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Del neoclasicismo a nuestros días

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Del neoclasicismo a nuestros días

No resulta fácil reconocer la Roma actual en los grabados de Piranesi: en 1870 la ciudad, convertida en capital, se vio obligada a cambiar de aspecto y a dotarse de extensas zonas residenciales. La llegada del fascismo modificó una vez más su fisonomía: bajo el régimen, deseoso de transmitir al mundo una imagen de poderío, se levantaron edificios que en su día avivaron polémicas pero que hoy son ya parte integrante del paisaje romano.

Neoclasicismo – Esta corriente artística se desarrolló de mediados del s. XVIII a principios del XIX y estuvo marcada por un retorno a las formas del arte grecorromano, redescubierto con entusiasmo tras las excavaciones realizadas en Pompeya, Herculano y Paestum. Tras la exuberancia barroca, el neoclasicismo se caracterizó por la primacía de la sencillez y de la simetría, no exentas de cierta frialdad. En esta época, el alemán Winckelmann, responsable de las Antigüedades romanas y bibliotecario del Vaticano, publicó sus obras sobre el arte antiguo, y Francesco Milizia criticó con virulencia el arte barroco y las decoraciones desprovistas de utilidad, y alabó la simplicidad y la nobleza de los monumentos antiguos.

Giovanni Battista Piranesi (1720-1778), grabador y arquitecto, se estableció definitivamente en Roma en 1754. Su obra comprende cerca de 2.000 grabados entre los que destaca la serie de las “Vistas de Roma” que, editada en 1750, constituye una recopilación única, llena de encanto y melancolía. Como arquitecto proyectó la hermosa piazza dei Cavalieri di Malta.

Antonio Canova (1757-1821) fue la personalidad dominante de este período, así como el escultor preferido de Napoleón. La calma y la armonía que transmiten sus creaciones escultóricas cautivaron a sus contemporáneos.

En el campo de la arquitectura es preciso recordar el nombre de Giuseppe Valadier, responsable del ordenamiento urbanístico de la piazza del Popolo (1816-20). En pintura, destaca la presencia de artistas extranjeros, como el alemán Mengs o los franceses de Villa Médicis. David, en particular, pasó dos temporadas en Roma, una en 1774 y otra en 1784. Aquí pintó El juramento de los Horacios.

A finales del s. XIX trabajaron en Roma artistas como CMaccari (frescos del Palazzo Madama) y G.A. Sartorio, autor de la decoración de la gran sala del Parlamento.

Artistas, movimientos y obras contemporáneasG. Balla (1861-1958), exponente del futurismo romano, se estableció en Roma en 1895 y firmó, junto a Depero, el manifiesto de la “Reconstrucción futurista del universo” en 1914. A partir de 1930 su pintura retornó a la temática prefuturista. Entre otros importantes artistas citaremos a M. Mafai (1902-1965) y a G. Bonichi, llamado “Scipione” (1904-1933), representantes de la escuela romana, con la que R. Guttuso entró en contacto en 1931. Para todo lo relativo a la pintura y la escultura, la Galleria Nazionale di Arte Moderna muestra la evolución de los grandes movimientos artísticos contemporáneos.

Arquitectura y urbanismo – Roma estuvo en obras durante los 20 primeros años de su vida como capital. Los planes de urbanismo de 1871 y 1883 determinaron numerosas operaciones urbanísticas: construcción de viviendas para los nuevos funcionarios en los barrios de piazza Vittorio Emanuele, piazza dell’Indipendenza, Castro Pretorio y Prati; demolición de los barrios insalubres del centro y construcción de edificios administrativos e instalación de las grandes sedes de bancos y periódicos.

Finalmente, se dio vía libre a los proyectos de apertura de los grandes ejes de la ciudad: a via del Corso, a la antigua via Flaminia y a via Nazionale, abierta al día siguiente de la anexión de Roma al reino de Italia, se añadieron el corso Vittorio Emanuele II y via XX Settembre.

Principios del s. XX – Continuaron las grandes obras. En 1902 el Quirinal se unió al centro de negocios de la galería Umberto I. Inmensos espacios verdes, propiedad de familias importantes, se transformaron en parques públicos o, como la Villa Ludovisi, se vendieron para crear zonas residenciales.

Se realizaron las obras de encauzamiento del Tíber. Se erigió el monumento a Vittorio Emanuele II adosado al Campidoglio. Con motivo de la Exposición Internacional de 1911 nació el barrio de piazza Mazzini. Se edificó un gran museo de arte moderno rodeado de agradables jardines. En 1920 se inició la construcción de varias ciudades-jardín: al norte cerca del Monte Sacro, al sur en Garbatella.

La Roma musoliniana – Con la llegada de Mussolini en 1922 se inició una política urbanística de prestigio –unida a la ideología fascista– que preconizaba el retorno a la antigua grandeza.

Para revalorizar el antiguo Campo de Marte, se abrió el mismo a la circulación realizando el corso del Rinascimento, la via delle Bottegue Oscure y la via del Teatro di Marcello.

Para despejar la vista del Coliseo desde piazza Venezia, se abrió en 1932 la via dei Fori Imperiali (lo que conllevó la desaparición de una parte importante de los Foros).

Para sellar la reconciliación entre la Iglesia y el Estado, ratificada en 1929 por los acuerdos de Letrán, en 1936 se abrió la via della Conciliazione, en detrimento del barrio medieval del Borgo.

Al mismo tiempo se eliminaron las construcciones que rodeaban el Teatro de Marcelo y se iniciaron las excavaciones del Area Sacra del largo Argentina, las obras de construcción de la estación central (Stazione Termini) y el complejo deportivo del Foro Italico.

Cuando se decidió que la expansión de Roma se realizaría en dirección al mar, se inició la construcción del barrio del E.U.R.

Desde la II Guerra Mundial hasta nuestros días – El Año Santo de 1950 coincidió con la finalización de la via Cristoforo Colombo y de la Stazione Termini, que quedaba lista para acoger a peregrinos llegados de todo el mundo. Con ocasión de las Olimpiadas de 1960 se construyeron el Estadio Flaminio y el Palazzetto dello Sport en via Flaminia y el Palazzo dello Sport en el E.U.R. La villa olímpica (via Flaminia), destinada a alojar a los atletas, sustituyó a un barrio de chabolas. El corso di Francia contribuyó a descongestionar el sector norte de la ciudad: esta amplia arteria vial, construida a un nivel superior al del trazado de las calles, constituye una audaz realización urbanística. Al oeste, la via Olimpica une el Foro Italico al barrio del E.U.R. En 1961, el aeropuerto internacional de Fiumicino (Leonardo da Vinci) vino a completar al de Ciampino.

En 1970 se finalizó el cinturón de circunvalación (Grande Raccordo Anulare), de 70 km de longitud. Entre los edificios de la Roma moderna es preciso citar algunas realizaciones de gran éxito, como el Palazzo de la RAI, la embajada del Reino Unido, algunos edificios del barrio del E.U.R. o, en el Vaticano, la sala de Audiencias, construida por Pier Luigi Nervi (1971), y los Museos Profano y Cristiano (1970). También son dignos de mención algunos grandes hoteles, como el Jolly, en cuyos muros de vidrio dorado se refleja la vegetación de Villa Borghese, y el Hilton, cuya instalación sobre el monte Mario suscitó numerosas polémicas.