MICHELIN Viajes descubra el mundo con LaGuíaVerde
Inicio > Mundo > Europa > España > Guía de Viaje España atlántica > Historia y cultura > Fiestas y tradiciones España atlántica

España atlántica

España atlántica : qué ver, qué hacer

España atlántica : organiza tu estancia

¿Dónde dormir?

Ver los 1922 Hoteles España atlántica

Fiestas y tradiciones

Aumentar el mapa

Fiestas y tradiciones

En esta zona, como en el resto de España, las tradiciones siguen vivas y la gente participa activamente en las fiestas que se celebran a lo largo del año.


Los Sanfermines y otras fiestas

Muchas ciudades y los pueblos españoles celebran sus fiestas patronales en verano. Mundialmente conocidos, los Sanfermines de Pamplona, celebrados en honor de san Fermín (7 de julio), son sin ningún genero de dudas las fiestas más famosas de la España atlántica. Comienzan con el chupinazo (6 de julio) y, durante una semana, la ciudad vive noche y día en un ambiente de fiesta ininterrumpida cuyos momentos más emocionantes son el encierro de la mañana (los “corredores” se juegan la vida delante de los toros) y la corrida de la tarde.

A principios de agosto Vitoria vibra con sus fiestas en honor de la Virgen Blanca. También en agosto (en torno al día 15) tienen lugar la Semana Grande de Donosti con desfile de gigantes y cabezudos, bandas de música, toros, fuegos artificiales, competiciones deportivas, etc.; y la Semana Grande de Bilbao en la que tienen especial relevancia las actuaciones de grupos musicales actuales.

Oviedo celebra su fiesta mayor en septiembre, coincidiendo con San Mateo pese a que el patrón de la ciudad es San Salvador.


Romerías y Semana Santa

En las numerosas romerías de Cantabria, Asturias y Galicia nunca falta el sonido inconfundible de las gaitas. Rinden homenaje a los oficios más antiguos del lugar: vaqueros, pastores y marinos. Las fiestas más típicas son la de los vaqueiros de Aristébano, en verano, y la de los Pastores, en las inmediaciones del lago Enol.

De las celebraciones de Semana Santa tienen especial relevancia las de Ferrol y Vivero en Galicia y, sobre todo, la de San Vicente de la Sonsierra (La Rioja), con el sobrecogedor rito de penitencia que llevan a cabo los “picaos”.


La pelota vasca, un deporte tradicional

Calzadocon zapatillas y vestido con un pantalón y una camisa de color blanco sobre los que destaca el cinturón o cinta, el pelotari puede elegir entre varios tipos de pistas como el frontón y el trinquete (este último es una cancha cerrada). La pelota, mayor que la de tenis, tiene un núcleo de caucho envuelto en algodón y revestido de cuero. Se golpea con guantes y palas. La chistera es una prolongación del guante mediante una especie de cesta de mimbre. El rebote es una variante más pequeña y la pala es de madera maciza.

Hay diferentes especialidades. Desde 1900, la especialidad que más gusta a los turistas es la de gran chistera, muy rápida, que juegan dos equipos de tres jugadores. Hay una variante espectacular y atlética de la chistera que tiene mucho éxito desde hace unos años, se trata de la cesta punta, importada de Sudamérica. Se juega en frontón español cubierto (jai-alai) de tres paredes (delante, detrás y a la izquierda).

La pelota es con diferencia el deporte preferido de los vascos. En Markina (Vizcaya) hay una famosa Universidad de Pelota Vasca.


El Camino de Santiago

Desde hace siglos el Camino de Santiago cuenta con un gran número de peregrinos.

Historia

El Apóstol

Según la tradición el apóstol Santiago vino a predicar a España. De regreso a Palestina fue decapitado y su cuerpo, transportado por dos discípulos, llegó a las costas gallegas y fue enterrado en tierras compostelanas. Con el paso del tiempo el sepulcro se abandonó y se perdió su rastro hasta que, a comienzos del s. IX, fue encontrado.

También cuenta la leyenda que en el 844 Ramiro I venció a los árabes en la batalla de Clavijo, cerca de Logroño. Durante la misma recibió la ayuda de un caballero montado en un caballo blanco blandiendo un estandarte, también blanco, con una cruz roja y que, animando a los cristianos, iba arrasando al enemigo a su paso. Los cristianos reconocieron en este caballero al apóstol Santiago, creándose la iconografía del Santiago Matamoros. La Reconquista encontraba así a su santo patrón y en adelante “Santiago y cierra España” se convirtió en el grito de batalla cristiano.

El camino de la fe

El descubrimiento del cuerpo del Apóstol en Santiago de Compostela convirtió a esta ciudad, a partir del s. XI, en el destino de la peregrinación europea más importante del Medievo. La veneración de reliquias, que era un elemento fundamental de la religiosidad de la época, llevó al desarrollo de un camino cuyo fin era rendir culto al Apóstol. La devoción era tan grande que Santiago llegó a ser uno de los grandes centros de la cristiandad. Estas peregrinaciones constituyeron el gran vehículo cultural a través del cual penetraron en España las últimas corrientes culturales europeas (arte románico, lírica provenzal) y en sentido contrario, España se dió a conocer en Europa.

Para facilitar este duro viaje, los Templarios y la Orden de la Espada Roja procuraban mantener seguros los caminos. Una completa red de hospederías, situados a lo largo de los principales itinerarios, ofrecía alojamiento a los peregrinos, además de cuidar su salud espiritual. Incluso existía una guía escrita por el monje francés Aimeri Picaud, en la que se informaba a los peregrinos sobre las costumbres, el clima y los lugares interesantes que había que visitar.

Con el paso del tiempo, la peregrinación entró en decadencia. El afán de lucro y el bandolerismo originaron bandas de falsos peregrinos que crearon una gran inseguridad en el camino. Las guerras de religion también representaron un duro golpe para la peregrinación, pues los cristianos estaban muy ocupados en la lucha por el poder. Además, en 1589, ante el peligro de un ataque corsario, se trasladaron y escondieron las reliquias, desapareciendo por tanto el objeto de la peregrinación.

En 1879, al realizar unas obras, se descubrieron las reliquias; el Papa, desconfiado al principio, reconoció los restos del Apóstol que a lo largo de la Edad Media habían sido el móvil de una inmensa fe.

El peregrino

Las grandes peregrinaciones de la Edad Media convirtieron al peregrino en un personaje familiar para los habitantes de los pueblos situados a lo largo del Camino. La gente lo acogía con un respeto rayano en el entusiasmo porque contribuía a la vitalidad del comercio local. Su vestimenta era similiar a la de los viajeros de la época: gran capa con esclavina, morral, cantimplora, cubiertos y escudilla. Además llevaba un pequeño cofre de metal con los documentos y los salvoconductos correspondientes, un bastón o cayado de gran tamaño y las insignias de la peregrinación: la concha y la medalla. A su regreso, el fiel que disponía de una concha y un bastón estaba muy bien considerado. Las cofradías de Santiago tenían su propia capilla en las iglesias; creaban hermandades y conservaban los relatos del viaje.

El Camino del s. XXI

En la actualidad el Camino de Santiago vuelve a despertar un gran interés. Los peregrinos del s. XXI llegan de todos los continentes y se ponen en camino movidos por todo tipo de razones: religiosas, espirituales, culturales, afición al senderismo, etc. Sus motivaciones son diferentes pero todas convergen en el deseo de vivir una experiencia personal fuerte, al mismo tiempo que realizan un viaje al corazón de la historia y la cultura europeas.

Los caminos del Camino

A lo largo de los siglos, los peregrinos que llegaban a Santiago fueron definiendo unas rutas que son las que actualmente se conocen. De todas ellas, el llamado “Camino Francés” fue y sigue siendo el más importante tanto por su concurrencia como por su relevancia artística. Los distintos itinerarios procedentes de Francia se reunían, tras cruzar los Pirineos, en Behovia, Roncesvalles y Somport. Las dos variantes, por Aragón (Somport) y por Navarra (Roncesvalles), se unían en Puente la Reina. Algunos de los lugares más relevantes desde allí a Galicia eran: la iglesia de Santa María de Eunate, Cirauqui, Estella, el monasterio de Irache, Los Arcos, la iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, la iglesia de San Martín de Frómista, Villalcázar de Sirga, Carrión de los Condes, León, Astorga y Ponferrada.

Pero había y sigue habiendo otras rutas jacobeas: más hacia el norte discurren dos itinerarios, el llamado “Camino del norte” que recorre la costa del antiguo reino de Asturias y el “Camino primitivo”, utilizado por los primeros peregrinos que desde Oviedo fueron a venerar los restos del Apóstol. Por el “Camino Inglés” venían los peregrinos procedentes de las Islas Británicas y Escandinavia que desembarcaban en los puertos de A Coruña y Ferrol, y por el “Camino Portugués”, como su nombre indica, nuestros vecinos lusos. El “Camino del Sudeste” discurre en buena parte por la Vía de la Plata y era el que seguían los peregrinos que venían del sur y del centro de la Península. Por último también se considera una ruta jacobea el “Camino de Fisterra”, ya que muchos peregrinos, tras visitar Santiago, continuaban hasta Finisterre que fue durante siglos el final de la tierra conocida.