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Panorámica de Londres

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Panorámica de Londres

Ante todo no espere sentir un flechazo, porque con Londres no suele ser amor a primera vista. No es una ciudad especialmente bonita; es muy grande, demasiado caótica y carente de armonía como para resultar encantadora como puede ocurrir con Madrid, Roma o París. Horizontes dispares en los que contrastan épocas y arquitecturas, una mezcla sorprendente de estilos y ambientes: la pauta es la ruptura. Al final, esto es lo que seduce al visitante: la impresión de que todo es posible. Aquí, más que en ninguna otra parte, se pueden producir encuentros inesperados, entre las almenas normandas de un castillo real y la controvertida torre fálica de Norman Foster, entre los piercings góticos o las rastas neohippies y los trajes de chaqueta en tonos pastel o los sombreros con velo.


Mind the gap…

Londres cambia a una velocidad de vértigo. Dinámica e innovadora, la capital británica continúa en la cúspide de la modernidad: marca las nuevas tendencias y se reinventa constantemente. Sin embargo, y sorprendentemente más que otras ciudades, ha sabido conservar sus tradiciones, desde las huellas indelebles de la realeza hasta los clubes elitistas para gentlemen, pasando por los viejos pubs decorados con madera que conservan el encanto anticuado de antaño. Una auténtica miscelánea urbana y arquitectónica que es, además, una tierra de inmigrantes, un crisol de etnias. Esta diversidad cultural se refleja en sus barrios, cada uno con su propia personalidad; en los mercados, por los que tan gustosamente pasean los londinenses los fines de semana, y durante los pintorescos y desenfrenados festivales.


Geografía de la ciudad

Londres, que constituye una de las nueve regiones de Inglaterra, se extiende sobre 1. 579 km² a orillas del Támesis, origen de su prosperidad. De hecho, la ciudad se ha ido dibujando en torno a su puerto.

Dividida por el Támesis

El Támesis, el principal río de Gran Bretaña (346 km), extiende sus meandros por el corazón de Londres siguiendo un eje este-oeste y dividiendo a la capital en dos: la orilla norte y la orilla sur. Fue la principal vía de comunicación hasta finales del s. XVII y actualmente sigue formando parte de la vida londinense. Constituye una arteria importante por la que circulan barcas, gabarras, lanzaderas fluviales y barcos que realizan cruceros. Tanto londinenses como turistas tienen por costumbre utilizarlo para evitar los atascos o por el simple gusto de darse un paseo por él. A semejanza del London Bridge (Puente de Londres), considerado como el más antiguo de la capital, porque, de hecho, ya existía un puente de madera en el mismo lugar en la época romana, y del Millennium Bridge (Puente del Milenio), obra de Norman Foster en el año 2000, son muchos los puentes y pasarelas sobre el río que unen ambas márgenes. Las orillas del Támesis están actualmente bien acondicionadas y constituyen un agradable lugar para pasear y disfrutar de unas vistas únicas de la ciudad.

Una capital bicéfala

Aunque la capital se desarrolló fundamentalmente en la orilla norte del río, los pueblos y los barrios industriales que se asentaron en la orilla sur se fueron integrando poco a poco en la ciudad a lo largo de los ss. XVIII y XIX, cuando se construyeron nuevos puentes y nuevas vías férreas que facilitaban el acceso al centro.

Además, Londres es la única ciudad del mundo que se distingue por su bipolaridad. Ésta se remonta al s. XI, cuando, una vez elegido por los habitantes de la City, Eduardo el Confesor decidió instalarse en Westminster, 3 km más al oeste, ordenando construir una abadía y un palacio. Desde entonces, el centro político se encuentra en la Ciudad de Westminster, mientras que el de los negocios y las finanzas se encuentra en la Ciudad de Londres (The City). Son las dos únicas circunscripciones de Londres reconocidas como ciudades de pleno derecho, un estatus que no les ofrece ningún privilegio particular, excepto el de ser designadas oficialmente como “ciudades”.

De la City al Gran Londres

Cuando en España se habla de Londres, no se hace ninguna distinción entre el Inner London (el centro de Londres), compuesto por 13 boroughs (distritos) y la City, y el Greater London (el Gran Londres), que agrupa a otros 19 ayuntamientos del extrarradio y que constituye la verdadera capital británica, gestionada por la Greater London Authority (GLA).

Tampoco hay que confundir Londres con la Ciudad de Londres o la City que, aunque no se considera un borough, tan sólo es otra circunscripción del Gran Londres. Siempre ha gozado de un tratamiento especial, desde que adquirió la autonomía en 1319, durante el reinado de Eduardo II. Hoy, la reina sigue pidiendo simbólicamente al lord-alcalde (Lord Mayor) permiso para entrar en ella.


Un mosaico de barrios

Los boroughs son divisiones administrativas totalmente abstractas para el turista. Cada uno está compuesto por diversos barrios con identidades consolidadas que eran, en su mayoría, antiguos burgos. Y a través de estos “pueblos” descubriremos la ciudad.

El West End

Si la City constituye el centro histórico de Londres, el corazón de la ciudad late más al oeste, pero siempre en la orilla norte del Támesis. Aunque sus fronteras no estén bien definidas, el centro turístico, a menudo llamado West End, reúne los monumentos más prestigiosos de la capital, las tiendas de moda y los principales lugares de ocio.

El Soho y Covent Garden, muy apreciados desde hace tiempo por músicos y artistas, son, ante todo, los barrios a los que se acude en busca de diversión. Si durante el día tiendas y espectáculos atraen a numerosos turistas, por la noche, las hordas de noctámbulos invaden sus calles para disfrutar de sus numerosos teatros, pubs o bares, restaurantes y clubes nocturnos.

Al oeste y al norte de Piccadilly Circus se extienden las arterias más famosas de Londres, Piccadilly y Regent Street, que delimitan el barrio chic de Mayfair. En este barrio, residencial y caro, en cuyas calles se levantan mansiones y edificios elegantes, se concentran los hoteles más prestigiosos y las tiendas más lujosas.

Al norte de Mayfair y del Soho está Oxford Street, la calle comercial más famosa de la capital, de unos 2,5 km de largo, en la que encontramos los grandes almacenes Selfridges y John Lewis, así como la mayoría de las cadenas de prêt-à-porter.

Desde Trafalgar Square, donde tienen lugar todas las manifestaciones y en torno a la cual se alzan la National Gallery y la National Portrait Gallery, se llega fácilmente a los barrios institucionales que se asientan más al sur. Siguiendo Whitehall se llega a Westminster, su palacio y su abadía, por The Mall, que bordea St James’s Park, se llega hasta Buckingham Palace, y Pall Mall recorre el muy elegante barrio de St James’s. Éste es el Londres de los monumentos y las tradiciones, invadido durante el día por los turistas y desierto por la noche, que reproduce el mismo escenario desde hace siglos, al compás del Big Ben y del relevo de la guardia de la reina.

Los barrios elegantes del oeste

Cuanto más al oeste, más distinguida es la ciudad. Knightsbridge, Belgravia, Pimlico, Chelsea, Kensington..., los barrios residenciales con más clase que se sitúan al oeste de Westminster, entre Hyde Park y el Támesis, rivalizan en elegancia con sus plazoletas cubiertas de árboles y flores alrededor de las cuales se asientan las magníficas mansiones victorianas.

Dominado por los respetables almacenes Harrods, el barrio de Knightsbridge, chic y caro, es famoso por sus tiendas de lujo con elegantes escaparates. Más al sur, a orillas del Támesis, Chelsea, apreciado durante mucho tiempo por los artistas, fue el escenario de la vanguardia londinense de los años sesenta; en la actualidad es más conocido por su equipo de fútbol, aunque también es un barrio importante para ir de tiendas.

Menos elitista pero igualmente elegante, South Kensington está totalmente volcado en la cultura y la educación. Aquí se encuentran tres de los museos más importantes de Londres: el Victoria & Albert Museum, el Science Museum y el National History Museum, además de algunas salas de conciertos y universidades de fama internacional

Por último, al oeste de Kensington, Earl’s Court ya no tiene el encanto de sus ricos vecinos, pero sirve de enlace con los barrios populares y cosmopolitas de Shepherd’s Bush y Hammersmith, situados aún más al oeste. Estos últimos están bien comunicados con transporte público y tienen mucho éxito entre los trotamundos que valoran especialmente sus hoteles y restaurantes baratos además de su animada vida nocturna. Aquí hay teatros alternativos y famosas salas de conciertos.

Los pulmones de la ciudad

Las amplias extensiones verdes de Hyde Park y Kensington Gardens son los auténticos pulmones de la capital y ofrecen un agradable respiro. El mayor parque londinense atrae a paseantes y deportistas durante todo el año. Más al oeste, Holland Park, no tan extenso pero sí más salvaje, también permite realizar actividades al aire libre o un picnic en familia.

El Londres burgués y bohemio

Al noroeste de Hyde Park, el barrio residencial de Notting Hill conserva cierto ambiente pueblerino. Este barrio, especialmente animado los sábados, el día de su célebre mercado de antigüedades, ha seducido a una nueva burguesía, algo bohemia, que valora sus aires cosmopolitas, su cultura alternativa, entre galerías de arte y tiendas de discos de segunda mano, sus tiendas de diseñadores de moda, además de sus bares y restaurantes a la última.

Linda con Bayswater y Paddington, al norte de Hyde Park, donde encontrará también hileras de casas adosadas georgianas o victorianas tan sólo interrumpidas por pequeñas plazoletas. Estos barrios tienen mucho éxito entre los viajeros por lo económico de sus alojamientos.

Cuanto más al norte, más verde

Los barrios situados al norte del centro, como el acomodado Marylebone, un auténtico paraíso para aquellos que disfrutan viendo escaparates, el magnífico Regent’s Park o el más residencial Primrose Hill, esconden agradables sorpresas para los visitantes, entre otras la notable Wallace Collection.

Más al este, los barrios superpoblados y sin encanto de Euston, King’s Cross y St Pancras que han crecido en torno a sus estaciones monumentales. No gozan de muy buena fama, pero parece ser que en los próximos años van a experimentar un proceso de rehabilitación.

No lejos de allí, a orillas del canal, Camden Town goza de su imagen de barrio alternativo, de una tradición musical bien arraigada y de la popularidad de sus mercadillos, en los que cada fin de semana se da cita un gran número de personas de lo más dispar.

Por último, al norte de Camden, los pintorescos pueblos de Hampstead y Highgate están comunicados entre sí por la gran landa salvaje de Hampstead Heath. Muchos artistas e intelectuales en busca de tranquilidad han sucumbido a su encanto. Aquí se puede disfrutar del hechizo y la tranquilidad del campo sin salir de la capital.

El Londres de los intelectuales

En el extremo este del West End, marcando la frontera entre el centro turístico y la City, los tranquilos barrios de Bloomsbury y Holborn, antiguamente los preferidos de artistas y escritores, perpetúan la tradición intelectual y cultural gracias a la presencia de tres prestigiosas instituciones: el British Museum, la Universidad de Londres y las escuelas de Derecho londinenses.

La City

La City, el verdadero centro histórico de la ciudad, es hoy el centro económico de Londres. Aunque en un principio, el caótico paisaje del barrio de los negocios y las finanzas sólo deja ver modernos rascacielos, la City esconde numerosos vestigios de su prestigioso pasado, empezando por la Torre de Londres y la catedral de San Pablo.

Más al norte, Clerkenwell e Islington se encuentran entre los barrios más de moda de la capital, en los que se dan cita muchos noctámbulos para disfrutar de sus bares, restaurantes y clubes a la última.

La conquista del este

Los antiguos barrios más pobres del este londinense, por ejemplo Shoreditch y Hoxton, figuran actualmente como lugares con mucho éxito entre los burgueses y bohemios londinenses. Siguiendo a los artistas sin recursos que vinieron buscando talleres baratos, se han ido instalando galerías de arte, bares, restaurantes y clubes de moda.

Más al sur, Spitalfields y Whitechapel siguen siendo populares y auténticos. Estos barrios son el feudo de las comunidades pakistaníes y bengalíes, pero seducen por su ambiente cosmopolita, sus tiendas y sus coloridos mercados que son todavía los mejores lugares para descubrir la ropa vintage o las creaciones de los jóvenes diseñadores.

Por último, aún más al este, los antiguos docks (muelles), hoy rehabilitados (St Katherine’s Dock, Butler’s Wharf, Wapping y Canary Wharf), lindan con las torres de acero y cristal que representan el Londres del futuro.

En la orilla sur del Támesis

El dinamismo que muestra Londres, su capacidad de innovación y renovación quedan especialmente reflejados en la reordenación que se ha llevado a cabo de la orilla sur del Támesis. Los antiguos barrios industriales de South Bank, Bankside y Borough, durante mucho tiempo ignorados, encarnan hoy la modernidad. Una vez rehabilitados, se han convertido en pocas décadas en importantes centros culturales y turísticos. Además de las prestigiosas salas de conciertos, teatros y cines, aquí puede encontrar una multitud de atracciones y museos, entre otros la Tate Modern.

Si bien estos muelles han permitido a londinenses y turistas redescubrir el paseo del Támesis, habrá que esperar unos años más hasta que los barrios residenciales situados más al sur tengan el mismo éxito. Battersea, Vauxhall, Lambeth, Clapham o Berdmonsey atraen cada vez más a los londinenses gracias a sus viviendas a precios aún asequibles. Puesto que ya florecen bares y restaurantes de calidad, no sería de extrañar que pronto se incluyan entre la lista de barrios que están en alza...

Brixton supo sacar partido de esta situación y muy pronto, se impuso como un lugar destacado dentro de la escena musical londinense gracias a la célebre Brixton Academy, sus bares y sus famosos clubes. Durante mucho tiempo estuvo considerado como un barrio peligroso por ser el feudo de la comunidad afrocaribeña de Londres; sin embargo, poco a poco, se está ganando el favor de la joven burguesía, y, además, su colorido mercado rebosa de productos exóticos.

A orillas del río

En último lugar, el rosario de encantadores pueblos que se suceden a lo largo del Támesis: Kew, Richmond, Twikenham y Hampton Court, al sudoeste de Londres, o Greenwich, al sudeste, ofrecen un ambiente campestre que actualmente atrae a los londinenses más acomodados, así como a los turistas que encuentran en estos pueblos un agradable lugar al que ir de excursión para visitar algunos sitios históricos de gran interés.