Costa Azul y Monaco
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Gastronomía
Gastronomía
Los sabores de la cocina provenzal, plenamente mediterránea, no resultan extraños para los españoles. Sus elementos más característicos son el ajo y el aceite de oliva. Las virtudes del ajo –calificado como la “trufa de Provenza” en el resto de Francia– se conocen desde hace mucho tiempo, mientras que el aceite de oliva se utiliza, como en España, en lugar de la mantequilla. Según un dicho popular de la zona, “el pez vive en el agua y muere en aceite”.
La bouillabaisse – Es el plato más característico y exquisito de la zona. La bullabesa clásica se hace con tres pescados imprescindibles, el rascacio o escorpina, el rubio y el congrio, aunque luego se le pueden añadir otros pescados, crustáceos y moluscos. El aderezo, tan importante como la materia prima, incluye sal, pimienta, cebolla, tomate, azafrán, ajo, tomillo, laurel, salvia, hinojo y cáscara de naranja. A veces se añade un vaso de vino blanco o de coñac para aromatizar el guiso, que se toma servido sobre gruesas rebanadas de pan. Para hacer una bullabesa auténtica es fundamental utilizar un buen aceite de oliva y un azafrán de calidad.
El aïoli – Esta especialidad provenzal, semejante al ali-oli español, es una salsa espesa hecha con aceite de oliva y ajo machacado. En una ocasión, comparando el aïoli con la mayonesa que se hacía en el resto de Francia, el poeta Mistral despreció esta última calificándola de mermelada.
El aïoli se sirve con los aperitivos, con la bourride (sopa de pescado hecha con rape, lubina, pescadilla, etc) y con muchos otros platos.
Pescados – El salmonete (rouget) es uno de los mejores pescados mediterráneos. El célebre chef Brillat-Savarin lo llamó “becada de mar” porque los cocineros provenzales suelen cocinarlo sin quitarle las escamas y las vísceras.
El loup, nombre local de la lubina, es otro pescado delicioso que se cocina a la parrilla, aromatizado con hinojo o con sarmiento de vid. La brandade de morue es una crema espesa hecha con bacalao picado, aceite de oliva, leche, ajo y trufas.
Hierbas aromáticas – Las llamadas herbes de Provence, cultivadas en huertas y jardines o recolectadas directamente en el campo, constituyen uno de los pilares de la cocina meridional. Entre las más utilizadas se encuentran la ajedrea (sarriette),queperfuma los quesos de cabra y oveja; el tomillo (thym), que se añade a la mayoría de las verduras y a las parrilladas; la albahaca (basilic); la salvia (sauge); el serpol (serpolet); el romero (romarin); el estragón (estragon); el enebro (genièvre), que acompaña los platos de caza; la mejorana (marjolaine) y el hinojo (fenouil), cuyo sabor anisado da un toque muy especial a la lubina asada.
Los trece postres – Según la tradición provenzal, en Navidad hay que sacar a la mesa 13 postres (que representan a Cristo y sus doce apóstoles): uvas pasas, higos secos, nueces, avellanas, almendras, racimos de uvas, manzanas, peras, nougat noir (turrón guirlache), fougasse (bollo típico), ciruelas rellenas de pasta de almendras, melones conservados en paja y tortas de azahar.
En Reyes, el roscón o galette des rois se presenta en forma de corona cubierta de azúcar y frutas escarchadas. En su interior se esconde una sorpresa de porcelana.
Vinos – Los vinos provenzales gozan de una larga tradición. Los rosados, que se obtienen de las uvas rojas mediante un proceso especial, son cada vez más populares. Agradables y afrutados, van bien con la mayoría de los platos.
Los vinos blancos, generalmente secos pero con un bouquet muy fino, son ideales para acompañar los platos de marisco y pescados mediterráneos.
Entre los deliciosos vinos tintos hay una gran variedad. Pueden ser generosos y con gran cuerpo, como los de Bandol y los del N de los Maures, o suaves y delicados como los del valle de Argens y St-Tropez. Los vinos más valorados son los de Bandol, Ollioules, Pierrefeu, Cuers, Taradeau, La Croix-Valmer, la región de Niza y, sobre todo, los de Bellet, Gaude, St-Jeannet y Menton.
Especialidades del condado de niza
La cocina de Niza, una de las señas de identidad de este antiguo condado, está inspirada en las tradiciones culinarias de Provenza y en las de la Liguria italiana. Las callejuelas del casco antiguo de Niza, que forman un hermoso entramado a los pies del castillo, están repletas de establecimientos donde se preparan los platos más típicos y las especialidades de temporada.
Los dos platos emblemáticos de la cocina nizarda son la pissaladière, tarta de cebolla rellena de pissala (crema espesa a base de anchoas) y aceitunas negras, y la salade niçoise, deliciosa combinación de tomates del país troceados en cuartos, habas, rábano picante, pimiento, cebolla, huevos duros y aceitunas, con aliño de aceite de oliva y coronada con filetes de anchoa y hojas de albahaca.
La socca, un tipo de crêpe hecha con harina de garbanzos, cortada en porciones y acompañada de un pointu (chato de vino del país), se toma de pie en los bares de la plaza St-François y en las calles de alrededor.
A mediodía, para recargar baterías sin perder mucho tiempo y proseguir la visita turística, nada mejor que un pan bagna (pan empapado en traducción literal)
A la hora de la merienda (merenda) se suelen tomar tiras fritas de panisses (tortas de harina de garbanzo).
La poutina (pescaditos marinados capturados con autorización local durante el mes de febrero entre Antibes y Menton) se toma en ensalada, en tortilla y en sopa. Fuera de temporada los gourmets se consuelan con la sopa de pescado de roca a la que se le añaden favouilles (cangrejos pequeños).
El menú se puede completar con una loncha de porchetta (cochinillo relleno de hierbas y de sus propias vísceras), acompañada de mesclun (ensalada hecha con 14 variedades de brotes tiernos de lechuga que se cultivan en el interior).
Entre las otras especialidades que se preparan en los minúsculos restaurantes de los pueblos del interior destacan las flores de calabacín rellenas (fleurs de courgettes farcies), la ratatouille (pisto hecho con tomate, berenjena, pimientos y calabacín sofritos lentamente), los gnocchi (conchas de harina de trigo y patata regadas con salsa de adobo), los barbajouan (empanadillas rellenas de arroz, calabaza, ajo, cebolla y queso) y un delicioso plato a base de pescado que recibe el nombre de estocaficada (ver más abajo).
Una de las preparaciones más habituales en las reuniones familiares es el pistou, que consiste en una sopa de verduras a la que se le añade una crema hecha con albahaca, ajo, tomate y aceite de oliva.
Entre los postres, el más popular es la tourte de blea, tarta dulce rellena de hojas de acelga picada, piñones y pasas de Corinto.
Hacia la mitad de la Cuaresma, los escaparates de las pastelerías se llenan de pequeños dulces que reciben el nombre de ganses. La fougasse –bizcocho perfumado con azahar– se vende durante todo el año; en Mónaco se decora con anises de color blanco y rojo, los colores nacionales.
Y cuando hace mucho calor, nada como sentarse en una terraza y pedir un vaso de gratta queca (hielo picado regado con menta).
La Costa Azul, que actualmente es uno de los principales destinos turísticos del mundo, se hizo célebre gracias al llamado “gran turismo” o turismo de invierno. Pero hoy las cosas han cambiado; los príncipes, los impresionantes palacios de estuco y los yates deslumbrantes han dejado de ser los principales atractivos. Los turistas de nuestros días saben que en la Costa Azul encontrarán un sol radiante, acantilados rojos y playas doradas, pueblos perdidos en el campo y modernas discotecas, festivales internacionales y magníficos museos, fiestas populares, mercados y exquisitos productos locales, tesoros arquitectónicos y, en el interior, un impresionante paisaje de montañas.
Algunos motivos para visitar la Costa Azul
- Conocer los museos de arte moderno. En cualquier época del año, aunque algunos museos permanecen cerrados en noviembre y diciembre.
- Presenciar el Rally de Montecarlo. A mediados de enero.
Una de las pruebas más espectaculares del campeonato del mundo.
- Participar en el Carnaval de Niza. Una quincena en torno al martes de Carnaval.
Una de las tradiciones más antiguas del condado puesto que se remonta al s. XIII. Hay espectáculos de luz y sonido, cabalgatas de carrozas decoradas, bailes, máscaras y batalla de flores.
- Asistir al Festival de Cine de Cannes. En mayo.
Una cita imprescindible para las grandes figuras del cine desde 1946.
- Contemplar el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco. A finales de mayo.
Emocionante prueba automovilística por un circuito especialmente difícil trazado en pleno centro de la ciudad.
Lugares de interés
- Sitios exóticos
Villa griega Kérylos de Beaulieu-sur-Mer
Mezquita sudanesa y Pagoda budista de Fréjus
Conservatorio Botánico de Le Rayol en Rayol-Canadel
Iglesias rusas de Niza, Cannes y Menton
Jardín japonés de Montecarlo
- Centros de observación de la naturaleza
Sendero submarino de Port-Cros
Jardín submarino de Rayol
Ballenas asesinas del Marineland de Antibes
Vallée des Merveilles e inscripciones rupestres
Pueblo de las tortugas en Gonfaron
- Museos y actuaciones
Museo Amoureux de Peynet en Antibes
Prisión de la Máscara de Hierro en la isla Sainte-Marguerite
Relevo de la guardia en Mónaco
Navidad de los pastores en Lucéram

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