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Amsterdam y su región

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Amsterdam y su región


Países bajos y holanda septentrional

El 1 de enero de 2000 los Países Bajos tenían una población de 15.863.950 habitantes que viven en un territorio de 41.863 km2, de los que 33.937 son tierras situadas por encima del nivel del mar. El reparto de la población es desigual, siendo Holanda Septentrional y Holanda Meridional las provincias más pobladas. En estas provincias y en la de Utrecht se extiende la Randstad Holland, amplia conurbación que incluye Amsterdam, Rotterdam, La Haya y Utrecht, las cuatro ciudades principales del país.

Holanda Septentrional está limitada al oeste por el Mar del Norte, al sur por Holanda Meridional y la provincia de Utrecht, al este por el Markermeer y el Ijsselmeer, al norte por Frisia.

Un “país bajo” – El país no hubiera podido encontrar un nombre más idóneo pues land significa país y neder bajo. Limitado al oeste por un cordón de dunas, discontinuo en Zelanda y Frisia, el “país bajo” sólo supera los 5 m de altitud en su parte oriental, a lo largo de la frontera alemana. El punto cumbre está situado en el extremo sur del territorio, en Drielandenpunt (321 m), a pocos kilómetros de Aquisgrán. Debido a la lucha tenaz que llevaron a cabo los neerlandeses contra las aguas, casi una tercera parte de la superficie total de Holanda se encuentra por debajo del nivel del mar, por lo que sin la protección de los diques y dunas, en el momento de las fuertes mareas o las crecidas de los ríos, más de la mitad del país estaría debajo del agua. En Alexanderpolder, cerca de Rotterdam, se registra el punto más inferior de estas tierras, llegándose a 6,5 m por debajo del nivel del mar. Los Países Bajos ocupan una zona deprimida de la corteza terrestre, colmada por los aluviones del Rin y del Mosa, por morrenas de grandes glaciares escandinavos y por la arena transportada por el viento en el periodo cuaternario.

Suelo y paisajes – Holanda Septentrional se presenta como una inmensa llanura en la que los vientos arrecian: para protegerse de éstos, las granjas se rodean de hileras de álamos. El suelo está compuesto de arcillas marinas y fluviales y de turberas. Los suelos turbosos, explotados para usar la turba como combustible, formaron lagos posteriormente desecados.

Una fina capa de arena se estira hacia el oeste, a lo largo de un cordón litoral que va de Noordwijk aan Zee, en el sur, hasta Den Helder, en el norte. Muy importantes para la provincia y el país, las dunas costeras, en donde se plantaron carrizos para estabilizarlas, son objeto de una vigilancia atenta por parte del Estado y en algunos lugares, para no dañar la vegetación protectora y evitar la erosión, se prohibe el acceso al público. Además, las dunas realizan de alguna manera una función de regulación del agua, al absorber las aguas de lluvia que alimentan las capas freáticas.

El clima – Oceánico, el clima es húmedo y fresco. Caen 750 mm de lluvia como media anual, repartidos en más de 200 días. Amsterdam goza de un clima marítimo templado con veranos suaves e inviernos fríos, pero no rigurosos. En enero y febrero suele nevar en la capital y la temperatura ronda los cero grados. Marzo y abril son sobre todo meses de lloviznas. De mayo a septiembre, el frescor agradable alterna con días de sol en los que la temperatura media no supera los 22°C. Octubre y noviembre son meses particularmente húmedos, casi borrascosos. Diciembre anuncia los primeros fríos, sin que llegue a haber heladas persistentes.


Una región de pólderes

Los alrededores de Amsterdam se componen en gran medida de pólderes, terrenos antaño cubiertos por lagos o por el mar. Estas tierras, marcadas por la intervención determinante del hombre, contribuyeron a dar a la región su originalidad y constituyen, por su luz, sus colores y su atmósfera apacible, un universo impregnado de poesía del que dieron buena cuenta los paisajistas holandeses en los siglos pasados.

¿Que es un pólder? – En neerlandés, polder significa originalmente “tierra de dique”; la palabra aparece en una convención firmada en Middelburg (Zelanda) en 1219.

Un pólder es por tanto un territorio naturalmente cubierto de agua, rodeado de diques, que forma una depresión cerrada artificialmente, y en el que el nivel del agua se regula mediante un régimen hidráulico propio. Se trata pues de una superficie de terreno conquistada al mar, a un lago o a un suelo pantanoso, que se encuentra por debajo del nivel del mar. Aunque la creación de pólderes ya fuera conocida por los sumerios, son sin embargo los neerlandeses los que perfeccionaron esta técnica.

Creación de un pólder – A pesar de la evolución de las técnicas, la creación de los pólderes pasó siempre, desde su origen, por las mismas etapas.

En las turberas, a lo largo de los ríos y la costa, se ven pólderes sencillos (los más antiguos), protegidos por un solo dique. El nombre de algunos municipios como Amsterdam, Edam, Volendam, Monnickendam, Uitdam, Durgerdam, Nieuwendam, Zaandam o Ilpendam los señala, ya que, dam significa “dique”. Éstos se edificaron para protegerse de las crecidas y desecar algunas parcelas de terreno, sobre todo desde que el maremoto del s. XIII llevó a la formación del Zuiderzee. Las aguas sobrantes de los pólderes de contención se vierten directamente al mar o al río siguiendo la ley de la gravedad, es decir mediante esclusas y con la marea baja.

El pólder de drenaje es de tipo más complejo. Se construye, alrededor de un lago, un dique llamado de cinturón al cual rodea un canal circular (ringvaart) que bordea, a su vez, los diques de cinturón de los pólderes vecinos. El pólder está surcado de pequeños canales unidos entre sí por canales de recolección. En cuanto se supera el nivel de agua deseado, la bomba (antiguamente el molino) empuja el agua de los canales de recolección hacia el canal periférico y toda una red de lagos o canales que sirven de depósito provisional. El agua se vierte luego en los ríos y en el mar, bien por el principio de la gravedad, bien por bombeo. El Haarlemmermeer es una buena ilustración de ello.

El tercer tipo, derivado del segundo, resulta de la construcción de diques en una superficie ocupada por el mar, que se deseca únicamente por bombeo. Es lo que se llama el pólder de tipo Zuiderzee cuyo ejemplo más impresionante es Flevoland, conjunto de dos pólderes construidos con voluntad férrea en el este de la provincia de Holanda Septentrional. Empezadas en los años 1950, las obras concluyeron con la creación de la provincia de Flevoland el 1 de enero de 1986.

Molinos para bombear el agua – El secado de los territorios del interior, situados por debajo del nivel del mar, nunca se hubiera podido hacer sin la intervención del hombre. El desarrollo de la técnica de drenaje es un capítulo único en la historia de los Países Bajos. El molino de pólder se concibió para bombear el agua; por vez primera, medios técnicos permitían dominar ese elemento: mientras el nivel del agua subía, el país se hundía por efecto del secado de la tierra de turba.

El s. XVII es el de la construcción de los molinos de viento, dispuestos en línea para permitir así el secado de las tierras del interior. Un nombre va unido a esta empresa de gran envergadura, el de Jan Adriaensz Leeghwater (1575-1650), arquitecto y gran técnico hidráulico cuyo apellido significa literalmente “vacío de agua”. Bajo su dirección, y con la ayuda de 40 molinos, se realizaron las obras de recuperación del lago de Beemster (1612), en el norte de Amsterdam. Este éxito alentó a los holandeses a continuar con su obra, creándose los pólderes de Purmer en 1622 y de Wormer en 1626. Ya en 1631, Alkmaar empezó a secar el lago de Schermer bajo el mando de Leeghwater y ayudándose de 50 molinos. Cuatro años más tarde, la operación estaba acabada. Los grandes lagos del norte de Holanda se convirtieron de este modo en ricas tierras agrícolas fértiles, limpias de sal por la acción de las lluvias. Los capitales venían entonces de los ricos negociantes de Amsterdam, que invertían en tierra las fortunas ganadas en sus intercambios marítimos con Oriente.

Las grandes obras – En 1667, Henri Stevin propuso secar el Zuiderzee para “expulsar la violencia y el veneno del Mar del Norte”. El proyecto no se llevó a cabo hasta el s. XX.

En el s. XVIII se crearon comunidades independientes de interés hidráulico (Waterschappen) que se encargaban del mantenimiento y construcción de diques, canales y esclusas. Al amparo desde 1798 del Ministerio del Agua y de Urbanismo (Waterstaat), aún subsisten hoy en día.

Un poco antes de 1800 se empezó a usar la máquina de vapor, que no depende del viento, para el bombeo (v. Haarlem: Museum De Cruquius). El periodo más espectacular de la reconquista de las aguas empieza en 1848 con el secado del lago de Haarlem o Haarlemmermeer terminado en 1852. Luego, poco después de las graves inundaciones de 1916, le tocó al Zuiderzee, que se transformó en lago, y al Ijsselmeer, con la construcción en alta mar, en 1932, del gran dique llamado Afsluitdijk. Se crearon entonces varios pólderes alrededor del lago. La catástrofe más reciente fue la de la noche del 31 de enero de 1953 donde quedaron arrasadas 260.000 ha de tierras y perecieron 1.865 personas a causa del fuerte viento que soplaba hacia las tierras y de la marea de alto coeficiente. Desde entonces, el plan Delta aprobado por una ley promulgada por el Parlamento garantiza a la población la adopción de serias medidas de seguridad mediante la construcción de un conjunto de proyectos hidráulicos de gran envergadura.

En el conjunto de los Países Bajos, de los 7.050 km2 de tierra que fueron ganados al mar desde el s. XIII hasta la fecha, se consiguieron 4.000 km2 gracias a los diques costeros. El siglo XXI podría ver, sin embargo, una modificación “en sentido inverso” de algunos lugares del paisaje neerlandés, ya que las nuevas normas agrícolas europeas, la superproducción de verduras y flores, así como un umbral crítico en materia de contaminación debido a la ganadería porcina intensiva, llevaron al Gobierno, en 1993, a adoptar un plan que consiste en dejar que una décima parte de las tierras cultivadas vuelvan a su estado natural, es decir, en el caso de Holanda Septentrional, al estado de lagos y pantanos...