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Costa Azul y Monaco

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Fisonomía de la región

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Fisonomía de la región

Esta guía describe el litoral de la Costa Azul, desde Les Lecques hasta Menton, así como el accidentado interior de la región, que incluye las mesetas de Provenza, los Prealpes de Grasse y las colinas del N de Niza. Toda esta zona pertenece a una gran región administrativa llamada Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA) y abarca dos departamentos, Alpes Marítimos (06) y Var (83). Francia está dividida en 22 regiones y 96 departamentos. La unidad administrativa de menor tamaño es la commune (36.394 municipios en total), regida por los miembros del llamado consejo municipal y el alcalde, o maire, que gestionan los temas municipales desde la alcaldía (mairie). En la sede del ayuntamiento (hôtel de ville), generalmente en el centro de la ciudad, se encuentran las oficinas municipales, que en muchas ocasiones se ocupan también de temas turísticos.

Mónaco es un pequeño principado enclavado en la Costa Azul y rodeado por los Alpes Marítimos.

Las regiones limítrofes de la Costa Azul se describen en las Guías Verdes Michelin de Provenza y Alpes del Sur (en francés e inglés).


Contrastes

Toda esta zona está llena de contrastes que se perciben

... a lo largo de la costa – La Costa Azul dista mucho de ser homogénea. Las pequeñas calas alojadas en los promontorios de pórfido del Esterel son muy diferentes de los amplios golfos que se suceden a lo largo del litoral. En algunos puntos de la costa las montañas se adentran en las aguas del mar, como ocurre por ejemplo en el Cap Siciè.

... en el relieve – En el interior la diversidad es tan evidente como en la costa. Las fértiles llanuras y colinas de Provenza presentan una vegetación típicamente mediterránea pero también poseen áridas cadenas montañosas como las existentes al N de Toulon.

El macizo de los Maures está formado por un grupo de montes de escasa altura, tapizados de alcornoques y castaños. Por su parte, el del Esterel, que, como el anterior, no alcanza alturas superiores a los 800 m, tiene sus cotas más altas en el Mont Vinaigre, el Pic de l’Ours y el Pic de Cap-Roux.

Tras las ciudades de Cannes y Niza se extiende una pequeña sierra sinuosa de onduladas cimas que llega hasta los pies de los Prealpes de Grasse; en estos últimos las mesetas están cortadas por gargantas y las montañas presentan profundos cañones (clues), sobre todo en la Alta Provenza.

Finalmente, los Prealpes de Niza se yerguen con sus 2.000 m de altura por detrás de la Riviera, mientras que hacia el N y el NE las inmensas cimas de los Alpes delimitan la frontera con Italia.

... en el clima – El suave invierno de la costa de Niza (en enero la temperatura media alcanza una máxima de 13º y una mínima de 4º) contrasta con el ambiente gélido que reina en las pistas de esquí, a tan sólo dos horas de coche; el calor del litoral en verano poco tiene que ver con el ambiente fresco de las estaciones de alta montaña; el frío mistral se alterna con el ardiente siroco y los cauces agostados de los ríos pueden llegar a desbordarse en unas horas tras una tormenta torrencial.

... en la vegetación – Las hayas y los abetos centenarios del bosque de Turini son característicos de las zonas septentrionales, mientras que los bosques de alcornoques y pinos de los Maures y el Esterel, típicamente meridionales, sufren con frecuencia incendios devastadores. La vegetación varía mucho de unas zonas a otras: maquis o monte bajo; vegas de naranjos y limoneros; carrascales de lavanda y tomillo donde se escucha sin cesar el canto de las cigarras; inmensas llanuras cubiertas de flores; palmeras, pitas y cactus en el litoral; abetos y alerces en la alta montaña.

... en la actividad – La costa concentra toda la actividad de la región, de hecho a lo largo del litoral se encuentran las carreteras de mayor tráfico, las ciudades más importantes y los centros turísticos más variados y mejor equipados. Por el contrario, el interior es tranquilo, sosegado y hasta solitario en muchas ocasiones. De vez en cuando aparecen pequeñas ciudades adormecidas y viejos pueblos aislados, abandonados o encaramados en la inmensidad de la montaña.

... en la economía – Niza es la capital turística de la Costa Azul y Montecarlo la capital europea del juego. El comercio de flores y la fabricación de perfumes conviven con los centros de investigación oceanográfica y la industria informática.

El imperio del sol – Todos estos aspectos tan diferentes tienen un común denominador que es el clima mediterráneo, en el que el sol casi siempre está presente.

Salvo en pleno verano, la claridad del aire permite distinguir todos los relieves; las siluetas se recortan y adoptan formas arquitectónicas al tiempo que los colores adquieren una viveza e intensidad únicas: azules del mar y del cielo, verdes de los bosques, gris plateado de los olivos, rojo de los pórfidos, blanco de la piedra caliza, amarillo de las mimosas...


Relieve

Provenza tuvo su origen en dos sistemas montañosos; uno muy antiguo, formado por los macizos de los Maures y el Esterel, y el otro, mucho más joven, constituido por los montes Provenzales, de origen pirenaico, y los Prealpes, de origen alpino.

Los Maures ‑ Son un macizo cristalino que se extiende de O a E entre los valles de Gapeau y Argens, y que está limitado al S por el mar y al N por una extensa depresión que lo separa de los Prealpes calizos. Forman una serranía de montes paralelos de escasa altitud (el punto más alto es La Sauvette, con 779 m) cuyas vertientes están cubiertas de magníficos bosques donde se han declarado varios incendios de importancia.

El Esterel ‑ Está separado de los Maures por el valle inferior del río Argens y también es de escasa altitud como consecuencia de la erosión. El punto más alto, el monte Vinaigre, sólo tiene 618 m de altura. Sin embargo, no parece un macizo de colinas porque las cumbres están muy recortadas y abundan los barrancos.

Como los Maures, el Esterel tuvo en su día grandes masas de pinos y alcornoques. Hoy, después de un periodo de incendios frecuentes, el bosque se va recuperando poco a poco.

Entre los árboles hay muchos arbustos y matorrales: brezo, madroños, lentiscos, lavanda, etc., mientras que en las zonas deforestadas crece el maquis o monte bajo. En primavera el campo se tiñe con el blanco y el rojo de las flores de la jara, el amarillo de las mimosas y la retama, el blanco rosado del brezo y el verde de los arrayanes.

Los Montes Provenzales – Son un conjunto de pequeñas cadenas montañosas de piedra caliza, accidentadas y áridas, cuya altura oscila entre los 400 y los 1.150 m. De origen pirenaico, carecen de la continuidad característica de los montes de origen alpino (Prealpes del Sur), y su estructura es extremadamente compleja. Los montes más meridionales, justo al N de Toulon, son Gros Cerveau (429 m), seccionado por las gargantas de Ollioules, y el monte Faron (542 m), que domina la ciudad. Otras cumbres importantes son el Coudon y, más al N, las montañas de la Ste-Baume y la Loube. Entre las distintas cadenas hay valles fértiles donde coexisten los tres cultivos clásicos de la zona, el trigo, la vid y el olivo.

Los Alpes Marítimos y el Mercantour – Al NE de la región, el horizonte aparece dominado por los Alpes Marítimos, una gran masa montañosa (de 1.500 a 2.900 m de altura) en la que se abren camino los valles altos del Var, el Tinée, el Vésubie y el Roya. La cadena alpina linda en la frontera italiana con el magnífico macizo rocoso del Mercantour-Argentera, cuyas cumbres sobrepasan los 3.000 m.

Los Prealpes – Una parte de los Prealpes del Sur se encuentra en la región de la Costa Azul. Entre los valles del Verdon y del Var, los Prealpes de Grasse están formados por una serie de contrafuertes montañosos, orientados en sentido O-E, cuya altitud varía entre los 1.100 y los 1.600 m. Muchos de ellos están horadados por gargantas estrechas y agrestes que reciben localmente el nombre de clues.

Los Prealpes de Niza, que nacen en la costa y ascienden hasta alcanzar cotas superiores a los 1.000 m de altura, presentan paisajes muy variados en la zona interior de Niza y Menton. Estos contrafuertes de origen alpino se orientan de N a S y luego giran bruscamente para continuar paralelos a la costa.

Las Mesetas de Provenza – Desde la meseta de Canjuers hasta el puerto de montaña de Vence, a lo largo de los Prealpes hay varias mesetas calizas accidentadas en las que el agua se infiltra para desaparecer en las simas y alimentar resurgencias como la del Siagne.

A los pies de dichas mesetas hay una depresión, conocida como le Pays d’en bas (tierras bajas), donde se encuentran las ciudades de Vence, Gras y Draguignan. A partir del río Argens la depresión se extiende hacia el E hasta Fréjus y hacia el O hasta Brignoles, pero su eje principal se orienta hacia Toulon, dominado por la vertiente septentrional de los Maures (cuenca de Le Luc).


Ríos

Los ríos mediterráneos son auténticos torrentes cuyo caudal, que varía considerablemente a lo largo del año, depende de las precipitaciones de agua y nieve y de la evaporación.

En verano la ausencia de lluvias y la intensidad de la evaporación reducen los ríos a meros lechos pedregosos, donde serpentean de vez en cuando las aguas procedentes de los macizos alpinos.

En otoño y primavera las lluvias, abundantes y violentas, caen de forma repentina, de modo que los cauces de los ríos más pequeños se ensanchan bruscamente. Los riachuelos que corren entre los bosques de matorrales se convierten en cuestión de horas en torrentes cuyo abundante caudal desciende monte abajo a una velocidad de vértigo.

El caudal del Argens, por ejemplo, pasa de 3 a 600 m3 por segundo, el del Var oscila entre los 17 y los 5.000 m3. En las grandes crecidas el Var llega a alcanzar una anchura de 1 km, y la mancha oscura del limo que transporta se distingue en el mar hasta la altura de Villefranche.

Los ríos que discurren por regiones calizas se caracterizan por su gran irregularidad. Las lluvias se infiltran en el suelo por las fisuras y reaparecen después en forma de grandes fuentes en las laderas de los valles. En ocasiones las fuentes surgen en el lecho mismo del río, son los llamados foux, que determinan por ejemplo las crecidas del Argens.

Todos estos cursos fluviales de régimen torrencial acarrean numerosos sedimentos, pero, a excepción del Argens, no han originado planicies costeras comparables a las del Bajo Languedoc; por el contrario, han creado valles muy hermosos, profundas gargantas (Le Loup, Siagne) y cañones o clues (clue de Gréolières).


Cuevas y simas

A diferencia de los valles cubiertos de vegetación, que aparecen cortados por profundas gargantas como las del Loup y el Siagne, la meseta de Caussols es una inmensa superficie pedregosa de relieve cárstico. Su suelo permanece seco durante todo el año porque las rocas calizas que la componen absorben el agua de lluvia como una esponja. En contraste con la aridez de la superficie, la actividad subterránea es muy intensa.

Proceso de infiltración del agua – El ácido carbónico contenido en el agua de lluvia disuelve el carbonato cálcico de la rocas calcáreas y provoca la formación de depresiones, generalmente circulares y de dimensiones reducidas, que reciben localmente el nombre de cloups o sotchs. La disolución de la roca caliza, formada sobre todo por sal o yeso, origina suelos cultivables muy fértiles. Cuando los cloups aumentan de tamaño se convierten en vastas depresiones cerradas llamadas dolinas.

Cuando el agua de lluvia se infiltra profundamente por las innumerables fisuras que resquebrajan la capa calcárea, el hundimiento y la disolución de la roca crean pozos o cañones naturales llamados simas (avens). Con el paso del tiempo, las simas se hacen mayores, se prolongan, se ramifican y se comunican entre sí formando cuevas.

Ríos subterráneos – Las aguas infiltradas acaban por formar galerías subterráneas cuyo caudal da lugar a cursos de agua de diferente tamaño. Estos últimos aumentan progresivamente de tamaño y en ocasiones se precipitan formando cascadas. En las zonas donde el agua fluye lentamente se crean lagos retenidos por presas naturales conocidas como gours y originadas por la lenta acumulación de depósitos de carbonato cálcico. En estas galerías subterráneas la capa calcárea se sigue disolviendo por encima del nivel del agua hasta que se produce el desprendimiento de los bloques rocosos superiores. De este modo se crean grandes bóvedas separadas del exterior por una capa muy fina. Cuando esta última se desploma la sima queda al descubierto.


La costa

La costa, en general muy escarpada, refleja los diferentes tipos de mesetas y montañas existentes en el interior, que forman plataformas rocosas y acantilados en su encuentro con el mar.

La costa de Toulon – Es muy recortada y tiene zonas resguardadas que albergan puertos excelentes, como las bahías de Bandol y Sanary y sobre todo la maravillosa ensenada de Toulon. Entre los tramos de farallones hay varias playas de gran belleza.

La costa de los Maures – La sierra de los Maures termina en la zona costera comprendida entre Hyères y St-Raphaël formando un litoral muy hermoso que ofrece maravillosas vistas.

La península de Giens, que en otros tiempos fue una isla, está unida a tierra firme por dos istmos de arena. En sus proximidades se encuentran las islas Hyères, cubiertas de vegetación, y la llanura de Fréjus, un antiguo golfo hoy colmatado por los aluviones del Argens.

Esta zona de la costa cuenta asimismo con grandes promontorios como el Cap Bénat y la península de St-Tropez, con cabos estrechos y escarpados como el Cap Nègre y el Cap des Sardinaux, y con amplias bahías como la ensenada de Bormes y el golfo de St-Tropez.

La costa del Esterel – Las rocas de pórfido del macizo del Esterel, abruptas y caóticas, forman una gran mancha rojiza que contrasta con el azul del mar. Las montañas crean voluminosos promontorios que enmarcan calas (calanques) y bahías minúsculas. En el mar despuntan miles de rocas y de pequeños islotes que los líquenes tiñen de verde, mientras que los arrecifes se distinguen claramente a través del agua cristalina. La llamada “Corniche d’or”, célebre por sus paisajes y sus preciosas vistas, posee numerosos centros turísticos.

La costa de Antibes – El paisaje costero cambia de nuevo en el tramo comprendido entre Cannes y Niza. Las orillas dejan de ser escarpadas y surge un litoral llano, abierto en anchas bahías, suave y tranquilo, sólo interrumpido por la península de Cap-d’Antibes.

La Riviera – Los Prealpes se sumergen bruscamente en el mar entre Niza y Menton, donde la costa forma una terraza natural orientada al Mediterráneo y aislada de las tierras del interior. Cap Ferrat y Cap Martin son los dos grandes promontorios de este tramo del litoral. El término Riviera ha pasado al léxico geográfico para designar este tipo de costa.

Desde la carretera a tres niveles que discurre por las laderas se divisan magníficas villas y jardines aterrazados.


El mediterráneo

Su característico color azul –azul cobalto lo llaman los pintores– se debe a la claridad del agua, aunque cualquiera que contemple este bellísimo mar durante varios días observará que sus tonalidades varían sensiblemente en función del color del cielo, la intensidad de la luz, la naturaleza circundante y la profundidad del agua.

Temperatura del agua – Varía en la superficie debido al efecto del sol, pero permanece constante en las profundidades, 13º de 200 a 4.000 m, mientras que en el Océano Atlántico desciende de 14º a 2º. La temperatura del mar influye decisivamente en el clima porque enfría el aire en verano y lo calienta en invierno. Debido a la rápida evaporación del agua, la salinidad del Mediterráneo es superior a la del Atlántico. Las olas son pequeñas, cortas y bruscas, y las tormentas, que pueden ser de gran intensidad, se presentan de improviso.

Mareas – Son prácticamente inexistentes, puesto que su amplitud media es de 25 cm; sin embargo, cuando hace mucho viento pueden llegar a ser de 1 m. En cualquier caso estas cifras son muy inferiores a las del océano y en particular a las del Mont-St-Michel, en Normandía, donde las mareas tienen una amplitud de 13 a 15 m. Debido a su relativa estabilidad, los franceses toman el nivel del Mediterráneo como referencia para medir la altitud geográfica.

La costa provenzal se caracteriza por su gran profundidad a escasa distancia del litoral marítimo. Por ejemplo, entre Niza y Cap Ferrat, a 1 km de la costa las sondas registran 1.000 m de profundidad.


Las estaciones del año

Un clima privilegiado – Hubo un tiempo en que los turistas sólo acudían a la Costa Azul en primavera e invierno, pero actualmente, con la invasión que sufre el litoral en verano, puede decirse que la temporada turística dura prácticamente todo el año.

Primavera – Los chaparrones cortos y de gran intensidad son la nota más característica de la estación primaveral. Las flores adquieren un esplendor inimaginable en otras latitudes y se convierten en un auténtico regalo para la vista. El mistral sopla con más frecuencia en esta época que durante el resto del año, sobre todo al O de Toulon. Afortunadamente las montañas actúan como barrera e impiden que adquiera tanta intensidad como en la Provenza occidental y el valle del Ródano.

Los romanos pensaban que el mistral era un dios temible y poderoso. En realidad es un viento frío procedente del NO que sopla en forma de ráfagas. Cuando desaparece –transcurridos tres, seis o nueve días– el aire está transparente y el cielo aparece mucho más limpio y azul.

Verano – La costa ofrece un cielo siempre azul y una temperatura media de 22º en julio y agosto. El calor es soportable en todo momento porque durante el día sopla una agradable brisa que lo atenúa. En el campo ya no se ven flores y la vegetación agostada por la sequía permanece en estado de reposo. De vez en cuando el siroco hace su aparición y castiga a nativos y veraneantes con su soplo abrasador.

En el interior de la región hay alojamientos de todo tipo hasta 1.800 m de altitud. Cuanto más se sube, más puro y fresco es el aire de la montaña.

Otoño – Es la estación de las tormentas, pero entre una y otra el sol brilla y calienta el ambiente. La media anual de precipitaciones en Niza es de 86 días, es decir relativamente baja, pero sin embargo el índice pluviométrico es bastante elevado (862 mm). El otoño es una época muy agradable en la que la vegetación renace y las plantas florecen por todas partes.

Invierno – Los inviernos en la costa son suaves debido a la escasa altitud de la zona; a la presencia del mar, que modera los cambios bruscos de temperatura; a la orientación S y a la presencia de las montañas, que frenan la entrada de los vientos fríos. La temperatura media de Niza durante el mes de enero es de 8º. La lluvia llega con los vientos procedentes del E, del golfo de Génova y del S. La bruma es excepcional, salvo en las proximidades del mar en pleno verano. Las heladas y la nieve son dos fenómenos prácticamente desconocidos en la costa.

Gracias al sol, la temperatura puede alcanzar los 22º en invierno, pero al caer la tarde el termómetro desciende bruscamente. Las lluvias son escasas aunque el rocío mantiene fresca la vegetación. Los árboles y plantas de hoja perenne y las flores que perduran del otoño visten el campo con colores vivos.

En el interior reinan el frío y la nieve, los cielos limpios y el sol brillante. En una palabra, el clima ideal que buscan los aficionados a los deportes de invierno.