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Geografía
Geografía
Desde las cimas nevadas de los Pirineos hasta las playas de arena fina, desde los prados pirenaicos hasta los viñedos y los olivares, Cataluña reúne un extraordinario mosaico de paisajes en sus 30. 518 km2. El relieve, el clima y la vegetación cambian en muy pocos kilómetros y crean contrastes sorprendentes.
Entre el mar y la montaña
Al noroeste, las cumbres más altas de los Pirineos, al sureste, los inmensos arenales del delta del Ebro. Entre estos dos extremos, el relieve ofrece una variedad infinita de paisajes. La costa, muy recortada, es una sucesión de calas y acantilados que se sumergen en el Mediterráneo. Mientras tanto, en el interior destaca el relieve escarpado de las sierras que discurren paralelas a los 580 km de litoral: Els Ports, Montsant, Montserrat, Garraf y Montseny… Por detrás de estas últimas, las grandes llanuras de Vic y Lleida parecen no tener límites.
Los Pirineos
Los Pirineos constituyen una frontera natural de 230 km entre España y Francia. Desde las altas cimas del valle de Arán, al oeste, las montañas terminan en el mar, en la zona escarpada del cabo de Creus, al este. A lo largo de los siglos, los glaciares han modelado el relieve y han esculpido las rocas (gneiss, pizarra, esquisto, mármol...) hasta formar valles y circos lacustres. Los torrentes que corren por las laderas completaron esta labor de erosión y crearon en las rocas más blandas gargantas tan espectaculares como las de Tresponts y Collegats.
Los Prepirineos (macizo de Montsec, sierras de Port del Comte, del Cadí, de Moixeró y de Pedraforca), paralelos a los Pirineos, forman una zona de transición con la llanura.
Las cordilleras litorales
Hay tres sistemas montañosos paralelos a la costa: la cordillera litoral, la depresión prelitoral y la cordillera prelitoral.
La cordillera litoral
Se la conoce como “cordillera catalana” y se extiende desde la desembocadura del Ter, al norte, hasta Sitges, al sur. Es de escasa altura y culmina a 759 m en el macizo del Montnegre.
Las sierras se hunden en el mar al sur de la Costa de Garraf y de la Costa Brava, pero no se acercan a la Costa del Maresme ni a las playas situadas al sur de la desembocadura del río Llobregat.
Sus espacios naturales contrastan con la concentración urbana y demográfica de la costa. Para disfrutar de paz y tranquilidad a muy pocos kilómetros de las playas repletas de gente.
La cordillera prelitoral
Es de mayor altura, se extiende al sur del Ter y su punto más alto es el Turó de l’Home (1.706 m). Incluye las sierras de Montseny, de Montserrat y de Montsant, las montañas de Prades y el macizo dels Ports.
Estos macizos, que poseen identidad propia, ofrecen una gran diversidad geomorfológica y albergan varios parques naturales.
La depresión prelitoral
Entre las dos cordilleras, en las comarcas del Gironès, de la Selva, del Vallès, del Penedès y del Camp de Tarragona, se encuentran las ciudades más pobladas de Cataluña.
La depresión se prolonga hacia el sur a través de las largas playas de arena fina de la Costa Daurada y termina en el inmenso delta del Ebro.
La llanura interior
Se inclina suavemente desde los Prepirineos (700 m) hasta la cordillera prelitoral (200 m) y está constituida por varias cuencas de erosión (llanura de Vic, Conca de Barberà...) separadas por altas mesetas, como la de Segarra, o las llanuras formadas por los aluviones del Segre, en el entorno de Lleida.
Un clima lleno de contrastes
El clima mediterráneo de Cataluña (veranos secos y cálidos, inviernos suaves y lluviosos) presenta distintas variantes. Por eso, cuando se consultan las previsiones meteorológicas sorprende ver que mientras diluvia en los valles pirenaicos, en las playas brilla un sol radiante.
En la costa suele hacer buen tiempo durante todo el año; la temperatura media anual es de 15 ºC y los cielos están generalmente azules.
En las montañas del litoral llueve bastante más porque el aire marítimo, cargado de humedad, se enfría al ascender y provoca lluvias más frecuentes que en la costa. En las zonas del interior la influencia del mar es menor y los contrastes térmicos son más importantes.
En los Pirineos, por encima de 2. 000 m el clima es de alta montaña, con inviernos largos y fríos e importantes precipitaciones (más de 1. 000 mm, frente a 500 mm en la costa). Las temperaturas pueden descender por debajo de – 5 ºC en las cumbres más altas.
En el valle de Arán, un entorno muy especial, reina el clima atlántico, muy húmedo y con lluvias durante todo el año.
Una vegetación variada
Cataluña puede ser calificada de auténtica reserva botánica. La vegetación, que se adapta a las variaciones del relieve y del clima, crea una bonita gama de colores y paisajes.
En la mayor parte del territorio predominan las especies mediterráneas como la encina, el pino carrasco y el pino piñonero, que crecen junto a los robles en la región de Lleida y junto a las palmeras en el litoral.
En la media montaña, entre 700 y 1.200 m de altitud, dominan los robles y los pinos, mientras que las hayas sólo crecen en las zonas más húmedas. Los bosques de robles y distintas variedades de pino también abundan en las estribaciones de los Pirineos, el Montseny, las montañas de Prades y el macizo de Les Ports.
Más arriba, entre 1.000 y 2.300 m, el nivel subalpino se caracteriza por la presencia de bosques de coníferas (pinos negros y abetos) y prados.
Finalmente, entre 2 .300 y 3.000 m se encuentra el piso alpino, donde sólo se dan algunas especies boreoalpinas y prados de festucas.
En los apartados dedicados a los parques naturales se facilitan descripciones más detalladas sobre la vegetación de los diferentes macizos montañosos.

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