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Economía
Economía
Tras la profunda recesión a comienzos de los años noventa, Londres goza de una salud excelente, aunque esconde una situación bien diferente. La recuperación del crecimiento ha venido acompañada de una inflación constante y de una especulación inmobiliaria que ha hipotecado el presupuesto de los londinenses. En 2006, la incertidumbre de los mercados mundiales ante la crisis del petróleo afectó a la Bolsa de Londres y causó un cierto retroceso. Todo el mundo recordaba aún con horror el crack de 1987, las enormes pérdidas de Lloyd’s o la estrepitosa quiebra de Baring’s en 1995, que pusieron de manifiesto la vulnerabilidad del sistema.
Posición de líder
La City siguió siendo el centro de los negocios, incluso aunque el floreciente barrio de Canary Wharf empezara a atraer a las empresas. Gracias a sus 500 bancos, sus compañías aseguradoras y el gran número de sociedades de inversión, el esplendor del “Square Mile”, como se le llama, ha traspasado el ámbito nacional. Londres es un líder mundial en el mercado de valores y el mayor centro europeo para los bancos de inversión. Incluso adelanta a Nueva York en el mercado de divisas. Este más que atractivo contexto ha permitido que un tercio de las sedes sociales que tienen en Europa las más de 500 grandes compañías mundiales se encuentre en Londres. Junto a Nueva York y Tokio, Londres es uno de los tres primeros mercados financieros del mundo. En este sentido ha multiplicado los servicios asociados, como la asesoría jurídica y financiera, la investigación, el análisis de datos, la gestión de recursos humanos... Entre 2000 y 2002, el estallido de la burbuja de Internet ocasionó la desaparición de un cierto número de empleos relacionados con el mundo de los negocios. El auge del turismo y el dinamismo de la construcción han compensado en parte estas pérdidas. Ambos sectores deberán verse muy beneficiados gracias a los Juegos de 2012. Los expertos están de acuerdo en prever una nueva aceleración de la economía a partir de 2007. Además de la banca y los seguros, Londres también está especializada en el transporte aéreo, las imágenes digitales, la publicidad y la edición. La gran cantidad de empresas, su proximidad y el clima competitivo han engendrado una economía muy productiva (cerca de un tercio más que en el resto del país). Cuando se produjo el cambio al euro parecía que la Bolsa de Fráncfort iba a ser la primera bolsa europea; sin embargo, Londres supo mantenerse a la cabeza y conservar, además, el primer puesto entre los centros de inversiones europeos.
Recuperación de 1993
Tras el retroceso general de la población y del empleo a causa de la desindustrialización de los años sesenta y setenta, a partir de 1993, los gráficos se invirtieron. El nuevo despegue de la economía ha permitido recuperar buena parte de estas pérdidas: en la actualidad, las cifras del paro son las mismas que en 1970 y la población ha aumentado en más de un 9% desde mediados de los años noventa.
La nueva población está más cualificada y el valor añadido de los empleos que se han creado es claramente superior. En los años setenta, cerca de un 25% de los empleos se generaban en el sector industrial, en cambio, hoy sólo representan el 5,5% (240. 000 frente a un millón en 1971). A lo largo de estas tres décadas decisivas, el empleo en el sector de las finanzas y los negocios ha pasado del 16% a cerca del 35%, y en los sectores de la distribución, la hostelería y los servicios personales, del 42 al 48%.
Una nueva inmigración
El crecimiento de la ciudad ha venido acompañado de una llegada masiva de nuevos inmigrantes. Además de los refugiados, que, por desgracia, acaparan las portadas, Londres también acoge a una nueva población llegada del continente. Se trata de jóvenes no cualificados, que son contratados en pubs y restaurantes, o de licenciados que se ven obligados a abandonar su país debido al alto índice de paro, en busca de mejores oportunidades. En los próximos años se espera la llegada de unos 100. 000 extranjeros al año. La primera consecuencia de este fenómeno es la inflación (2,5% en 2006, la más alta desde 1997). Aunque los salarios están más o menos en consonancia (20% más de media que en otras ciudades del país), resulta muy difícil, por no decir imposible, que las familias jóvenes vivan en Londres.
El problema del paro
La tasa de desempleo es más importante en Londres que en el resto del país, sobre todo en los barrios más desfavorecidos del este y del sur. La población activa es de 3,4 millones de personas, a las que hay que añadir cerca de 300. 000 estudiantes. Esto representa el 15% del total de los empleos de Gran Bretaña. Sin embargo, el índice de paro de Londres está dos puntos por encima que el del resto del país. Exceptuando la City, los habitantes de la ciudad intramuros son los más afectados debido al gran número de empleos que desempeñan las 750. 000 personas que acuden a trabajar todos los días desde las localidades del extrarradio (con un aumento del 60% desde el comienzo de la década de los noventa).
Principales problemas
El alojamiento constituye el primer problema y la inmigración viene a acrecentarlo, especialmente en el centro y en el este de la ciudad. El aumento constante de los alquileres (48% más de media que en el resto del país) hace que poco a poco las clases medias, los empleados y los funcionarios vayan abandonando la ciudad. Cada vez resulta más difícil que puedan vivir en Londres los policías, profesores, enfermeras... necesarios. El desarrollo del Thames Gateway (las zonas urbanas a orillas del Támesis hacia el este de la capital) y la construcción de un nuevo puente están aún por llegar. Sin embargo los Juegos Olímpicos anuncian un nuevo desarrollo del este londinense, gracias a la construcción en Stratford de un estadio y de la Villa Olímpica que generará 3.600 nuevas viviendas.
El segundo problema grave es el de los transportes. La red no es lo suficientemente densa y además resulta anticuada y poco fiable. Los retrasos habituales que se producen en los transportes públicos afectan tanto a las empresas como a sus trabajadores. En febrero de 2002 se estableció el peaje urbano, que ha permitido reducir en un tercio los atascos. La frecuencia de los autobuses ha aumentado y la calidad de los servicios ha mejorado. A pesar de las inevitables polémicas, resulta difícil evaluar en qué medida este peaje ha podido perjudicar al comercio y a los negocios. En cambio, las empresas están contentas con la fluidez de la circulación, la mayor fiabilidad de los horarios y la recuperación de la puntualidad de los trabajadores. En resumen, el balance parece positivo y ya se está pensando en extender este peaje a algunos barrios del oeste. De todos modos, hay que reseñar que esta disposición no ha alterado el atractivo turístico de la ciudad, más bien todo lo contrario, pues los visitantes agradecen que sea menos ruidosa y que la contaminación se haya reducido. El turismo sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos de Londres.

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