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Historia

La historia de España es una sucesión de momentos gloriosos que alternan con periodos sombríos: una cultura brillante en el paleolítico; un reino mítico asimilado a la Atlántida; una serie de invasiones: cartaginesa, romana, visigoda y árabe; una edad de oro musulmana combatida lentamente por la Reconquista; la Inquisición y las persecuciones religiosas; la conquista del Nuevo Mundo y el apogeo colonial; el declive y las revueltas sociales; el Frente Popular y el franquismo; la llegada de la democracia y la modernización del país… A lo largo de los tiempos, las comunidades del norte fueron creando sus propias identidades.


Orígenes

Las primeras huellas de civilización en la Península Ibérica datan del paleolítico superior: un centenar de santuarios de arte parietal concentrados principalmente en las comunidades de Asturias y Cantabria, que atestiguan una gran cultura en la época magdaleniense. Los más antiguos se remontan a hace 40.000 años; el más importante, la cueva de Altamira, famosa por sus bisontes, podría haber sido pintado entre los años 15500 y 11500 a.C.

Hacia el año 3000 a.C., los íberos procedentes del norte de África se establecieron en el sur de la Península; más tarde, los ligures y los celtas entraron por el norte. La civilización celtíbera desarrolló una cultura sedentaria y explotó un suelo rico en minerales (cobre, estaño, plata y oro) que transformó en objetos refinados.

Todas estas riquezas llamaron la atención de los comerciantes fenicios, que fundaron diversas colonias comerciales en la costa (sobre todo en Cádiz, en 1100 a.C.), y a los que los griegos no tardaron en imitar.

Estos hechos van a originar diferencias culturales durante el último milenio a.C., ya que la zona atlántica se mantuvo al margen de las influencias civilizadoras que llegaron a través del Mediterráneo.

La invasión cartaginesa

Después de que los romanos les vencieran en la primera guerra púnica, los cartagineses de Amílcar Barca invadieron el sur de la Península en el año 237 a. C. para conseguir un nuevo bastión. Expulsaron a los comerciantes griegos y fenicios, fundaron Cartagena en el año 226 (Carthago Nova o Nueva Cartago) y provocaron la caída del reino de Tartessos.

Tras firmar un acuerdo de paz con los romanos, la nueva frontera se estableció en el Ebro. Pero Aníbal, hijo de Amílcar, emprendió una nueva ofensiva: franqueó el Ebro y se apoderó de Sagunto en el año 219, acción que desencadenó la segunda guerra púnica. Su ejército, compuesto por numerosos celtíberos, cruzó la Galia para atacar Italia. Pero la expedición fracasó y, como represalia, los romanos arrasaron Cartago (202 a. C.) y expulsaron a los cartagineses de la Península.


De los romanos a los visigodos

A pesar del desequilibrio de fuerzas, los celtíberos resistieron durante mucho tiempo la nueva invasión, que comenzó en el año 210 a.C. con el desembarco de Escipión el Africano en Ampurias y que terminó en el año 19 a.C. con las rendición de las últimas bolsas de resistencia en Cantabria, Asturias y Galicia.

La España romana

Una vez finalizada la guerra, Roma dividió la Península en tres provincias: la Tarraconense en el norte, la Bética en el sur y la Lusitania en el oeste. El latín pasó a ser el idioma oficial y la población adoptó progresivamente los usos y costumbres de los romanos. Las ciudades y el campo vivieron un largo periodo de estabilidad y prosperidad a lo largo del cual surgieron algunos ciudadanos ilustres como el filósofo Séneca, Trajano y Adriano; estos últimos fueron respectivamente el primero y el segundo emperador romano de origen hispano.

La romanización, al incorporar los distintos pueblos de la Península al mundo romano, les dotó por primera vez de una notable unidad cultural y política.

El cristianismo empezó a propagarse en el s. I y se impuso oficialmente en el año 392, durante el reinado de Teodosio, el tercer emperador de origen hispano, que prohibió las doctrinas paganas.

El reino visigodo

En el s. V comenzó la caída del Imperio Romano. El rey visigodo Alarico saqueó Roma en el 410. En la Península se multiplicaron las invasiones: los francos, los suevos, los vándalos y los alanos saquearon las ciudades y el campo. Tiempo después llegaron los visigodos, ya romanizados y mejor organizados, que consiguieron imponerse a los demás grupos y fundar una dinastía. En el año 586 el rey Leovigildo expulsó a los funcionarios imperiales y puso fin a ocho siglos de presencia romana. La desintegración del Imperio Romano supuso la desaparición de la “burguesía” urbana y el triunfo del campo sobre la ciudad.

Toledo pasó a ser la capital del nuevo reino, que se extendía desde los Pirineos hasta Gibraltar. La organización social, calcada de la de Roma, conservó el sistema de esclavitud de los íberos así como las grandes propiedades. La lengua vernácula, de origen latino, se impuso progresivamente y suplantó a la de los visigodos. Como consecuencia de la conversión de Recaredo al cristianismo (587), se crearon estrechos lazos entre el Estado y la Iglesia.

A principios del s. VIII las disputas por la sucesión debilitaron el reino. En el año 711 uno de los aspirantes al trono solicitó ayuda al bereber Tarik, que cruzó el estrecho de Gibraltar con un ejército de 7.000 hombres, derrotó al rey Rodorico en la batalla de Guadalete, prosiguió su avance hacia el norte y entró en Toledo. El reino visigodo dejó de existir.


Al Andalus, la edad de oro musulmana

Los musulmanes conquistaron la Península en menos de tres años, aunque sufrieron un importante revés en Covadonga, en el año 718.

La Península Ibérica, a la que los árabes dieron el nombre de Al Andalus (“La Isla de Los Vándalos”), permanecería bajo la dominación musulmana durante casi ocho siglos.

Una civilización excepcional

Entre los años 711 y 1492, los musulmanes (árabes y bereberes) establecieron en España una civilización excepcional que muchos consideran actualmente la edad de oro del islam. Las ciencias vivieron un momento de esplendor: óptica, hidrología, astronomía, geografía, medicina y matemáticas, con la invención del cero y del sistema decimal, y surgieron la farmacia y la química (Avicena, en el s. XI). El pensamiento griego fue rescatado del olvido y pasó a ser estudiado y comentado en Toledo y Córdoba, que tuvo su propia universidad un siglo antes que el resto de Europa. El arte y la arquitectura se desarrollaron con brillantez y, en el campo de la agricultura, se introdujeron numerosas especies y nuevas técnicas de irrigación. Finalmente, durante mucho tiempo la tolerancia religiosa entre musulmanes, judíos y cristianos fue ejemplar.


La Reconquista

La España cristiana del s. VIII al s. XIV

En el s. VIII toda la Península estaba en manos de los árabes salvo unos pequeños reductos en las montañas de Asturias y en tierrras navarro-aragonesas. Entre cristianos y árabes quedaron unas zonas vacias en las que los cristianos construyeron numerosos castillos para defender el reino asturiano, en un principio, y, posteriormente, su avance hacia el sur. Alfonso I fortificó el valle medio del Ebro y en el s. IX la frontera se sitúo en el valle medio del Duero y se tomaron Zamora y Burgos, entre otras ciudades.

La desintegración del Califato de Córdoba (1031) en distintos reinos de taifas supuso una importante fuente de ingresos para los reinos cristianos, muy pobres hasta ese momento. Debido a su superioridad guerrera, los reinos cristianos consiguieron que los árabes les pagasen grandes cantidades de dinero (parias) para evitar que continuaran hostigándoles. La bonanza económica, aunque benefició fundamentalmente a reyes, nobles y dignatarios de iglesia, también llegó a la sociedad y potenció el desarrollo de las ciudades y del comercio. En el s. XI se afianzó el Camino de Santiago y durante los reinados de Sancho Ramírez en Aragón y de Alfonso VI en Castilla se construyeron numerosas iglesias, puentes, hospitales y hospederías. Los crisitanos continuaron avanzando hacia el sur y en el 1085 Alfonso VI tomó el reino taifa de Toledo.

Durante el reinado de Fernando III de Castilla, los cristianos se apoderaron de Córdoba en 1236, de Jaén en 1246 y de Sevilla en 1248.

En el s. XIII se definió más claramente la orientación económica de los distintos reinos cristianos: mientras Cataluña, Aragón y Valencia se inclinaron por el comercio, Castilla, con sus grandes extensiones de terreno, se decantó por la ganadería, origen de su riqueza en la Edad Media conseguida gracias a la exportación de lana a Flandes. También en este siglo se crearon las primera universidades (Palencia, Valladolid, Salamanca).

En el s. XIV, la peste negra supuso un duro revés económico, sobre todo para la Corona de Aragón que se vió especialmente afectada por la depresión económica que sufrió todo el Mediterráneo. Castilla, que resistió mejor, sentó las bases de su hegemonía en la Península.

Los Reyes Católicos

En 1469, la boda secreta de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón selló la futura unión de ambas coronas: en 1474 Isabel heredó el trono de Castilla y en 1479 Fernado pasó a ocupar el de Aragón. La poderosa pareja, a la que el papa Alejandro VI otorgó el título de “Reyes Católicos”, lanzó la fase final de la Reconquista en 1482. Las ciudades musulmanas empezaron a caer una tras otra: Ronda (1485), Málaga (1487), Baza (1489), Almería y Guadix (1489). En 1492, Boabdil les entregó las llaves de Granada y puso fin a casi ocho siglos de ocupación árabe.

Los monarcas se comprometieron a respetar la religión de los que decidieran permanecer en el país, pero la guerra había sido financiada en gran parte por la Iglesia y el Tribunal de la Inquisición, dirigido por Torquemada, exigió una línea más dura. Ese mismo año (1492), los judíos fueron expulsados de España mientras los musulmanes se vieron obligados a huir o a convertirse, lo que no impidió que fueran perseguidos ni que sus bienes se vieran confiscados. Las sinagogas y las mezquitas fueron transformadas en iglesias.

Paralelamente, en un año tan excepcional como 1492, Cristóbal Colón descubrió América. En 1519 Hernán Cortés desembarcó en México. En 1532 Pizarro entró en Perú. Las conquistas se multiplicaron: toma de Nápoles, de Canarias y de varias ciudades africanas. El oro y la plata del Nuevo Mundo empezaron a llegar a la Península y España se convirtió en una gran potencia colonial.


Los Austrias y el “Siglo de oro”

Carlos V el apogeo

Tras las muertes de Isabel y Fernando subió al trono el nieto de ambos, Carlos I, que desembarcó en España en 1517 sin hablar castellano.

Dos años después heredó de su padre el Sacro Imperio Romano Germánico. Tras convertirse en Carlos V, controló un imperio inmenso que incluía España, las Américas y gran parte del norte de Europa (aproximadamente Alemania, Austria, Bélgica y Holanda). La expansión continuó gracias a su matrimonio con Isabel de Portugal. Así comenzó el “Siglo de Oro”, que representó el apogeo del poderío español y que abarcó todo el s. XVI.

Sin embargo, debido a su inmensidad el Imperio era difícil de gobernar, las expediciones militares lo agotaron, los impuestos se incrementaron y las revueltas locales se multiplicaron. La rebelión de los comuneros estalló en 1520 con insurrecciones en Castilla que fueron reprimidas con dureza por las tropas germánicas de Carlos V. Fatigado, el monarca abdicó en 1556 y se retiró en el monasterio de Yuste.

Felipe II: el declive

Felipe II, hijo de Carlos V, heredó España, las colonias, el reino de Nápoles, el Milanesado, los Países Bajos y el Franco Condado, pero el Imperio Germánico recayó en manos de su hermano Fernando I.

Felipe II trasladó la capital a Madrid en 1661, reforzó el poder de la Inquisición e intensificó las expediciones militares. Después de la victoria de Lepanto frente a los turcos, en 1571, que le permitió controlar el Mediterráneo, hizo valer sus derechos sobre Portugal e invadió el país vecino en 1580. En 1588 declaró la guerra a la Inglaterra protestante pero su iniciativa se saldó con la destrucción de la “Armanda Invencible” y España perdió el control marítimo que había tenido hasta entonces.

Sus sucesores Felipe III, Felipe IV y Carlos II no pudieron controlar el declive del Imperio a pesar del asombroso florecimiento de las artes. La expulsión de 275.000 moriscos en 1609, motivada por la intolerancia religiosa, fue una catástrofe para la agricultura. Portugal recuperó su independencia y en 1648 los Países Bajos siguieron su ejemplo al término de la agotadora Guerra de los Treinta Años. España se quedó exhausta.


La España de los Borbones

Guerra de Sucesión

La rama española de Casa de Habsburgo terminó con Carlos II, que murió sin descendencia. El nieto de su hermana María Teresa y de Luis XIV, el francés Felipe de Anjou, subió al trono en 1700 con el nombre de Felipe V. Pero Inglaterra, Holanda, Dinamarca y los príncipes alemanes se aliaron contra él para defender los derechos del archiduque de Austria. Cataluña, Valencia y Aragón se incorporaron a este movimiento y en 1702 comenzó una larga guerra de sucesión que se prolongaría hasta 1714, año en el que se firmó el tratado de Utrecht: los aliados reconocieron a Felipe V, pero a cambio España perdió Gibraltar, Menorca y muchas posesiones italianas.

El reinado de los Borbones

Felipe V y, sobre todo, su brillante sucesor Carlos III reforzaron el centralismo del Estado y multiplicaron la construcción de edificios monumentales, como El Prado y el Palacio Real de Madrid. Carlos III, además emprendió reformas económicas acertadas que estimularon la agricultura y el comercio. La favorable evolución del país sólo se vio empañada por la expulsión de los jesuitas (1766), auténticos chivos expiatorios.

Carlos IV ascendió al trono en 1788 pero dejó el gobierno en manos de su esposa María Luisa y de Godoy, su favorito. Estos últimos declararon la guerra a la Francia revolucionaria antes de firmar una alianza con el Directorio francés (tratado de San Ildefonso, 1796), que se saldó con un nuevo conflicto con Inglaterra y el desastre de Trafalgar, en 1805.

La invasión francesa y la Guerra de la Independencia

En 1808, el débil Carlos IV abandonó España ante la amenaza de Napoléon, que invadió España y situó a su hermano José en el trono. Se inicia la Guerra de la Independencia. Asturias y Galicia estuvieron entre las primeras regiones que rechazaron el yugo napoleónico.

Los insurgentes proclaman unas Cortes extraordinarias y redactan la Constitución de Cádiz, de inspiración democrática. Con el apoyo de los ingleses, los españoles expulsan a Napoleón en 1814 y Fernando VII sube al trono. Pero el rey se niega a jurar la nueva Constitución e inaugura un régimen absolutista.

Las colonias empiezan a proclamar su independencia: Argentina en 1816, Chile en 1818 y Colombia en 1819.

Guerras Carlistas y Restauración

Cuando Fernando VII muere en 1833, surge el conflicto entre los seguidores de su hermano Carlos, partidarios del absolutismo, y los defensores de su sobrina Isabel, que aspiran a un régimen liberal: se inicia así la primera guerra carlista, que termina en 1839 con la victoria de los liberales y la firma del Convenio de Vergara. Sin embargo las crisis se suceden y la segunda guerra carlista (1847-1849) estalla en el norte mientras que los republicanos se sublevan en el sur. El carlismo tuvo sus focos más importantes en las provincias vascas y en Navarra, regiones muy religiosas, con instituciones y fueros propios; las dos guerras prefiguran las futuras reivindicaciones autonómicas.

La revolución de 1868 expulsa a la reina Isabel y se proclama la República, que no durará mucho porque Alfonso XII, hijo de Isabel, sube al trono en 1874 tras un golpe de Estado militar. La Restauración inaugura un periodo de relativa estabilidad política.


Caída de la monarquía

Movimientos sociales

Entre finales del s. XIX y principios del s. XX, España vive profundas transformaciones. El país pierde sus últimas colonias (Cuba y Filipinas) en 1898 y más de un millón de españoles emigran a Sudamérica entre 1886 y 1913. La industrialización empieza a abrirse paso en Cataluña, el País Vasco y Asturias, donde los obreros se organizan en sindicatos. La mitad de la población es analfabeta y vive en la miseria, y las diferencias económicas entre las distintas regiones alimentan los nacionalismos. Las discrepancias políticas son cada vez mayores en todo el territorio: surgen movimientos anarquistas y socialistas en Cataluña, Andalucía y Castilla y en 1910 el Partido Socialista consigue su primer escaño de diputado en las Cortes.

España permanece neutral durante la Primera Guerra Mundial pero en 1917 estalla una gran huelga general y los conflictos sociales se mutiplican. En 1923, con el apoyo del rey, el general Miguel Primo de Rivera, da un golpe de Estado. La dictadura militar estabiliza el país, pero la crisis de 1929 obliga al general a dimitir. El rey no tarda en seguir su ejemplo.

Segunda República

En 1931 se proclama la Segunda República. El gobierno de izquierdas inicia una reforma agraria que redistribuye las tierras en detrimento de la aristocracia latifundista, instaura el matrimonio civil y se enfrenta al poder de la Iglesia. Animadas por el clero, el ejército y los propietarios de tierras, los conservadores unen sus fuerzas en torno a la Falange, el movimiento fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador. Se proclama la República de Cataluña y los mineros de Asturias se sublevan, pero la represión del ejército es muy dura. El triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 precipita los acontecimientos: la anarquía domina las calles, la réplica de la derecha no se hace esperar... estalla la Guerra Civil.

La Guerra Civil

El levantamiento se inicia el 17 de julio en Mellilla. Las llamada tropas “nacionales” del general Franco cruzan el estrecho de Gibraltar y toman Toledo a finales de septiembre. Madrid, Cataluña y Valencia permanecen fieles al gobierno republicano, pero los nacionales controlan las regiones agrícolas conservadoras: Andalucía, Castilla y Galicia. Los republicanos, mucho menos numerosos cuentan con el apoyo de las Brigadas Internacionales, pero son víctimas de las diferencias existentes entre anarquistas y comunistas.

Las ciudades industriales del norte caen en 1937 (bombardeos de Guernica por parte de la aviación alemana). El gobierno republicano se refugia en Barcelona. El año siguiente los nacionales logran llegar al Mediterráneo y dividen en dos al ejército republicano. Franco acaba con el ejército del Este en la batalla del Ebro, antes de tomar Cataluña en febrero de 1939. La guerra termina con la toma de Madrid, el 1 de abril.

El Franquismo

El general Franco asume la jefatura del Estado, acaba con la oposición y anula el divorcio y el matrimonio civil. Los artistas e intelectuales huyen en masa. Terminada la Segunda Guerra Mundial, en la que España permance neutral, el Caudillo se convierte en el único dirigente no democrático de Europa. España queda aislada del resto del mundo desde el punto de vista diplomático.

La apertura llega con la Guerra Fría: en 1953 el general Eisenhower ofrece a Franco la posibilidad de instalar bases militares en el país a cambio de una importante ayuda económica. España se incorpora a las Naciones Unidas en 1955. Empiezan a desarrollarse las infraestructuras, la economía y el turismo de masas en la costa. A pesar de los avances, el campo sigue estando subdesarrollado. Resurgen movimientos independentistas, en particular en Cataluña y el País Vasco (fundación de ETA en 1959). En 1969, el príncipe Juan Carlos es nombrado sucesor.


La España contemporánea

Juan Carlos I y la restauración de la democracia

Después de cuarenta años en el poder, Franco muere el 20 de novembre de 1975. El príncipe Juan Carlos, nieto de Alfonso XIII, accede al trono con el nombre de Juan Carlos I e inicia rápidamente la transición a la democracia. La censura queda abolida y se legalizan los partidos políticos y los sindicatos. Adolfo Suárez es elegido presidente del Gobierno en 1977 y en 1978 se aprueba por referéndum la nueva Constitución y paulatinamente los estatutos de Autonomía de Cataluña, País Vasco, Galicia y del resto de comunidades.

Los dos años siguientes suponen un giro decisivo en la trayectoria política: el 23 de febrero de 1981 el rey consigue abortar un intento de golpe de estado. El socialista Felipe González es elegido presidente del Gobierno en 1982.

La modernización

El país inicia un cambio espectacular que se traduce en la modernización de todas las áreas: económica, social, urbanística, artística, etc. En 1986 España accede a la Comunidad Europea. En 1992 (cinco siglos después del descubrimiento de América), Barcelona acoge los Juegos Olímpicos, Sevilla organiza una Exposición Universal y Madrid es proclamada Capital Cultural Europea.

Con la elección de José María Aznar en 1996, la derecha regresa al poder después de catorce años de gobierno socialista; comienza así una alternancia democrática normalizada que se plasma en el regreso de los socialistas en 2004, con la elección de José Luis Rodríguez Zapatero tras los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004.

El euro sustituye a la peseta en 2002 y, en 2005, el “sí” gana en el referéndum relativo a la Constitución europea; España es hoy un país dinámico, tolerante y abierto al mundo.


Fechas clave

15.500-11.500 a. C. - Pinturas rupestres de Altamira.

ss. XV-XI a. C. - Los fenicios y los griegos fundan colonias comerciales en la costa mediterránea.

ss. XIII- VI a. C. - Reino de Tartessos.

237 av. 237 a.C. - Los cartagineses de Amílcar Barca invaden la Península.

206 av. C.- Los romanos expulsan a los cartagineses.

586- Los visigodos expulsan a los últimos funcionarios romanos.

711 - Invasión musulmana.

722 - Comienza la Reconquista cristiana.

756 - Fundación del Emirato de Córdoba.

929 - Fundación del Califato de Córdoba.

1031 - Disgregación del Califato en reinos de Taifas.

1238 - Comienza el reino nazarí.

1469 - Matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

1478 - Creación del tribunal de la Inquisición.

1492- Fin de la Reconquista. Expulsión de los judíos. Cristóbal Colón descubre América.

1516 - Carlos I, futuro Carlos V, accede al trono: comienzan el reinado de los Austrias y el Siglo de Oro.

1519 - Hernán Cortés desembarca en México.

1571 - Victoria de Lepanto frente a los turcos. España controla el Mediterráneo.

1609 - Expulsión de los moriscos.

1702-1714 - Guerra de Sucesión. Los Borbones suceden a los Austrias.

1805 - Derrota de Trafalgar.

1808-1814- Napoleón invade España. Guerra de la Independencia contra Francia.

1820- Comienzo de las Guerras Carlistas.

1874- Alfonso XII sube al trono: comienzo de la Restauración.

1898 - La independencia de Cuba pone fin al imperio colonial español.

1931- Proclamación de la II República.

1936-1939 - Guerra Civil.

1939 - Victoria de las tropas nacionales. Comienza el régimen franquista.

1955 - España entra en las Naciones Unidas y abandona su aislamiento diplomático.

1975 - Muerte de Franco. Juan Carlos I accede al trono y restaura el régimen democrático.

1979 - Aprobación del Estatuto de Autonomía del País Vasco.

1981 - Aprobación de los Estatutos de Autonomía del Principado de Asturias, Cantabria y Galicia.

1982 - Aprobación de los Estatutos de Autonomía de Navarra y La Rioja.

1982 - El PSOE gana las elecciones ; Felipe Gonzalez, presidente del Gobierno.

1986 - España entra en la Comunidad Económica Europea.

1992 - V Centenario del descubrimiento de América. Juegos Olímpicos de Barcelona. Exposición Universal de Sevilla. Madrid, Capital Cultural de Europa.

2002 - Entrada en vigor del euro.

2004 - Los trágicos atentados de Madrid del 11 de marzo conmocionan a todo el país. Elección de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno.

2008 - Reelección de Zapatero.