenombre de El Gran Elector, asumió el gobierno de su país en 1640. Se le considera con justicia el creador del Estado prusiano por los grandes logros de su política autoritaria con la que consiguió reducir el poder de los parlamentos locales, organizar un sistema eficiente de recaudación de contribuciones y un control de la Hacienda, así como crear un ejército profesional. El débil reino que heredó, al que se agregaron los territorios de la Prusia oriental reconocidos en el tratado de Westfalia, se convirtió bajo su mandato en el Estado más poderoso del N de Alemania. Cuando en 1685 fue revocado el edicto de Nantes –promulgado en 1598 para poner fin al conflicto religioso en Francia entre católicos y protestantes– miles de hugonotes emigraron a Brandemburgo y contribuyeron al espectacular desarrollo económico de Berlín.
Su nieto Federico Guillermo I, primer rey de Prusia, continuó con la obra emprendida por su predecesor. Convencido de la importancia de una buena organización para garantizar el buen funcionamiento del Estado, creó un cuerpo de funcionarios bien estructurado y un ejército permanente en el que la consigna principal era la obediencia sin condiciones. Los elementos fundamentales del estado del llamado “Rey Sargento” fueron la disciplina, la laboriosidad y la economía.
A su muerte, en 1740, su hijo y sucesor Federico II el Grande (1740-1786) halló un país con una administración modélica, lo que permitió que Prusia se convirtiera, durante su reinado, en la segunda potencia del Imperio. Tras la guerra de Sucesión de Austria y la guerra de los Siete Años, se le otorgó la posesión de Silesia, y en el reparto de Polonia consiguió afianzar su poder sobre los territorios orientales. El “Viejo Fritz”, como se le conocía popularmente, había recibido una buena formación humanista. Se interesó por la música y la literatura, fue amigo y corresponsal de Voltaire y gozó de gran prestigio entre la intelectualidad europea de la época. Prusia experimentó un importante desarrollo cultural y político durante el reinado de este “príncipe ilustrado”, que con una burocracia bien organizada y la alianza establecida entre la realeza y la nobleza, sentó las bases del futuro poder prusiano.
1701-El príncipe elector Federico III es entronizado en Königsberg como rey de Prusia bajo el nombre de Federico I.
1740-1748-Guerras de sucesión de Austria/Silesia: se revoca la Pragmática Sanción promulgada por Carlos IV (1713). La guerra concluye con la invasión de Silesia por las tropas prusianas de Federico II el Grande.
1756-1763-Guerra de los Siete Años: Prusia, aliada con Inglaterra, lucha contra Austria, Francia y Rusia. Al final de la guerra, Prusia ocupa el quinto puesto entre las potencias europeas. Esta relación de fuerzas se mantendrá en Europa hasta la I Guerra Mundial.
El camino hacia la unificación de Alemania
Desde 1792 Francia estaba en guerra con el resto de las potencias políticas europeas y en la paz de Luneville, firmada en 1801, consiguió, finalmente, sus objetivos: fragmentar el Imperio Germánico y crear Estados alemanes poco extensos, pero fuertes. Esto significó la pérdida de los territorios situados en la orilla izquierda del Rin, con los que compensó a los príncipes alemanes por su renuncia a los planes de reorganización del Imperio. La reordenación política de éste se llevó a cabo en varias etapas, que fueron reguladas por la llamada Comisión del Imperio (Reichsdeputationshauptschluß, 1803), nombrada por la Dieta. En sus acuerdos, la comisión ordenó la secularización de los principados eclesiásticos, su posterior redistribución y la mediatización o pérdida de la dependencia directa del Imperio de numerosos señoríos, así como la cancelación de los privilegios que disfrutaban las ciudades libres del Imperio. Los grandes beneficiarios de la redistribución fueron Baviera, Prusia, Baden y Würtemberg, que ampliaron sus dominios y obtuvieron dignidad electoral. Dieciséis estados de Alemania del Sur y del Oeste se separaron del Sacro Imperio y fundaron en París, bajo el protectorado de Napoleón, la Confederación del Rin (1806),
El congreso de Viena (1814-15) fue convocado para proceder a la repartición de Europa y crear una nueva distribución geográfica. Los principios políticos que inspiran la conferencia son: la restauración (retorno a la situación política de 1792); la supremacía y legitimidad de las dinastías del «Antiguo Régimen»; la solidaridad política de las monarquías con el fin de neutralizar las ideas liberales y los movimientos revolucionarios que puedan poner en peligro a los Estados.
Pese a la desmembración del Imperio y a la división de su territorio en pequeños Estados, desde principios del s. XVIII, se aprecian en Alemania los síntomas de una conciencia nacional alemana. Este proceso se manifiesta en todos los campos de la creación intelectual y artística: en la literatura, en la filosofía, en las Bellas Artes, en la música. En él se expresa el despertar de ese sentimiento de pertenencia a una cultura común de los pueblos germánicos que posteriormente impulsaría el patriotismo político. Los ideales de la Revolución Francesa, el fin del Imperio, las reformas estructurales y las experiencias de la época en la que las tropas de Napoleón ocuparon el territorio fueron los motores de un movimiento, nacido a principios del s. XIX, que anhelaba una Alemania libre y unida. En 1834 se creó, por iniciativa de Prusia, la Unión Aduanera Alemana (Deutscher Zollverein), iniciativa que puede considerarse como una etapa previa en el camino hacia la unificación política por la vía de la solidaridad económica.
El 31 de marzo de 1848 se inauguraron en Francfort las sesiones de la Asamblea constituyente (Vorparlament), que acordaron la convocatoria de elecciones para la Asamblea Nacional (Nationalversammlung). Ésta sería la encargada de elaborar una Constitución alemana y de decidir el modelo de gobierno de la futura entidad política. El debate fundamental sobre la configuración territorial de Alemania contempló, por una parte, la creación de una gran Alemania controlada por Austria a través de la institución de un imperio hereditario ocupado por la dinastía Habsburgo, y por otra, la solución de los partidarios de crear una pequeña Alemania bajo dirección prusiana y con un Hohenzollern a la cabeza. Sin embargo, el rey de Prusia, Federico Guillermo IV, rechazó la corona imperial que le propuso una delegación enviada por la Asamblea constituyente reunida en la iglesia de San Pablo.
En tan sólo ocho años desde su nombramiento (1862) como ministro-presidente de Prusia, Otto von Bismarck logró la unificación de Alemania bajo hegemonía prusiana. La estrategia diplomática del “Canciller de Hierro” consiguió anular el dualismo Austria-Prusia e hizo fracasar las tentativas del emperador austriaco Francisco José de crear una federación que integrara a los diversos Estados en una “Gran Alemania”. Convencido de la lealtad de unas élites burguesas surgidas en una época de prosperidad económica propiciada por la industrialización, Bismarck dio comienzo a una gran época de militarismo germánico. El canciller confiaba en la neutralidad de Napoleón III.
Austria y Prusia, después de unir sus fuerzas en 1864 para derrotar a Dinamarca, se enfrentan entre sí dos años más tarde. En la disputa entre las potencias germánicas, Prusia sale victoriosa en la batalla de Sadowa (Königsgrätz, 1866), que marca el fin del dualismo austro-prusiano. Al año siguiente, Bismarck funda la Confederación de Alemania del Norte (Norddeutscher Bund), que integraba a todos los Estados alemanes situados al N del Meno; Hannover, Hesse y Schleswig-Holstein ya pertenecían con anterioridad a Prusia. La guerra franco-prusiana de 1870-71 pondrá fin a las anexiones.
1806-Napoleón invade Berlín. El emperador austriaco Francisco II abdica la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, lo que significa el fin del imperio instituido por Carlomagno.
1813-Prusia lidera la coalición en la guerra de liberación contra la invasión napoleónica, cuyas tropas son aniquiladas en la Batalla de las Naciones, cerca de Leipzig.
1814-1815-Congreso de Viena; fundación de la Confederación Germánica y de la Santa Alianza entre Rusia, Prusia y Austria.
1819-Los acuerdos de Karlsbad incluyen la censura de la prensa, la prohibición de las asociaciones estudiantiles (Burschenschaften), y establecen el control de las Universidades.
1833/34-Fundación de la Unión Aduanera Alemana; dirigida por Prusia, constituye un mercado común alemán en el que se integran la mayoría de los Estados germánicos, a excepción de Austria.
1835-Establecimiento de la primera línea férrea de Alemania entre las ciudades de Nuremberg y Fürth.
1848-Los disturbios franceses de febrero se extienden primero a Mannheim y, más tarde, a todos los Estados alemanes. Pero la llamada revolución de Marzo se transforma pronto en un movimiento reformista burgués.
El Imperio alemán
La pretensión de la casa Hohenzollern (Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen) de ocupar el trono español constituye el pretexto para agudizar las tensiones entre Francia y Alemania en 1870. Bismarck logró despertar los sentimientos de orgullo nacional a ambos lados de la frontera, y Francia declaró la guerra a Prusia. Los estados del S de Alemania se alinearon de parte de la Confederación de Alemania del Norte, liderada por Prusia, y como ésta había firmado acuerdos secretos de mutua defensa con los diferentes estados del Sur, contó, al final, con el apoyo de todos los príncipes alemanes. Tras la derrota de Sedán el 2 de septiembre de 1870, que supuso el fin del imperio de Napoleón III, los Estados alemanes del Sur reiniciaron las conversaciones con Bismarck para restablecer los lazos federativos y conseguir la unificación de Alemania.
Los primeros años de la Alemania unificada en 1871, conocidos con el término histórico de “crisis de progreso” o Gründerzeit, se caracterizaron por un espectacular auge de la economía. Este periodo se vio favorecido por los cinco millones de francos franceses que ingresaron en las arcas del Imperio alemán en concepto de reparaciones de guerra. Las ventajas de un gran espacio económico sin las trabas que imponían las fronteras aduaneras y las medidas para la homogeneización de la moneda y el sistema de pesas y medidas, propiciaron un extraordinario desarrollo de las finanzas, de la industria, del ramo de la construcción y del transporte.
1871-El 18 de enero se proclama a Guillermo I emperador de Alemania en la sala de los Espejos de Versalles. El Imperio Alemán, que ha incorporado los territorios de Alsacia y Lorena, continúa siendo una confederación de Estados bajo la hegemonía prusiana. Desde el punto de vista económico, Alemania se transforma en una sociedad industrial.
1888-Tras el corto reinado de Federico III, Guillermo II accede al trono imperial.
1890-Las diferencias de criterio, cada vez más acusadas, entre el emperador y Bismarck terminan con la destitución del canciller, que deja una Alemania en plena crisis de crecimiento. El fuerte aumento de la población unido al extraordinario florecimiento de la industria determinan la arriesgada política expansionista del Imperio. Las comprometidas decisiones imperiales en política exterior suscitan la enemistad de Rusia, Inglaterra y Francia.
La I Guerra Mundial y la República de Weimar
La rivalidad económica y política de las potencias europeas había creado una situación tensa y de desconfianza mutua, un auténtico caldo de cultivo para que cualquier pretexto desencadenara las hostilidades entre los Estados. El asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austriaco, y de su esposa, el 28 de junio de 1914, desencadenó el primer conflicto de una contienda que habría de enfrentar en el campo de batalla a la comunidad internacional durante cuatro años. La movilización del ejército austro-húngaro contra Serbia arrastró al conflicto a las grandes potencias europeas. El plan de guerra de Alemania, que preveía dos frentes de ataque, estaba marcado en el memorándum del entonces jefe del estado mayor von Schliefen. Sin respetar la neutralidad de Bélgica, las tropas alemanas se movilizaron en dirección a Francia. Ésta logró contener el avance en la línea del Marne, y entonces dio comienzo la guerra de posiciones. En el E, los ejércitos alemanes bajo la dirección del mariscal von Hindenburg, ocuparon amplios territorios de Rusia.
Después de la Revolución de Noviembre, que tras el levantamiento espartaquista de 1919 había ido cediendo terreno poco a poco, se impuso el modelo de Estado parlamentario democrático-liberal, a cuya cabeza se situó un presidente con amplios poderes. El 11 de agosto de 1919 se firmó la Constitución elaborada por la Asamblea constituyente reunida en la ciudad de Weimar. Esta “República sin republicanos” tendrá que asumir desde el principio las duras obligaciones impuestas a Alemania en el tratado de Versalles, que entró en vigor en 1920: renuncia a la soberanía sobre algunos territorios (lo que supuso tener que prescindir de importantes zonas agrarias e industriales), pérdida de las colonias territoriales, reducción de los efectivos militares y pago de elevadas reparaciones de guerra.
Por otra parte, los únicos partidos políticos republicanos –Partido Socialista Alemán (SPD), Centro (Zentrum) y Partido Demócrata Alemán (DDP)– que habían aprobado la Constitución no consiguieron en ninguna ocasión, después de 1920, una mayoría parlamentaria que les permitiera gobernar. La inestabilidad reinante produjo durante la República de Weimar 16 cambios de gobierno, es decir, uno nuevo cada ocho meses y medio como promedio. La profunda crisis económica provocada por una industria desarticulada durante el conflicto bélico mundial, agravada por el endeudamiento del Estado a causa de las elevadas reparaciones de guerra que estaba obligado a pagar, dispararon la inflación que llevó a la ruina a las clases medias.
De 1923 a 1929, Alemania conoció un periodo de relativa calma, a pesar de las tensiones internas y externas que siguieron aquejando a la República. Aunque la cifra de parados continuó aumentando, la economía experimentó una recuperación espectacular gracias al Plan Dawes –que regulaba los pagos de las reparaciones alemanas–, a la evacuación francesa de la cuenca del Ruhr y a la afluencia masiva de capital americano. En el plano internacional, Gustav Stresemann, ministro de relaciones exteriores, reconoce los límites fronterizos occidentales de Alemania y logra su ingreso en la Sociedad de Naciones (1926). Un año antes había suscrito en Locarno un pacto de seguridad, por el que Francia y Alemania renunciaban a una revisión de las fronteras, aunque no se trató el problema de los límites de la zona oriental del país.
Pero la situación económica se agrava en 1929 porque la crisis financiera mundial también arrastra a Alemania. Una desmesurada deuda externa, una inflación desorbitada, el dramático incremento de las cifras del paro y el descenso de las exportaciones crean un clima propicio para la inestabilidad social y la radicalización de los partidos políticos, en particular del Partido Nacionalsocialista Alemán (NSDAP). La ideología de este partido defendía la teoría de una “comunidad internacional” basada en la supremacía de una “raza” para resolver los graves problemas que aquejaban a la sociedad. A partir de 1930, las luchas callejeras y los enfrentamientos entre los militantes nacionalsocialistas y los comunistas fueron frecuentes. Las clases dirigentes y el mundo de los negocios consideraron a Hitler el baluarte contra el avance del comunismo. El 30 de enero de 1933, casi una década después de su fallido golpe de Estado, Hitler fue nombrado canciller del Reich por el presidente imperial von Hindenburg. La República de Weimar tenía las horas contadas.
1914-El 3 de agosto Alemania declara la guerra a Francia y a Rusia.
1917-Rusia, sacudida por la revolución, solicita la suspensión de las hostilidades. Los EE UU entran en la guerra al ser atacada su marina mercante por los submarinos alemanes.
1918-El 28 y el 29 de octubre se amotinan en Wilhelmshaven los marineros de la escuadra de alta mar. Simultáneamente se desencadenan en Alemania levantamientos populares desde tiempo atrás latentes, con la formación de numerosos consejos de trabajadores y de soldados. Pero el movimiento es reprimido por el gobierno provisional de Friedrich Ebert, apoyado por el mando supremo del ejército. El 9 de noviembre abdica Guillermo II, y Philipp Scheidemann proclama la República. Dos días más tarde Matthias Erzberger firma, en nombre del nuevo gobierno, el armisticio de Compiègne.
1919-Reunión de la Asamblea Nacional en Weimar; Friedrich Ebert (SPD) es elegido primer presidente de la República (11 de febrero). Firma del tratado de paz de Versalles (28 de junio).
1923-Francia, descontenta por el retraso en el pago de las reparaciones de guerra, ocupa la cuenca del Ruhr (11 de enero); en los enfrentamientos, la población opone una resistencia pasiva. La situación política se radicaliza: la derecha se agrupa en torno al NSDAP –al que Hitler se había afiliado en 1919. Hitler, convertido en líder del movimiento, dirige la tentativa de golpe de Estado de Múnich (8-9 de noviembre). Tras el fracaso Hitler es encarcelado, pero será liberado un año más tarde.
1925-A la muerte de Friedrich Ebert, se elige presidente del Imperio al antiguo mariscal de campo Paul von Hindenburg.
1930-Tras la derrota parlamentaria en el Reichstag (Dieta imperial), se inicia la época de los gabinetes presidencialistas (Brüning, von Papen, von Schleicher), es decir, la etapa de los gobiernos sin mayoría parlamentaria.
1932-En las elecciones al Parlamento, celebradas en julio, el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP) es el más votado con el 38% de los sufragios. Junto al KPD, los nacionalsocialistas obtienen la mayoría absoluta, lo que permite a los partidos radicales bloquear cualquier propuesta del Parlamento.
El Nacionalsocialismo y la II Guerra Mundial
En un tiempo récord, Hitler organiza desde el NSDAP el Estado totalitario. Después del incendio del Reichstag, provocado por la SA, el 27 de febrero de 1933, Hitler ordena la persecución de todos los partidos, asociaciones y organizaciones sociales, a excepción de las de carácter confesional, y crea una atmósfera de terror a través de la violencia ejercida por la policía política del partido nacionalsocialista (Gestapo), las SS y la SA. La detención de funcionarios y diputados del Partido Comunista le permite ganar la mayoría necesaria para votar la Ley de plenos poderes (23 de marzo) y convertirse en el único partido del Estado. Los opositores al régimen son internados en campos de concentración y asesinados. A la muerte de Hindenburg, en agosto de 1934, se proclama “Führer y canciller del Reich”, acaparando los cargos de presidente y canciller del Imperio. Desde ese momento tuvo vía libre para realizar su proyecto de construir el “Imperio de los mil años”, sin oposición ni reglas parlamentarias que pusieran límites a sus designios.
Con la promulgación de las Leyes de Nuremberg (septiembre de 1935), la persecución de los judíos adquiere un carácter claramente racista y sistemático. Las acciones antisemitas de los nazis incluyeron arrestos masivos, actos vandálicos contra propiedades privadas y edificios religiosos (sinagogas), prohibiciones de diversa índole, privación de derechos, etc. El 1 de abril de 1933. los nazis declaran el “boicot a los judíos” y la exclusión de cerca de 500.000 judíos alemanes de los puestos que ocupaban en la administración pública. En la madrugada del 9 al 10 de noviembre de 1938, conocida como la noche de los cristales rotos , se desata una ofensiva intimidatoria contra los judíos, durante la cual se quemaron sus sinagogas, propiedades y negocios.
En este periodo, la literatura y todas las formas de expresión artísticas se sometieron a la censura, y todas aquellas consideradas como “degeneradas” fueron destruidas. Centenares de intelectuales partieron al exilio.
La recuperación de la economía internacional, el programa de construcción de autopistas –puesto en marcha con anterioridad– y otros grandes proyectos de ingeniería, así como el rearme y el servicio de trabajo obligatorio de los jóvenes en las organizaciones paramilitares del Estado, generaron un descenso considerable de la tasa de paro. En 1942 el III Reich estaba en su apogeo: amplios sectores de la población alemana se habían beneficiado de sus logros materiales.
El 1 de septiembre de 1939 Alemania invade Polonia y se desencadena la II Guerra Mundial. Los preparativos de esta guerra de aniquilación en nombre de la creación de un espacio vital euroasiático dominado por la raza “aria”, se habían iniciado en 1936 con la denuncia de los tratados de Locarno, la ocupación de la Renania desmilitarizada y la anexión de Austria y el territorio de los Sudetes (1938). Los enfrentamientos bélicos alcanzaron de lleno a la población alemana a partir de 1942, año en el que comenzaron los ataques aéreos sistemáticos y los bombardeos de objetivos militares y civiles por parte de las aviaciones británica y norteamericana. Al final de la guerra, el país había quedado reducido a escombros y cenizas, la población estaba hambrienta y millones de personas eran desplazadas de los territorios orientales. La liberación de los prisioneros de los campos de concentración descubrió los horrores cometidos por la política de exterminio nazi (6 millones de muertos).
1933-Después del incendio provocado en el Reichstag el 27 de febrero de 1933, del que fueron acusados los comunistas –aunque existen indicios de que los responsables fueron militantes del NSDAP–, se suspenden los derechos políticos fundamentales reconocidos por la Constitución de Weimar. La ley de plenos poderes de 23 de marzo permite a Hitler y a su gobierno decretar a su entera satisfacción, sin tener en cuenta los consejos de la Cámara ni del presidente. Se aprueba una ley de unificación de los Estados (Länder) (4 de abril).
1934-Tras la muerte de Hindenburg, Hitler asume todos los poderes y se autoproclama “Führer (caudillo) y canciller del Imperio”; las fuerzas armadas le prestan juramento.
1936-Hitler viola los acuerdos y ocupa la zona desmilitarizada del Rin.
1938-El 4 de febrero Hitler asume el mando supremo de las Fuerzas Armadas. El Imperio se anexiona (“Anschluß”) Austria el 13 de mayo; la acción es sancionada en un plebiscito. En la Conferencia de Múnich (septiembre), Hitler consigue la aprobación de París y de Londres para incorporar al Imperio el territorio de los Sudetes.
1939/40-El 23 de agosto de 1939 se firma el Pacto germano-soviético de no agresión, con un protocolo adicional secreto (determinación de las esferas de influencia en el E de Europa de ambos firmantes). El 1 de septiembre estalla la II Guerra Mundial. Una ofensiva relámpago permite a las tropas alemanas ocupar amplios territorios en el N y O de Europa. Sólo Inglaterra, replegada en su isla, resiste las agresiones. Las Fuerzas armadas alemanas apoyan las acciones del ejército italiano en el N de África.
1941-Hitler ataca Rusia en una guerra de exterminio; al mismo tiempo, Alemania amplía su esfera de influencia en los Balcanes.
1942-En la Conferencia de Wannsee, celebrada en enero, se aprueban las ejecuciones masivas en los “campos de exterminio” del Este, de los judíos que vivían en los territorios de influencia germánica.
1943-Contraofensiva soviética tras la derrota de Stalingrado. Los americanos, que entraron en la guerra después del ataque japonés a Pearl Harbour en 1941, desembarcan en Sicilia en julio.
1944-Desembarco aliado en Normandía (junio). El 20 de julio, Hitler sale ileso de un atentado planeado por el coronel von Stauffenberg. Desembarco de las tropas aliadas en el S de Francia (agosto).
1945-Tras el suicidio de Hitler, el 30 de abril, se firma en Reims y en Berlín-Karlshorst la capitulación de las fuerzas armadas del Reich (7-9 de mayo). El 5 de junio se anuncia que los representantes de las potencias vencedoras asumen de forma conjunta el Gobierno Supremo (Regierungsgewalt) de Alemania.
Alemania de 1945 hasta nuestros días
1945-Alemania y Berlín se dividen en cuatro zonas de ocupación. Los acuerdos contemplan que las tropas británicas y americanas abandonen Sajonia, Turingia y Mecklemburgo y se establezcan en los sectores occidentales de Berlín. En la conferencia de Potsdam las potencias vencedoras deciden la desmilitarización, democratización y la administración conjunta de Alemania.
1946-Unificación de los sectores británico y americano (Bizona).
1948-El delegado soviético abandona el Consejo Aliado de Control en Berlín (20 de marzo), y concluye la administración conjunta de las cuatro potencias de Alemania. La Unión Soviética bloquea Berlín occidental y obliga a establecer un puente aéreo para el abastecimiento de este sector de la ciudad.
1949-El 23 de mayo se crea en las tres zonas de ocupación occidentales la República Federal. En el sector soviético se funda, el 7 de octubre, la República Democrática Alemana. Durante el gobierno de Konrad Adenauer, canciller federal hasta 1963, la República Federal experimenta una recuperación económica espectacular y normaliza sus relaciones con todos los Estados del mundo.
1952-El gobierno soviético presenta una propuesta (conocida como la “nota de Stalin”) a los aliados occidentales para la creación de una Alemania unida, democrática y neutral.
1961-Construcción del muro de Berlín (12-13 de agosto).
1972-Firma del Tratado Fundamental entre la RFA y la RDA, piedra angular de la política de acercamiento al Este (Ostpolitik) diseñada por Willy Brandt (canciller federal de 1969 a 1974).
1989-Durante el verano, grupos de ciudadanos de la República Democrática Alemana ocupan las sedes diplomáticas de la República Federal de Alemania de varias ciudades europeas, entre otras las de Praga, Budapest y Varsovia, para exigir el visado de entrada en la República Federal. El 10 de septiembre el gobierno de la RDA decide la apertura de la frontera entre Hungría y Austria, y comienza la huida masiva. El 4 de noviembre se celebra, en Berlín oriental, una manifestación multitudinaria, en la que participan más de un millón de personas. En la noche del 9 al 10 de noviembre se abre la frontera entre las dos Alemanias. El 7 de diciembre se celebra la primera “mesa redonda” (Runder Tisch), un organismo de control formado por los movimientos ciudadanos y representantes de los partidos políticos.
1990-Elaboración del tratado de Reunificación de las dos Alemanias: el 3 de octubre entra en vigor el artículo 23 de la Ley Fundamental, por el que la República Democrática Alemana se integra en la República Federal. El 2 de diciembre se celebra la primera sesión parlamentaria conjunta en el edificio del Reichstag (Dieta Imperial) de Berlín.
1991-El Bundestag designa a Berlín como nueva capital de la Alemania reunificada y sede del gobierno.
1994-La retirada de las tropas rusas estacionadas en los nuevos Estados federales (Bundesländer) se concluye en septiembre. En el mismo mes se retiran de Berlín los últimos contingentes de tropas aliadas.
1999-Después de haberse instalado en Berlín la sede de la presidencia de la República, se traslada el Parlamento Federal (Bundestag). El 19 de abril, inauguración solemne de la nueva sala de Plenos del edificio del Reichstag (Dieta Imperial) con una sesión del Parlamento.
1 enero 2002-El euro se convierte en la moneda nacional alemana, reemplazando al marco.

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