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Administración y economía

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La España Atlántica, aunque está constituida por comunidades de fuerte identidad, presenta un aspecto homogéneo por sus verdes paisajes y ciertos rasgos económicos en común. Está constituida por seis de las diecisiete Comunidades españolas y se caracteriza por la omnipresencia de las costas bañadas por el océano Atlántico (salvo Navarra y La Rioja que se encuentran próximas).


Política y administración

La Constitución española, aprobada por las Cortes en octubre de 1978 y ratificada en referéndum el 6 de diciembre de ese mismo año, establece que el Estado español es una monarquía parlamentaria y que la soberanía reside en el pueblo. El Jefe del Estado, encarnado en la persona del Rey, las Cortes Generales y el Gobierno son las figuras representativas de este sistema político.

Desde el punto de vista territorial, España está organizada en comunidades autónomas, provincias y municipios.

Comunidades: el Estado Español está dividido en 17 comunidades autónomas constituidas por una o más provincias. Cada una de ellas tiene su propio gobierno, con un consejo ejecutivo y una asamblea legislativa elegida por sufragio universal; su presidente es elegido cada cuatro años.

Provincias: con el fin de conseguir mayor eficacia administrativa, los gobiernos de Isabel II (s. XIX) crearon la primera división del territorio en provincias. España tiene actualmente 50 provincias.

Municipios: la menor división territorial es también la de raíces más profundas desde el punto de vista histórico . Al frente de cada gobierno municipal se encuentra el alcalde.

En el marco de esta organización administrativa, las comunidades y los municipios son los organismos con mayor poder de gestión del territorio.


Comunidades de la España Atlántica

Ante todo, un territorio geográfico

Abarca siete comunidades autónomas: a lo largo del litoral, de este a oeste, la Comunidad Autónoma del País Vasco (provincias de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava), seguida por las de Cantabria, Asturias y Galicia (provincias de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra); en el interior, Comunidad Foral de Navarra y Comunidad de La Rioja. En esta guía incluimos también las localidades relacionadas con el Camino de Santiago de la comunidad de Castilla y León.


Población

Un reparto desigual

En el recuadro adjunto se observa que las comunidades con mayor densidad de población son las situadas en la fachada litoral, con el País Vasco en cabeza (2.138.739 habitantes en 2008, en Vizcaya se concentra casi la mitad de la población de Euskadi), y a continuación Cantabria y Asturias. Galicia constituye una excepción porque, aunque es la comunidad costera más poblada (2.767.524 habitantes), presenta la densidad más baja de todo el litoral, entre otras razones por su gran superficie.

Por el contrario, Navarra y La Rioja, situadas en el interior, presentan una densidad muy inferior a la de las comunidades vecinas e incluso menor que la media nacional. Esta diferencia pone de relieve una tendencia que se remonta a la época de la industrialización y que no cesó de reforzarse en el s. XX.

Dualidades

La primera diferencia poblacional existente entre la costa y el interior que se pone de manifiesto a nivel de las comunidades se confirma a nivel provincial. Por ejemplo, la cuarta parte de los guipuzcoanos vive en San Sebastián. En Asturias, la mayor parte de la población se concentra en la costa, en las grandes ciudades (Gijón, Avilés) y en Oviedo, que está a sólo a treinta kilómetros del mar.

De todos estos datos se deduce otra tendencia demográfica de la España Atlántica que es común en todos los países europeos: el gran desarrollo de los espacios urbanos en detrimento de las zonas rurales. A este respecto, el ejemplo de Navarra es especialmente representativo. Actualmente la tercera parte de la población navarra vive en el área metropolitana de Pamplona, ciudad que ha duplicado su población en 40 años, mientras los valles pirenaicos del norte se están despoblando. En este mismo periodo de tiempo, la población de Vitoria-Gasteiz casi se ha multiplicado por tres.

Actualmente el territorio tiende a estructurarse en torno a estas grandes ciudades y poblaciones donde se concentra la mayor parte de las comunicaciones y actividades económicas. De momento, sólo Galicia no se ajusta a este esquema, tal vez debido a su posición en el extremo septentrional de la Península. Cuenta con una red de ciudades de tamaño medio (Vigo, A Coruña, Ourense, Santiago de Compostela) que se equilibran de momento, pero el conjunto de la región no se libra del enfrentamiento: litoral-tierras del interior, con una densidad aproximada de 50 hab./km2 en torno a Ourense y Lugo, frente a 140 hab./km2 en las zonas próximas a Pontevedra y A Coruña.


Economía

En general, estas dualidades corresponden a las evoluciones económicas de las comunidades autónomas y a la terciarización de la economía. En todas las provincias los servicios ocupan a la mayoría de la población activa, lo mismo en el País Vasco (el 61 %) que en Asturias (el 65 %) o Galicia (el 60 %).

En sentido contrario, y al igual que en las restantes economías occidentales, el sector primario se reduce día tras día, hasta el punto de que actualmente sólo ocupa al 2% de la población activa vasca o navarra, al 6% de los asturianos y entre el 14 y el 25% de los gallegos. La pesca tiene que hacer frente ahora al empobrecimiento de los recursos pesqueros y a las cuotas impuestas por la Unión. En el interior, la población activa está envejeciendo, lo que no impide que Navarra y La Rioja cuenten con una floreciente industria agroalimentaria.

Para terminar, señalemos que la España Atlántica sigue viviendo de sus industrias, más o menos reconvertidas según las distintas comunidades. Euskadi, que en 1990 tuvo que realizar una reconversión prácticamente total de su sector siderúrgico, continúa siendo el primer productor de acero de España. También ha consolidado el sector del automóvil y ha creado ex nihilo una nueva industria aeronáutica. La mejor prueba del dinamismo vasco en el sector industrial son los parques tecnológicos que agrupan diversas actividades, como el de Zamudio, cerca de Bilbao (175 empresas de electrónica, telecomunicaciones, medio ambiente y aeronáutica) o el de Miñano, cerca de Vitoria (telemática, tecnología médica). Su PIB da fe del éxito de la reconversión.