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Arquitectura

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Las viviendas de canal

Unas construcciones bien ancladas – Como se puede ver en la página precedente, una vivienda de canal entierra profundamente sus cimientos en el suelo poroso de la ciudad. Para asentar bien un edificio, era necesario plantar largos pilotes, cortados en sólidos troncos de pino importados de Alemania o Escandinavia.

Un subsuelo muy inestable – Debido al peso de la casa, el arquitecto tenía que empezar las obras a partir de la capa de arena situada a unos 13 m de profundidad. Efectivamente, el subsuelo de Amsterdam está constituido de varias capas sucesivas: arena (de 0 a -3 m), turba (de -3 m a -5 m), arena y arcilla (de -5 m a -12 m), turba (de -12 m a -13 m), arena (de -13 m a -16 m), arena y turba (de -16 m a -18 m), arena (de -18 m a -21 m), etc. Algunos pilotes no bajaban más allá de la capa de arena y arcilla, y otros, como los que soportan los muros divisorios, podían llegar hasta la tercera capa de arena y medir unos 18 m de longitud.

Un bosque de pilotes – A pesar de la permeabilidad del suelo, no era nada fácil enterrar postes tan profundamente y en tal cantidad. Es cierto que en general las casas no descansan sobre tantos pilotes como los del Palacio Real, que requirió nada menos que 13.659 postes. Aún así, era necesario colocar centenares de ellos debajo de la futura construcción.

Para plantarlos, se edificaba una estructura piramidal con tres pértigas que tenían la finalidad de inmovilizar otras dos pértigas verticales colocadas paralelamente. Estas últimas servían de guía a una masa metálica de unos 500 kg llamada heiblok y que se usaba como herramienta de percusión. Este predecesor del martillo pilón mecánico era impulsado únicamente por la fuerza del hombre. Entre 30 y 40 hombres tiraban de una cuerda dividida en tantos cabos como hombres: cuando el martillo llegaba a lo alto de las pértigas, y obedeciendo a la señal del capataz, todos soltaban su cabo para que la masa cayera sobre el pilote y lo hundiera. Luego se volvía a empezar.

La casa – La vivienda queda separada por un pequeño patio en voorhuis o “casa delantera” y achterhuis o “casa trasera”. La casa delantera suele tener 5 niveles rematados por un armazón cubierto de tejas cumbreras, también llamadas tejas flamencas. La planta baja (aquí planta noble) está más alta con relación al muelle, ya que los sótanos no pueden ser profundos. Esto explica que a menudo, la entrada al piso principal se haga a través de escalinatas situadas por encima de la entrada al sótano.

La fachada suele ser estrecha, por calcularse la contribución urbana sobre la base de su anchura, y de ladrillo, material impuesto por la legislación a mediados del s. XV para limitar los riesgos de incendio. La decoración de la fachada, por lo general de tres tramos de anchura, se modificó mucho a lo largo de los siglos. Esta evolución se nota en detalles como la forma de las anclas o el estilo de las ventanas, pero es sobre todo en el piñón donde resulta más espectacular.

Evolución del piñón – Cuando el viajero se pasee a lo largo de los canales del centro de la ciudad descubrirá que existen múltiples tipos de piñones o hastiales. De hecho, Amsterdam debe más su reputación de ciudad de arte a estas construcciones que a sus iglesias o a su Palacio Real. El conjunto que forman los piñones de la ciudad es absolutamente único. La doble página de ilustraciones que precede brinda la posibilidad de familiarizarse con siete tipos de piñones característicos que permiten dominar rápidamente algunos elementos de datación. Pero cuidado: que un piñón sea de mediados del s. XVII no significa que toda la fachada sea de la misma época, ya que muchos de estos hastiales son posteriores a la fachada que coronan.

Pero, ¿qué es un piñón? Un piñón es la parte superior de la fachada, situada a la altura de los desvanes; en Amsterdam, éstos servían de almacén, lo que explica la presencia de un cabrestante que permitía subir las mercancías. Se trata, pues, de una parte del muro de fachada y no sólo de un remate decorativo como el frontón o el gablete.

El del no 34 del beguinaje está fechado en 1460 aprox. Se trata de una fachada de madera con un tejado a dos aguas. El hastial presenta aquí su forma más elemental: un piñón en pendiente recta que se adapta a la forma triangular del tejado. Este tipo de piñón se construyó aproximadamente entre 1200 y 1550. El piñón agudo o aguzado de los almacenes pertenece a este mismo tipo, mas difiere por estar rematado por un pequeño elemento de albañilería llamado pico; este tipo de piñón se construyó aproximadamente entre 1615 y 1720.

La Casa de los Tres Canales es de 1609 y presenta un piñón escalonado: es decir que las pendientes se han sustituido por un tramo de gradas, rematadas por una losa de arenisca para proteger la estructura de la lluvia. Este tipo de piñón se construyó hacia 1600-1665, y fue de nuevo utilizado en la segunda mitad del s. XIX, con la renovación de los estilos históricos.

El edificio situado en el no 392 del Herengracht es de 1665. Su piñón campaniforme presenta una silueta característica a la que debe su nombre. Este tipo de hastial se construyó aproximadamente entre 1645 y 1790. En las primeras épocas, es ancho y va rematado con un frontón curvado, pero, por influencia del estilo Luis XV, su forma se acentúa progresivamente y pierde su frontón.

El no 28 del Singel presenta un piñón de cuello que data de principios del s. XVIII. Este tipo de hastial se construyó aproximadamente entre 1640 y 1770. Su nombre viene del neerlandés halsgevel (“hals” significa cuello) pues el ángulo situado en la base del piñón es de 90º. Por ser de estructura estrecha y vertical, que no cubre todo el ancho del armazón, los ornamentos de arenisca que lleva a cada lado dieron lugar a toda clase de interpretaciones decorativas, desde el alero con volutas hasta figuras talladas muy trabajadas.

Fechado en 1725, el no 40 del Singel presenta un falso ático con profusión de decorado. El piñón, como tal, ha desaparecido y ha sido reemplazado por un remate decorativo. También ocurre esto en el no 237 del Oudezijds Voorburgwal, que presenta un remate más sofisticado de mediados del s. XVIII: un entablamento terminado por un ático calado con una balaustrada. Propio del s. XVIII, este tipo de remate, generalmente alto, sirve aún para esconder el caballete del tejado.

Para concluir, el no 397 del Keizersgracht, edificado hacia 1790, presenta un entablamento tallado con elegancia y culmina con una cubierta de faldones: el tejado se hace visible, lo que supone la desaparición del piñón; también hay que destacar la persistencia del cabrestante. Este tipo de remate se construyó hasta 1920 aprox.


Los grandes monumentos de la edad media

El arte gótico sólo llega a los Países Bajos en el s. XIV. El edificio religioso más antiguo de la ciudad es la Oude Kerk, la Vieja Iglesia, construida a partir de 1309 y reformada en varias ocasiones. En ella se observa la influencia del Gótico brabanzón, estilo cuya importación fue impulsada por la dominación borgoñona; cuenta el edificio con tres naves y deambulatorio con capillas radiales; la torre es maciza y forma un pórtico de entrada al oeste; las capillas laterales están rematadas con hastiales triangulares; carece, por lo general, de crucero y los rosetones han sido reemplazados por grandes ventanales. Empezada un siglo después, la Nieuwe Kerk o Nueva Iglesia es de estilo gótico flamígero. Siendo escasa la piedra en Holanda y el subsuelo demasiado movedizo para garantizar la estabilidad necesaria, la bóveda de cañón se recubre de madera como en el caso de la Oude Kerk. Fuera de la capital, la Grote of St.-Bavokerk o Iglesia Mayor de San Bavón de Haarlem fue construida entre finales del s. XIV y finales del s. XV. Figura entre los santuarios más destacados de Holanda y su sobrio interior es típico de las iglesias protestantes del país.

En cuanto a la arquitectura civil de la época gótica, sólo subsiste el Waag o Balanza Pública, edificada a finales del s. XV. Se trata en realidad de una puerta de fortificaciones, en cuyos laterales se alzan torres y torrecillas adornadas con tejados cónicos.


El renacimiento holandés

El Renacimiento llega tardíamente a los Países Bajos y sólo se manifiesta en la arquitectura a partir de mediados del s. XVI. Este estilo, importado por artistas italianos como Tommasso Vincidor de Bolonia, autor del castillo de Breda (Brabante septentrional) a partir de 1536, es posteriormente adoptado por los arquitectos locales.

Los elementos del Renacimiento se utilizan sin modificar por ello la arquitectura: suele conservarse la planta tradicional y el nuevo estilo solamente aparece a través de detalles ornamentales como por ejemplo las conchas en los tímpanos de las ventanas, los pináculos y arquerías que rematan los tragaluces, las torrecillas octogonales, pilastras y falsas columnas y los piñones escalonados. Típica del Renacimiento holandés, la combinación del ladrillo rojo con la piedra de talla en arenisca de color blanco o amarillo claro embellece las fachadas más opulentas, como la Casa Bartolotti (en el Herengracht) o la Casa de las Cabezas (en el Keizersgracht).

Lieven de Key (1560?-1627) y Hendrick de Keyser (1565-1621) son los dos grandes arquitectos holandeses de este periodo. Cabría añadir a Hans Vredeman de Vries (1527-1605?), pero éste trabajó sobre todo en el extranjero. Nativo de Haarlem, Lieven de Key realizó el edificio del Mercado de la Carne o Vleeshal (1602), y la Balanza Pública. Originario de Utrecht, Hendrick de Keyser fue la gran personalidad artística del Renacimiento holandés. Sólo en Amsterdam, se le deben iglesias (Zuiderkerk, Westerkerk, Noorderkerk), palacetes (Casa Bartolotti, Casa de los Delfines) y un edificio público (Munttoren), sin contar la Balanza Pública de Hoorn, en el norte de la provincia. Su estilo anuncia el Barroco.


El siglo de oro

La mitad del s. XVII marca una ruptura con la gracia y la elegancia del estilo renacentista. Sin embargo, el Barroco que domina en la arquitectura de los Países Bajos posee tal excepcional grado de sobriedad, en relación con las libertades que alcanza en otros países, que se habla, refiriéndose a él, de clasicismo holandés.

Uno de los arquitectos más famosos del Siglo de Oro es Jacob van Campen (1595-1657), autor del Ayuntamiento (entre 1648 y 1662), posteriormente transformado en Palacio Real. Seducido por las construcciones de Palladio y Mansart, ejerció una influencia determinante en la producción nacional. Pero es en las maravillas de la arquitectura residencial donde pueden admirarse los más bellos ejemplos del clasicismo holandés, siendo Philip Vingboons (1607-1678) el más ilustre representante de esta corriente. Aunque privilegió un estilo arquitectónico moderado para satisfacer a una clientela protestante que nunca se habría permitido la magnificencia de los palacios de sus contemporáneos venecianos, la sobriedad de sus construcciones se halla sin embargo impregnada de suntuosidad. El aspecto más austero de este clasicismo se materializa en otro gran arquitecto, matemático de formación, Adriaan Dortsman (1625-1682) del que se puede apreciar la Nieuwe Lutherse Kerk (1671) en el Singel.


Siglos XVIII y XIX

El gusto de la época por todo lo francés y la llegada masiva de hugonotes después de la revocación del Edicto de Nantes en 1685 favorecen una tímida aparición del estilo Luis XIV (hasta 1750), y más tarde, del Rococó de estilo Luis XV (hasta 1770), en una arquitectura que perpetuaba las tendencias del Siglo de Oro. El francés Daniel Marot (1663-1752), que trabajó en la decoración de las casas patricias en La Haya y Amsterdam (Museum Willet-Holthuysen), logró introducir mayor armonía entre la arquitectura interior y exterior: los techos se cubrieron de estuco, se ampliaron las ventanas y se dibujaron magníficos jardines en la parte trasera de las mansiones más majestuosas.

El s. XIX acusa cierta decadencia arquitectónica que se explica en gran medida por la recesión comercial e industrial de las Provincias Unidas tras la era napoleónica. Un neoclasicismo tímido se impone hasta 1860, para ir luego desapareciendo en beneficio del neogótico y del neorrenacimiento. Petrus Josephus Hubertus Cuypers (1827-1921) pertenece a esa corriente historicista que bañaba toda Europa: el Rijksmuseum (1885) es un templo neogótico imponente y la Estación Central (1889), edificada en colaboración con A.L. van Gendt (1835-1901), un gigantesco edificio neorrenacentista.


Siglo XX

Este siglo asiste a la renovación de la arquitectura en los Países Bajos. Al edificar la Bolsa de Amsterdam en 1903, Hendrik Petrus Berlage (1856-1934) es el precursor de un movimiento arquitectónico que predica las formas sencillas y una utilización racional de los materiales. Inspirado en el estilo románico, este edificio introducía sin embargo una profunda renovación. La forma responde a funciones concretas y el arquitecto deja aparentes los elementos de la construcción, creando así efectos decorativos inéditos tal y como los de las estructuras remachadas del tejado. H.P. Berlage también fue el autor del edificio del actual Nationaal Vakbondsmuseum así como del “Plan Sur” de Amsterdam. Este barrio fue enteramente diseñado por Berlage, que fue, junto con el francés Tony Garnier, el único arquitecto vanguardista de principios de siglo en concretar un proyecto urbanístico.

Un grupo de arquitectos, a la vez influidos por Berlage y en oposición a éste, crearon la Escuela de Amsterdam (Amsterdamse School), partidaria de una arquitectura menos austera. Este movimiento tuvo en Michel de Klerk (1884-1961), Piet L. Kramer (1881-1961) y Johan Melchior van der Mey (1878-1949) sus principales representantes. Sus realizaciones más importantes fueron la Scheepvaarthuis (1916), “Het Schip” (el Barco) (1921) y el Dageraad (1922); esta última realización es para la arquitectura en ladrillo lo que el expresionismo es para la pintura. Karel Petrus Cornelis de Bazel (1869-1923) aplicó las mismas fórmulas al Algemene Bank Nederland o ABN (Vijzelstraat 23, esquina con Herengracht).

Aunque la corriente funcionalista no afectó directamente a la capital de los Países Bajos, ésta se expandió en Holanda a finales de los años 1920, principalmente en Utrecht. Fueron varios los artistas que, influidos por el Bauhaus alemán y las teorías de Le Corbusier, quisieron imponer una arquitectura menos costosa. En los alrededores de Amsterdam, Willem Marinus Dudok (1884-1974) edificó el ayuntamiento de Hilversum (1932), en Amsterdam Gerrit Rietveld (1888-1964) diseñó el Museo Van Gogh y realizó la transformación del edificio Metz del Keizersgracht (1933).

Sin rivalizar con Rotterdam que posee una arquitectura posterior a 1950 muy destacada, Amsterdam cuenta con algunas bellas construcciones modernas como las de Holzbauer y Dam para el Ayuntamiento (1987), Van Schijndel en el Rokin (n° 99, 1990), Renzo Piano para el Nemo (1997), y algunos proyectos urbanísticos muy prometedores concentrados en la isla de Java y en el barrio del Zeeburg.


Los molinos

Siluetas vinculadas a la iconografía holandesa, los molinos (“molen” en neerlandés) estaban antaño situados en lo alto de las fortificaciones que rodeaban las ciudades o en los diques de los pólderes, erigidos a la entrada de los pueblos o en las márgenes de los ríos. Holanda Septentrional conserva unos 130 molinos, de los cuales 9 se divisan, a poca distancia unos de otros, en el Zaanse Schans (v. Zaanstreek). Más rica en este aspecto, la Holanda Meridional aún posee 220 molinos.

Existen dos tipos de molinos: los molinos de agua (poco frecuentes en Holanda Septentrional) y los molinos de viento. Entre estos últimos se hallan los molinos de pólder y los molinos industriales. Frecuentes en Holanda Septentrional, los primeros sirven, o más bien servían, para bombear el agua (v. Introducción al viaje: Amsterdam y su región). Los segundos servían para moler el trigo, extraer el aceite, descascarillar el arroz y la pimienta, aserrar la madera, etc. Algunos siguen en uso hoy en día.

Molinos de pólder – Los primeros molinos de viento aparecen a mediados del s. XIII (se atesta su existencia en 1274). Al contrario de los molinos orientales (Persia y Arabia), construidos en piedra, éstos son de madera. Su predecesor es el molino giratorio. Llamado standerdmolen, su estructura se asienta sobre un eje vertical, el standerd, que permite que gire el cuerpo de la construcción para orientar las aspas en dirección al viento. Poco frecuente en Holanda Septentrional, se encuentra más a menudo en Holanda Meridional. El primer molino de viento utilizado para el drenaje, hacia 1350, fue pues el molino giratorio. El molino araña o wipmolen, cuyo primer ejemplar conocido es de 1513, es una evolución de éste. Más común en el sur de Holanda, su estructura es más pequeña y su base piramidal más importante.

En Holanda Septentrional, el molino veleta recibe el nombre de weidemolentje o aanbrengertje. Se trata de un pequeño molino de drenaje que se parece al molino araña. A menudo cubierto de bálago y asentado sobre una base de ladrillo, el molino con cubierta giratoria es el más frecuente en la provincia. Sólo la parte superior (la cubierta) se orienta frente al viento. Existían de varios tipos (hexagonales, octogonales o redondos) y solían tener una galería; la ilustración nos muestra un bello ejemplar, situado actualmente en Sloten (v. este nombre), en la periferia de Amsterdam. Se trata de un molino para bombear agua que funciona según el principio de Arquímedes. Se compone de la rangua (o tejuelo), conectada mediante unos piñones al “eje” (o árbol de pivotamiento) que acciona las aspas a través del álabe (o rueda). En la galería, se aprecian la rueda de orientación y el timón que permiten hacer girar la cubierta; estando el molino en esta posición, el molinero puede, ayudándose con una cuerda, mover la palanca de mando del freno que permite bloquear las cuatro aspas (compuestas de dos varas) para desplegar o quitar las telas.

Molinos industriales – El primer molino de aceite funcionó en Alkmaar en 1582. Diez años más tarde, Cornelis Corneliszoon, de Uitgeest (Holanda Septentrional), construyó el primer molino para aserrar. Mejorado, se convirtió en el molino paltrok, completamente cerrado del lado del viento. Se puede ver en el Zaanstreek (v. este nombre) y su nombre le viene del palzrock, abrigo de los menonitas. Antiguamente, la región del Zaan disponía de cerca de 240 molinos de este tipo. Los molinos para mondar aparecen más tarde: el primero fue construido en 1639 en Koog aan de Zaan; este tipo servía para descascarillar el grano (cebada primero, y, tras los viajes a Oriente, arroz) mediante unas muelas giratorias. Los molinos de papel aparecieron hacia 1600 pero se desarrollaron principalmente tras el repliegue de los franceses en 1673 en el Zaanstreek, región en la que la concentración de éstos era importante.

Había otros tipos de molinos industriales: para rallar (el tabaco en polvo); para el cáñamo (fabricación de cuerdas); para curtir las pieles (cuero); para especias (mostaza en particular); para escardar (tejidos). Además de un taller, la mayoría de éstos tenían una galería. Los molinos con galería o stellingmolens se ubicaban en los pólderes pero también en las afueras de los pueblos donde se hallaban a mayor altura –en Amsterdam hay un magnífico modelo (v. Oosterdok)– por ser necesario alzar los molinos debido a la presencia de viviendas. Cuando estaba construido sobre una fortificación (wal), el molino se llamaba molino de fortificación o walmolen.


Las granjas

Las bellas granjas (“boerderijen” en neerlandés) dispersas por la campiña forman parte del paisaje familiar de esta tierra, particularmente en las cercanías de los pólderes. En muchos casos sólo se distingue su imponente tejado, por quedar el cuerpo del edificio oculto por un dique o una hilera de árboles.

Granja piramidal – Esta granja, muy frecuente en el norte de la provincia de Holanda Septentrional, (más allá del canal del Mar del Norte), recibe aquí el nombre de stolp. Se puede ver igualmente en Frisia, donde se le da el nombre de stelp. Su inmenso tejado a cuatro pendientes, piramidal, evoca, por su forma, la de un almiar. En el interior del recinto se agrupan bajo el mismo techo la vivienda, el establo y la granja. En una de las pendientes del tejado, el bálago es sustituido por tejas que dibujan un motivo decorativo llamado “espejo”. Ocasionalmente, en las granjas de las familias más acomodadas la fachada se realza con un hastial de ladrillo profusamente decorado.

Granjas almacén – Es el tipo más frecuente en los Países Bajos. En Holanda, las hay en el sur de la provincia y en el Gooi (alrededores de Hilversum). En el interior, se soporta la estructura, lo mismo que en las iglesias almacén, con columnas. Éstas, de madera, forman dos filas que delimitan una especie de amplia nave central y otras dos, colaterales, más estrechas.

Granja en forma de T – La prosperidad hizo florecer este tipo de granjas, en las laderas fértiles de los ríos. En Holanda Meridional y en el Gooi, la casa se coloca transversalmente con relación a la granja, de ahí su nombre de T-huis, es decir “casa en forma de T”. Vista desde el exterior, la vivienda forma un auténtico crucero que abarca dos salones, el pronkkamer y el royale opkamer que dan a la calle. Al contar con puertas laterales, en el Gooi el heno se guardaba antiguamente en la parte trasera de la granja; más tarde, en el s. XIX, también se almacenaba en un edificio exterior. En Holanda Meridional, las granjas para la fabricación del queso disponen, en el sótano, de una lechería y una quesería.

Los Países Bajos poseen otros tipos de granjas (granja frisona, granja “en forma de cuello”, granja “mixta”, granja de Oldambt, granja de Drenthe, granja transversal, etc.) que pueden verse en lugares no comentados en el marco de esta guía.