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Población
Población
El pueblo andaluz es el resultado del mestizaje de los distintos pueblos que se establecieron en esta región de España a lo largo de la historia, desde los fenicios hasta los diferentes grupos étnicos de religión musulmana que lo ocuparon entre los ss. VIII y XV. Actualmente, Andalucía es la más poblada de las regiones españolas, con 7,85 millones de habitantes (17,8% del total nacional).
La mayoría de los andaluces vive en las grandes ciudades y en el litoral: Sevilla tiene más de 704.000 habitantes, y Málaga 558.000. La densidad de población regional (89,6 habitantes por km²) apenas es superior a la media nacional debido al fuerte contraste entre las provincias del interior menos pobladas (por ejemplo, Jaén) y la alta densidad del litoral. Esta distribución está relacionada con el fenómeno de la urbanización: el 30% de la población andaluza vive en un espacio equivalente al 10% de su superficie… una fuerte concentración a la que se añaden los turistas en temporada alta.
Como en casi toda Europa, en España se ha experimentado un descenso demográfico. Durante mucho tiempo tuvo un alto índice de natalidad (actualmente 10,73 %) y aumentó sensiblemente la esperanza de vida; pero a partir de los años ochenta el número de nacimientos comenzó a caer a consecuencia de la modernización de comportamientos. Las mujeres ocupan un lugar cada vez mayor en la vida activa: su tasa de actividad ha pasado en los últimos 20 años del 32% a casi el 50%, aunque aún sigue siendo inferior a la media europea (60%).
Aunque el matrimonio sigue desempeñando un papel importante en España (el 62% de los jóvenes de 25-30 años vive con sus padres y la mayoría pasa sin transición del domicilio familiar al conyugal), se nota un fuerte aumento de los matrimonios civiles (37% del total), hogares unipersonales y nacimientos fuera del matrimonio (16%). El divorcio, legal en España desde 1981 aunque poco practicado hasta la fecha, ha alcanzado unos índices similares a los de Francia. Además, la ley aprobada en junio de 2005 por el Gobierno de Zapatero debe facilitar el procedimiento. A la vez que esa ley, se aprobó la que autoriza el matrimonio y la adopción a parejas homosexuales. Gracias a ella, se han celebrado 1.275 uniones de este tipo en 2005.
Aunque en general está envejeciendo, la población española sigue creciendo (2,1% en 2004). Sin embargo, este dato no es real, ya que los extranjeros suponen una parte importante del crecimiento demográfico (más del 76% en 2004) gracias a la creciente concesión de la nacionalidad. Además, hay que añadir la elevada tasa de fecundidad de las mujeres inmigrantes, en especial, las marroquíes (la mayor comunidad extranjera del país). También hay que destacar que, gracias al gran número de población inmigrante y a unos índices estadísticos superiores a la media nacional –tasa de nupcialidad (5,69%), de natalidad (11,94%) o de fecundidad (1,47 hijos por mujer)–, Andalucía registró en 2005 uno de los mayores crecimientos demográficos del país.
Inmigración
España, antaño tierra de emigrantes, se ha convertido progresivamente en un país de inmigración. Actualmente el número de inmigrantes asciende a 3,8 millones, procedentes sobre todo de Marruecos, América Latina (Ecuador, Colombia, Argentina) y Europa. Los rumanos son la principal comunidad de inmigrantes europeos, por delante de los británicos (en general, jubilados de clase media que deciden disfrutar del buen clima y de un menor coste de vida que en su país de origen).
Andalucía acoge a más del 12% de los extranjeros residentes en España, especialmente en las provincias de Málaga (casi 200.000 extranjeros, muchos de ellos británicos) y Almería (básicamente trabajadores marroquíes atraídos por la intensa actividad agrícola local). La inmigración magrebí, que ha crecido mucho desde 1985, sobre todo en Andalucía debido a su proximidad con el norte de África, plantea serios problemas de integración. De hecho, los problemas relacionados con la inmigración y en concreto con el fenómeno de la inmigración clandestina, muy mediatizada durante los últimos años por los numerosos naufragios de pateras en las costas españolas, constituyen un tema clave del debate político nacional. En 2004, la cifra de sin papeles alcanzó un nivel alarmante, superando el millón de personas, de las que entre 500.000 y 800.000 trabajaban clandestinamente en la agricultura, la hostelería y el servicio doméstico. En un intento de solucionar esta situación, el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, inició el proceso de regularización masiva de 2005. Desde entonces, la llegada de inmigrantes clandestinos africanos a las costas españolas (especialmente a Canarias, Ceuta y Melilla, pero también a Andalucía) ha alcanzado sus cotas máximas: casi 8.000 inmigrantes durante el primer semestre de 2006 (1.500 en una sola semana), frente a los 4.700 que llegaron durante todo 2005. España está incrementando la cooperación internacional con países africanos (“Plan África 2006-2008”) y con sus socios de la UE (a través de la agencia Frontex, para el control de las fronteras) y también ha aumentado el gasto en medidas de ayuda a la integración dentro de su territorio de 3 a 181 millones de euros entre 2003 y 2006
Los Gitanos
Los gitanos, procedentes de la India, llegaron a España en el s. XV. Su población asciende actualmente a 600.000 personas, de las que la mitad vive en Andalucía (más de 60.000 en Sevilla). Muy pocos son aún nómadas. Con una tasa de fecundidad elevada y una esperanza de vida menor que la del resto de la población española, la comunidad gitana es joven. Aunque algunos han alcanzado el éxito social, una gran parte vive en el umbral de la pobreza y tienen altos índices de fracaso escolar, analfabetismo y paro. La comunidad gitana, marginal, dedicada a menudo a trabajos fuera del circuito de la economía formal, no está totalmente integrada en la sociedad española. Parte de los gitanos habla caló, un dialecto entremezclado con el español, pero la lengua que más usan es el romaní, lengua emparentada con el sánscrito. Los gitanos reivindican la enseñanza de esta lengua y que se reconozca la aportación de su pueblo a la cultura española, en especial el flamenco.

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