Norte de Italia - Venecia
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Administración y economía
Administración y economía
Desde finales del s. XI, y a pesar de estar formalmente sometidas a la autoridad del Papa o del Emperador, las ciudades italianas forjaron una tradición de independencia, ferozmente defendida cada vez que sus intereses económicos se veían amenazados (como prueba la guerra entre Milán y Lodi en 1107 por el control del Po). Esa situación, que provocó la creación de entidades políticas de poca talla pero que resistieron el paso del tiempo, explica el fuerte sentimiento autonomista e independentista que ha prevalecido en Italia (país de reciente unificación política), sobre todo en las regiones del norte, donde se concentra la mayor parte de la riqueza nacional.
El peso de las regiones
La República italiana, que celebró su sexagésimo aniversario en 2006, está formada por 20 regiones: 15 ordinarias y 5 autónomas, de las cuales tres se encuentran en Italia del norte, el Valle de Aosta, el Trentino-Alto Adigio y Friuli-Venecia Julia. Divididas en 103 provincias, estas regiones disfrutan de una autonomía estatutaria, legislativa (a nivel local o nacional, por vía de referéndum o mediante propuesta al parlamento bicameral italiano), administrativa y económica. Elegidos por sufragio universal, los consejos regionales designan un órgano ejecutivo (Giunta) y participan en la elección del presidente de la República. Aunque reforzados en 1953, los poderes reales de las provincias son escasos, excepto en materia de infraestructuras.
Una gran diversidad
Aparte de su diversidad lingüística, Italia del norte conforma un conjunto dispar, puesto que en ella encontramos la región más pequeña, el Valle de Aosta (122.000 habitantes en 3.264 km2), la más extensa de la península continental (el Piamonte, 25.399 km2) y la más poblada de Italia, Lombardía, con más de 9,5 millones de habitantes. No obstante, hay un elemento común que une a las ocho regiones de Italia septentrional: su prosperidad. Sólo en ellas se concentra casi la mitad de la población activa nacional (7 millones en el sector terciario, 4 en la industria y 0,4 en el sector agrícola). Todas disfrutan de un PIB por habitante superior a la media nacional (aproximadamente 25.900 €), y el Trentino-Alto Adigio posee un PIB per cápita (30.814 €) que dobla al de Calabria, la región más pobre del Mezzogiorno.
El Valle de Aosta
Aunque Aosta sea la capital de esta pequeña región, 100% montañosa, la ciudad principal es en realidad la estación de deportes invernales de Courmayeur. Situada en el centro del triángulo Lyon-Milán-Turín y con excelentes infraestructuras de comunicación, la región ofrece un punto de acceso privilegiado a Europa. Dotada de una gran autonomía, tiene una economía dinámica, con una tasa de desempleo baja y una intensa actividad en el sector de servicios, el turismo y la construcción. Su activa agricultura produce artículos de calidad: vinos, charcutería, etc. Aparte de tener uno de los niveles de vida más altos de Italia, el Valle de Aosta se caracteriza por su uso del francés y el provenzal.
El Piamonte
El Piamonte, una importante región de 4,3 millones de habitantes repartidos en ocho provincias, tiene su capital en Turín, uno de los mayores centros económicos e industriales de Italia. Sus ciudades más importantes son Novara, Alejandría, Asti y Cuneo. Es una región rica que, con un PIB de 100.000 millones de euros, genera la doceava parte de la riqueza nacional italiana. Su industria, durante mucho tiempo tradicional (automóviles Fiat en Turín), se ha reconvertido en gran medida a la informática y los sectores punteros. Cada año se dedican 1.300 millones de euros a la innovación, lo que representa un 16% de la inversión nacional en I+D. La región, que produce el 80% del cachemir mundial, ha sabido adaptar su industria textil gracias a la fabricación de productos de gran valor añadido. Lo mismo se puede decir de su agricultura, que produce el 30% del arroz de la UE, pero también carnes, vinos y quesos de gran calidad. Los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín de 2006 sirvieron de escaparate para las numerosas riquezas de esta dinámica región.
Lombardía
Con sus 9,6 millones de habitantes y Milán, la ciudad más poblada del país, como capital, Lombardía es la región faro de Italia del norte, tanto por su papel económico como por el atractivo turístico de ciudades con un patrimonio considerable (Bérgamo, Mantua, Pavía, Cremona), sin olvidar la región de los Lagos. Goza de una de las tasas de desempleo más bajas de Italia (3,7%), y se enorgullece de tener uno de los PIB más altos de Europa. Si se mira la actividad de sus 11 provincias, Lombardía es la región más próspera de Italia y la sexta más rica de Europa en términos de PIB. Este feudo del partido neoliberal de Silvio Berlusconi (junto con el Véneto) hace especial hincapié en el control del gasto público, la limitación de los poderes de la administración, la libre elección de escuela (cuenta con 12 universidades) y la iniciativa individual. El sector financiero tiene un gran peso: los bancos lombardos, de antigua tradición, totalizan cerca de una cuarta parte de todos los depósitos de la península. La Bolsa de Milán es también una de las más importantes. Una de cada dos empresas extranjeras implanta aquí su sede italiana y es una de las capitales mundiales del diseño y la moda. La industria representa aproximadamente un 36% de la actividad económica frente a más del 60 % para los servicios, y Lombardía cuenta con una rentable agricultura (sobre todo en la cría de ganado).
Liguria
Una “pequeña” región de 5.421 km2 y aproximadamente 1,6 millones de habitantes, la fachada marítima de Liguria se extiende desde la frontera francesa hasta Toscana. Su capital, Génova, es uno de los puertos más importantes de Italia. La Spezia, Savona e Imperia son otras ciudades importantes de la provincia. Muy industrializada, Liguria sufrió importantes reconversiones en las décadas de 1980 y 1990, que su posición bisagra entre el sur, el oeste y el centro de Europa le permitieron superar. Aunque en el último decenio la tasa de desempleo se haya reducido a la mitad, con su 6%, continúa siendo el más alto de Italia del norte. Es sin duda por esa razón por la que en las elecciones regionales de 2005 Liguria se decantó por la izquierda. Las tres cuartas partes de su actividad económica están concentradas en los servicios, con el turismo en un lugar preponderante. No obstante, como se concentra en las zonas más pobladas del litoral, Liguria se enfrenta a graves problemas ambientales y una buena parte del presupuesto de la región debe destinarse a combatir la contaminación.
El Véneto
Las siete provincias del Véneto (4,8 millones de habitantes), con capital en Venecia, ocupan un territorio (18.390 km2) muy diverso entre el litoral adriático, la llanura del Po y las montañas (Prealpes y Dolomitas). Tras un periodo de estancamiento, la economía ha entrado de nuevo en fase de crecimiento, sobre todo en el sector de servicios, con el turismo al frente. No obstante, muchos puestos de trabajo en la industria (mecánica y química) han sido deslocalizados hacia Europa central y oriental, muy cercanas. La tasa de ocupación, sin embargo, continúa siendo superior a la del resto de Italia gracias al turismo que acude a Venecia, Verona, Padua, Vicenza y las estaciones de esquí del macizo de los Dolomitas. La agricultura, muy ligada a las mejoras del Po, se caracteriza por grandes propiedades donde se cultivan arroz, maiz, vides y hortalizas.
Friuli-Venecia Julia
La región más oriental de Italia, con capital en Trieste y con aproximadamente 1,2 millones de habitantes en 7.844 km2, se anexionó a Italia como resultado del arreglo definitivo del contencioso italo-yugoslavo en 1975. Su administración y cultura se basan en el respeto de las minorías: el esloveno y el friuliano tienen los mismos derechos que el italiano, y se habla normalmente el alemán. Tierra de emigración durante mucho tiempo, a partir de la década de 1960 la región experimentó un intenso desarrollo gracias a un importante tejido de pequeñas y medianas empresas dedicadas al trabajo de la madera, los recursos agrícolas y, más recientemente, la alta tecnología. Trieste, una de sus cuatro provincias, cuenta con renombrados astilleros, industrias del electrodoméstico (Zanussi) y empresas del sector terciario (seguros Generali). Tras el ingreso de la vecina Eslovenia en la UE, el turismo ha conocido un avance.
El Trentino-Alto Adigio
El Trentino-Alto Adigio, antaño parte de Austria, tiene un estatuto administrativo muy particular en cuanto a región autónoma, dividida por razones lingüísticas en dos provincias autónomas: Bolzano (Bozen) y Trento, cada una con su propio parlamento. El alemán es la lengua cooficial junto al italiano; los germanoparlantes, que representan cerca del 70 % de la población (unas 500.000 personas), se refieren a la región como Südtirol. Aunque el ladino, lengua latina emparentada con el romanche, esté también reconocido, la administración está dominada por el bilingüismo germano-italiano. Esta montañosa región de 13.607 km2, tiene un estilo de vida y una economía muy similares a los de Austria. La tasa de desempleo es una de las más bajas de Italia (aprox. un 3,4 %) merced a una tupida red de empresas artesanales. La agricultura y el turismo, enmarcados dentro de una política ecologista, contribuyen enormemente a la economía regional.
Emilia-Romaña
Esta vasta región de nueve provincias y 22.125 km2 tiene la mitad de habitantes (4,2 millones) que Lombardía, una región de extensión similar. Bolonia, su capital, y las principales ciudades de su alrededor, Parma, Módena, Reggio nell’Emilia, Rávena y Ferrara poseen un patrimonio histórico excepcional. Región de una economía muy diversificada, cuenta con potentes industrias químicas, textiles y mecánicas, aunque también con una miríada de pequeñas empresas familiares. La agricultura, concentrada en la llanura del Po, está dedicada a la cría de ganado, la producción de cereales y la remolacha de azúcar.
La encrucijada italiana
En víspera de las elecciones legislativas de abril de 2006, algunos políticos del partido federalista Liga Norte afirmaron que la coalición de derechas de Silvio Berlusconi era mayoritaria en “la Italia que trabaja, la Italia más próxima a Europa”. Que Italia del norte esté más próxima a Europa es un hecho geográfico: Francia, Suiza, Austria y Eslovenia tocan el norte de la península. Que sea también la región más productiva es algo evidente: la mitad de la industria italiana está concentrada en el triángulo Turín-Milán-Génova y sólo el Véneto representa el 14% de las exportaciones de Italia, frente al 12% de todo el Mezzogiorno. Pero esa prosperidad, al contrario de lo que se suele hacer creer, no se explica únicamente recurriendo a la capacidad de trabajo de los italianos del norte.
La situación estratégica de la región, en la encrucijada de Europa, la presencia de una burguesía activa y de un antiguo sector bancario (Intesa Sanpaolo, el primer grupo bancario de Italia, es el noveno banco de la zona euro), el potencial del valle del Po, a la vez vía de paso, cuenca agrícola y centro de producción de energía, explican en gran parte la prosperidad de Italia del norte. Una prosperidad que un buen número de sus habitantes preferirían disfrutar solos; de ahí el relativo éxito de movimientos como la Liga Norte, más federalista que separatista, que propugnan una mayor autonomía de las regiones en la gestión de las finanzas públicas. La deuda pública, que en mayo de 2006 había alcanzado un déficit récord de 1.573,2 billones de euros, o el 3,4 % del PIB, fue reducida por el gobierno Prodi al 1,9 %. El ideólogo de la Liga, Gianfranco Miglio, llamó a la creación de un nuevo Estado, la Padania, que englobase a las regiones del Po.
Los distritos industriales
El entramado económico italiano, un fenómeno único en Europa, explica también la prosperidad del norte: las pequeñas empresas y los actores locales están agrupados en 196 distritos industriales que emplean a más del 44% de la mano de obra del sector de manufacturas y constituyen el corazón del made in Italy que representa el 42% de las exportaciones. En 2002, en esos distritos había 90.000 empresas y más de 2,2 millones de asalariados.
Dedicados al conjunto del ciclo del valor añadido (concepto, producción, comercialización nacional e internacional, servicio posventa), algunos distritos se han hecho famosos: Murano en la industria del vidrio, Mirandola en el campo biomédico y el corredor Milán-Bolonia en máquinas herramienta. Existen también distritos de dominio terciario, como el que aglutina todos los activos turísticos de la región del lago Mayor. En los últimos años han aparecido nuevos distritos especializados en informática, salud y bioindustria.
En la década actual, mientras el paro aumenta en todo el país, los distritos constituyen el único sector creador de empleo. Sin embargo, en la era de la globalización, el modelo familiar evidencia sus límites al verse obligado a competir con los gigantes asiáticos.
Las grandes marcas italianas
La economía italiana, arrastrada durante la posguerra por sociedades estatales (ENI, Enel, IRI, etc.) que dieron a luz a monstruos industriales como Montedison, Agip o Finmeccanica, continúa marcada por los apellidos de grandes familias industriales que en la mayoría de los casos han sabido conservar el control de sus empresas mientras les otorgaban una dimensión internacional, a imagen de Fiat (marcas Alfa Romeo, Lancia, Ferrari, Maserati e Iveco), todavía en manos de los Agnelli. Si Benetton, fundada por la familia del mismo nombre en Treviso durante los años sesenta, es famosa por sus tricotados, el holding del grupo explota concesiones en autopistas y telecomunicaciones. Olivetti, famosa marca de máquinas de escribir fundada por la familia epónima, procedente de Ivrea, cerca de Turín, ha abandonado progresivamente la informática para convertirse en la accionista mayoritaria de Telecom Italia. Pirelli, además de producir neumáticos, es también el primer fabricante mundial de cables eléctricos y líder en el sector inmobiliario italiano. Ferrero, una empresa piamontesa de Alba, controla marcas mundialmente conocidas, como Nutella, Tic-Tac, Mon Chéri y Kinder. Recientemente, una start-up de biotecnología de Como, Gentium, se ha convertido en la única compañía italiana que cotiza en el Nasdaq, la Bolsa estadounidense de valores tecnológicos. ¿Le parece poca innovación?

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