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Literatura

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Literatura


Edad Media

S. IX-El Cantar de Hildebrand.

Fines s. XII-El Poema de los Nibelungos.

S. XIII-Wolfram von Eschenbach escribe el poema de Parsifal que evoca las vicisitudes en la búsqueda del santo Grial (se dice que la copa contuvo la sangre de Cristo).

1170-1228-Apogeo de la lírica medieval con Walter von der Vogelweide, caballero y trovador.

Comienzos s. XVI-Crónica de las cómicas aventuras del bufón Till Eulenspiegel.


La Reforma y la guerra de los Treinta Años

Hay que esperar a la conclusión de los movimientos de la Reforma y de la devastadora guerra de los Treinta Años para que la creación literaria en Alemania se desarrolle en plenitud.

1534-Lutero termina la traducción de la Biblia, primer texto literario de la lengua alemana moderna.

1669-Grimmelshausen publica su Simplicissimus, una de las obras más célebres del género picaresco mundial.


El Siglo de las Luces («Aufklärung»)

1646-1716-Leibniz redacta su Teodisea en francés y latín e inventa el cálculo diferencial.

1729-1781-Lessing establece los principios del nuevo teatro alemán (Dramaturgia de Hamburgo) y crea el drama burgués (Trauerspiel), que, a diferencia de las tragedias de Aristóteles, tiene como escenario el ámbito doméstico no aristocrático (Emilia Galotti).

1724-1804-Kant define en su Crítica de la razón práctica las relaciones entre libertad y ley moral. El hombre posee una conciencia moral que no depende –como defiende la metafísica– de la experiencia, pues, si de ésta dependiera, relativizaría la ética. Ésta, según Kant, debe ser autónoma y no estar sometida a una voluntad externa (imperativo hipotético). Por el contrario, el hombre debe obedecer a un imperativo categórico inexcusable que le hace actuar guiado por la voluntad recta y sin condicionamiento exterior. Su filosofía se muestra, por tanto, como un dique contra el hedonismo y el utilitarismo.


“Sturm und Drang” y clasicismo

Con el binomio “Sturm und Drang”, que literalmente se traduce como “tormenta e impulso”, se identifica un movimiento literario e intelectual que se desarrolló en Alemania en la 2ª mitad del s. XVIII y significó una reacción al racionalismo de la Ilustración (Aufklärung). El movimiento manifiesta la fe en un principio de creación artística que no se somete a reglas ni a leyes, y defiende el culto al individuo frente al grupo, el amor a la nación y a la cultura propias. Sus máximos representantes son Goethe (1748-1832) y Schiller (1759-1805).

1759-1805-La obra poética y los dramas históricos de Schiller se convierten en himnos a la libertad.

1774-La novela epistolar Werther de Goethe, catapulta a la gloria a su joven autor.

1788-Goethe regresa de Italia y se representan sus grandes dramas clásicos: Ifigenia en Táuride, Egmont, Torquato Tasso.

1796-1821-Goethe escribe su novela Wilhelm Meister (I y II parte).

1808 y 1832-Sale a la luz el Fausto, (partes I y II), un drama en verso que contiene la quintaesencia de la filosofía de Goethe. Esta obra está considerada por muchos como la pieza cumbre de la literatura alemana.


El romanticismo (1790-1850)

El romanticismo, la aspiración íntima del yo a alcanzar el infinito, expresa de forma particular la sensibilidad germánica, pese a ser un movimiento de alcance europeo. Además de la literatura, impregnó las bellas artes, la filosofía, la música e incluso la vida política y religiosa. Heidelberg y Berlín en Alemania son sus principales centros.

1770-1831-Hegel define la conciencia histórica y la dialéctica.

1772-1801-Novalis, en su calidad de poeta y místico, exalta el arte y la religión de la Edad Media; considera la «flor azul» (blaue Blume) como el símbolo de eternidad (Heinrich von Ofterdingen).

1805-Arnim y Brentano editan bajo el título de Des Knaben Wunderhorn (El cuerno mágico del zagal), una recopilación de viejos poemas y canciones populares.

1810-Heinrich von Kleist representa su obra teatral El Príncipe Federico de Homburg, el drama de un hombre de acción sumido en un mundo de ensoñación.

1812-Primera edición de los Cuentos de los hermanos Grimm.

1776-1822-E.T.A. Hoffmann compone sus Cuentos fantásticos (Los elixires del diablo).


El realismo político y el naturalismo

Al idealismo encarnado por el movimiento romántico le sustituye la búsqueda de la realidad, lo que se traduce –después de 1848– en el materialismo histórico dentro de la filosofía, y en la crítica social en la literatura.

1797-1856-Heinrich Heine, el poeta que «reniega del romanticismo» y autor de la Lorelei, defiende con amarga ironía una joven Alemania liberal.

1788-1860-Schopenhauer, uno de los principales pensadores de la filosofía pesimista, lanza su teoría de la interpretación del mundo, en la que el «deseo de vivir» y la «compasión» ocupan un lugar preeminente.

1813-1863-Hebbel compone sus vigorosas tragedias (María Magdalena).

1848-Karl Marx y Friedrich Engels publican el Manifiesto Comunista.

1862-1946-Gerhart Hauptmann crea el drama social, composición naturalista de gran contenido crítico que presenta las acciones humanas condicionadas por el medio en que se desarrollan.


La literatura contemporánea antes de 1945

1844-1900-Friedrich Nietzsche denuncia, en un lenguaje desbordante de lirismo, la decadencia de la humanidad y exalta la figura del «superhombre», el pequeño-burgués liberado de una moral caracterizada por la debilidad y elevado a una categoría superior (Así habló Zaratustra).

1868-1933-Stefan George publica sus poesías, que se relacionan por su perfección formal con la obra de los simbolistas franceses.

1875-1955-Thomas Mann destaca por sus novelas y sus relatos literarios cortos (Los Buddenbrook, Doctor Fausto).

1877-1962-Hermann Hesse, desgarrado internamente por el conflicto entre la espiritualidad y la vida, se revela como un maestro de la narración (Peter Carmenzind, Narciso y Goldmund, El lobo estepario).

1883-1924-Franz Kafka trata en sus obras el tema del absurdo en la existencia humana (El Proceso, La Metamorfosis).

1898-1956-Bertolt Brecht, dramaturgo comprometido y crítico de la realidad social, experimenta con técnicas revolucionarias nuevas formas de teatro (La ópera de los tres peniques, El círculo de tiza caucasiano).

1900-1930-Las obras de los austriacos Rainer María Rilke y Hugo von Hoffmannsthal representan la cumbre de la lírica impresionista.

1900-1983-Anna Seghers, exiliada desde 1933, se establece en la RDA después de la guerra. En su obra estudia la relación entre el arte y la realidad.

1920-1950-La filosofía existencialista está representada por tres figuras de renombre: Husserl, Heidegger y Jaspers.

El nacionalsocialismo obligó a exiliarse a multitud de poetas y escritores (Walter Benjamin, Alfred Döblin, Lion Feuchtwanger, Else Lasker-Schüler, Thomas y Heinrich Mann, Carl Zuckmayer, Stefan Zweig). Otros muchos sufrieron el exilio interior, como Gottfried Benn (1886-1956).


La literatura desde 1945

Los 12 años de nacionalsocialismo interrumpieron la producción literaria en Alemania. La asociación de autores conocida como Grupo 47 (por el año de su fundación) fue la encargada de reconstruir este erial provocado por la censura hitleriana. Este grupo de escritores, aunando sus esfuerzos en torno a Hans Werner Richter y Alfred Anderch, logró conectar de nuevo a Alemania con las corrientes literarias mundiales. Esta agrupación de vanguardia, que actuó como foro de lectura, de discusión y de crítica, ejerció una influencia extraordinaria hasta su extinción en 1967. Sus miembros, algunos de los cuales recibieron premios literarios, dejaron una huella indeleble en la literatura contemporánea en lengua alemana: Paul Celan, Heinrich Böll (Premio Nobel de literatura en 1972), Günter Grass, Siegfried Lenz, Peter Weiss, Hans Magnus Enzensberger.

A finales de los años 50 salieron a la luz obras de renombre internacional. Günter Grass creó en El tambor de hojalata una obra maestra, Uwe Johnson publicó Mutmassungen über Jakob (Especulaciones acerca de Jacobo), Heinrich Böll su Billar a las nueve y media y Martin Walser su primera novela titulada Matrimonios en Philippsburg. Fuera del Grupo 47, Arno Schmidt desarrolla un trabajo apreciable y de gran originalidad, y Wolfgang Koeppen demuestra en su novela satírica una notable habilidad lingüística. Una creciente politización del grupo llevó a su ruptura y disolución. Si los años 60 significaron un compromiso crítico con la sociedad, en los 70 los literatos se retiran a una «vida contemplativa interior» redescubierta en esa década. Enormemente fértil se revela la literatura femenina de los años 70 y 80 (Gabriele Wohmann, Karin Struck, Verena Stefan).

El teatro, aún en la estela de Brecht, asistió al surgimiento de una nueva pléyade de autores tales como Tankred Dorst (Toller, 1968), Peter Weiss (Hölderlin, 1971) y Heinar Kipphardt. Rolf Hochhuth alcanzó gran popularidad con sus piezas teatrales, en las que abordó temas morales de actualidad (El vicario, 1963), y Botho Strauss es el dramaturgo alemán que más obras ha llevado a escena, con las que ha alcanzado gran fama internacional (El hipocondríaco, 1972, El parque, 1983, Coro final, 1991).

La división de Alemania se manifiesta naturalmente también en la literatura. En la RDA tuvo como función colaborar en el programa diseñado para inculcar a la población los valores socialistas. A partir de 1959 el método Bitterfeld, con el fin de acercar el arte a la vida cotidiana, lanzó consignas como «Minero, toma la pluma» y «Poetas a la fábrica». Pero muy pronto se demostró el carácter utópico de sus objetivos. En el mundo de la creación literaria son los poetas los que resisten con mayor éxito las imposiciones ideológicas del partido y del gobierno. Así, Peter Huchel, Johannes Bobrowsky y Erich Arendt crean en los años 50 y 60 una obra lírica digna de mención. También fueron conocidos en los 70 Günter Kunert, Reiner Kunze, Sarah Kirsch y Wolf Biermann. En 1976, estos autores fueron privados de su nacionalidad, lo que provocó una ola de protestas y centenares de personas fueron expulsadas o abandonaron el país. Desde comienzos de la década de los 60 Günter de Bruyn da a conocer sus grandes dotes de narrador, en tanto que Stefan Heym y Erwin Strittmatter demuestran, igualmente, su talento. Crista Wolf comienza a conocer el éxito en las dos Alemanias, eclipsando en cierta medida el estrellato de Anna Seghers, considerada como la mejor escritora de la vieja generación de la RDA. El teatro conoce aires renovadores y críticos con Ulrich Plenzdorf y Peter Hacks, pero sobre todo con Heiner Müller (Die Hamletmaschine, 1978).

El cuadro de la literatura de postguerra en lengua alemana no quedaría completo sin mencionar la enorme contribución de los suizos Max Frisch y Friedrich Dürrenmatt, de las austriacas Ilse Aichinger e Ingeborg Bachmann en el campo de la lírica, y de la voz provocativa de los también austriacos Thomas Bernhard o Peter Handke.