MICHELIN Viajes descubra el mundo con LaGuíaVerde
Inicio > Mundo > Europa > Países Bajos > Guía de Viaje Amsterdam > Historia y cultura > La Venecia del Norte Amsterdam

¿Dónde dormir?

Ver los 264 Hoteles Amsterdam

La Venecia del Norte

Aumentar el mapa

La Venecia del Norte

Si bien pocos amsterdameses se dejan seducir por un paseo en barco por los canales de su ciudad, estos últimos constituyen una de las mayores atractivos de la capital de Holanda, tanto por su interés turístico como histórico. Es el alma misma de Amsterdam la que fluye entre los muelles centenarios de estos canales que vienen a admirar turistas del mundo entero; el alma de una ciudad construida luchando constantemente contra el agua, un agua que representaba una amenaza para Amsterdam a la vez que le aseguraba su riqueza.


Una ciudad rodeada por el agua

Orígenes – Parece que la historia de la ciudad comenzó hacia 1205, en la confluencia del Amstel y el Ij, cuando Gijsbrecht van Amstel edificó un castillo cuyo emplazamiento no ha sido identificado. En 1222, a fin de contener las marismas del Zuiderzee, las primeras comunidades de agricultores y pescadores construyeron el primer dique (dam o dijk en neerlandés) entre la ribera sur del río Ij y del río Amstel. Zeedijk, calle del centro histórico, preserva su recuerdo.

Diques, terraplenes y esclusa – Estas comunidades levantaron pronto otros dos diques, perpendiculares, que hoy corresponden a calles de la ciudad: Kalverstraat y Nieuwendijk, por una parte, y Warmoesstraat, por otra parte. Sobre estos terraplenes, los hombres que habían elegido vivir aquí edificaron hileras de casas construidas completamente de madera. Sin embargo, diques y zanjas de drenaje no tardaron en convertirse en obstáculos para la navegación, y por lo tanto para el desarrollo de un comercio naciente. Fue entonces preciso construir una esclusa para permitir que las pequeñas embarcaciones pudieran descargar sus mercancías en los muelles de la ciudad, cerca de las tiendas y los talleres de transformación. Dicha esclusa se construyó en el centro de la localidad, el Dam actual, definiendo un primer brazo exterior al norte, el Damrak (rak significa sección derecha) y un segundo brazo interior al sur, el Rokin (llamado Rak-in en un principio).

Un “dique en el Amstel” (Amstelledamme) reconocido como ciudad – El Amstelledamme funcionaba en realidad como una esclusa que permitía que el río Amstel desembocara en el Ij cuando éste no presentaba ningún riesgo de inundación. En 1275, el lugar había atraído a población suficiente para ser calificado de ciudad, puesto que en esa fecha el conde de Holanda Floris V firmó un documento oficial que eximía a los habitantes de los derechos de aduana sobre las mercancías transportadas por agua. Quien dice ciudad dice iglesia: ésta levantó su campanario un poco más al sur, a la orilla del río, en una pequeña ciudad que sigue existiendo, llamada Ouderkerk aan de Amstel.


Ganar superficie habitable

Domesticar el agua – Una vez asegurado el desarrollo comercial fue necesario ocuparse del crecimiento demográfico que éste conllevaba. La única solución consistía en ganar tierra firme ampliando los terraplenes de los primeros diques. Cierto es que conquistar superficie habitable ganando terreno al agua fue la gran obra que la naturaleza impuso a la supervivencia de los amsterdameses.

A lo largo del s. XIV, los habitantes edificaron viviendas y almacenes entre dos terraplenes que se extendían a lo largo del río. Los terraplenes se llamaban burgwal, palabra que podemos encontrar aún hoy en algunos de los nombres de canales, colmados o no, del centro histórico de la ciudad. Por ejemplo, Oudezijds Achterburgwal (v. Oude Zijde) quiere decir “el muro de tierra detrás de la parte antigua”, Nieuwezijds Voorburgwal significa “el muro de tierra delante de la parte nueva”. Impronunciables para el extranjero, estas denominaciones presentan, no obstante, su encanto para aquellas personas que intentan comprender la evolución de la ciudad.

Los primeros canales – En 1420, debido a una falta de espacio cada vez mayor, se comenzaron a excavar canales paralelos a los terraplenes de tierra. El s. XV se consagró a ello. El municipio decidió a continuación levantar una muralla y en 1540 quedó formado el corazón de la ciudad. Es fácil localizarlo en un plano actual pues está delimitado por la estación central al norte, el Geldersekade y el Kloveniersburgwal al este, el Singel al sur y al oeste. En el plano más antiguo de la ciudad, realizado hacia 1538 por encargo del gobernador a Cornelis Anthonisz (1500?-1561), pueden localizarse, en una perspectiva invertida, el Damrak y el Rokin (que dividen la ciudad), la Schreierstoren (abajo a la izquierda), la Oude Kerk y la Nieuwe Kerk (iglesias situadas a ambos lados del Damrak), pero también edificios hoy desaparecidos como el Nieuwebrug (en la desembocadura del Damrak). Este documento está colgado en la sala 4 del Amsterdams Historisch Museum.

Con cerca de 14.000 habitantes, Amsterdam era la ciudad más grande de los Países Bajos. En 1580 la población alcanzaba los 30.000 habitantes, creciendo, como puede apreciarse, a una velocidad extraordinaria: por lo que Amsterdam estaba superpoblada.


Los canales del siglo de oro

Primera etapa de un urbanismo grandioso – En 1586, el municipio decidió contratar la construcción del Grachtengordel (gracht significa canal, gordel cinturón), extenso anillo de cuatro canales que parecen haber sido trazados con tiralíneas al oeste y al sur del centro histórico. El arquitecto Hendrick Jacobsz Staets, carpintero oficial de la ciudad, fue el encargado de la concepción de este nuevo plan urbano particularmente ambicioso, que preveía ampliar el Singel, despejado originalmente en 1425, y excavar respectivamente el Herengracht (1586 y 1609), el Keizersgracht (1612) y el Prinsengracht (1612). La ciudad, a falta de terrenos que edificar, tenía la voluntad y los medios para crecer. Verdadera fuerza dominante de la joven República de las Provincias Unidas creada en 1581, la burguesía comerciante de Amsterdam poseía riquezas colosales, como demuestra la fundación del Banco de Amsterdam en 1609. ¡En 1615, la ciudad había duplicado su volumen!

Segunda etapa de una fantástica expansión – Estos canales de 25 m de anchura (28 m en el caso del Keizersgracht) y 2,1 m de profundidad, se extendían entre el Brouwersgracht y el actual Leidsegracht, que fue excavado en 1664. Cuatro años antes, la ciudad –que contaba ya con más de 220.000 almas– proyectó emprender una segunda fase de obras; todavía daban sus frutos el comercio por tierras remotas de la Compañía de Indias. A partir de 1662, el cinturón de los cuatro canales empezó a ampliarse hacia el este, hasta el Amstel. ¡En 1665, era cosa hecha! Y la ciudad volvió a duplicar su volumen...

Como en el caso de la primera fase de las obras, los terrenos se dividieron en parcelas, pero esta vez de forma diferente. Se subdividieron en lotes paralelos al canal, siendo más costoso el lote que daba al muelle. Las viviendas y almacenes se construyeron en este último lote, reservándose el lote trasero para los alojamientos del servicio, los jardines o talleres. En cuanto al Herengracht, una política de venta particular lo convirtió en el más prestigioso de los cuatro canales del Grachtengordel.

Una nueva muralla salpicada de molinos – Este desarrollo trajo consigo el desplazamiento de las fronteras de la ciudad. La nueva muralla rodeaba la ciudad más allá del Grachtengordel, a lo largo del Singelgracht. Los nuevos muros definían una serie de puertas bautizadas con el nombre de las ciudades vecinas, siendo de norte a sur: Haarlemmerpoort, Leidsepoort, Utrechtsepoort, Weesperpoort, Muiderpoort. Los 26 bastiones que se sucedían a lo largo de esta muralla poseían su propio molino. Desgraciadamente no subsiste ninguno de ellos, el molino De Gooyer que se ve hoy al Norte de la Muiderpoort data de comienzos del s. XVIII (v. Molen De Gooyer). La ciudad conservó esta configuración durante los dos siglos siguientes.


Los canales hoy

La limpieza de los canales – Antes del s. XVII, las aguas salobres de los canales estaban reguladas por esclusas que las separaban del Ij. Así pues, las mareas se encargaban de limpiarlos. A partir del s. XVIII, el agua dulce de las esclusas del Amstel (Amstelsluizen) permitió limpiar el agua de los canales de Amsterdam y eliminar progresivamente los depósitos que habían ido acumulándose. La apertura del canal del Mar del Norte en el s. XIX y la construcción de las esclusas (Oranjesluizen) de Schellingwoude en 1872 aislaron la ciudad de la influencia de las mareas.

Entre 1945 y 1985, la enorme estación de bombeo, situada en la isla de Zeeburg, al nordeste del centro de la ciudad, aspiraba diariamente 600.000 m3 de agua procedente del Zuiderzee con el fin de renovar el agua de los canales. Desde 1985, todas las viviendas de la ciudad –excepto las casas flotantes– están conectadas a la red de alcantarillado: las bombas de Zeeburg han bajado por lo tanto su régimen y sólo funcionan dos veces por semana en invierno y cuatro en verano. Además, diez barcos de la municipalidad surcan la red para recoger todo lo que flota y cuatro pontones se encargan de dragarla. A falta de ser potable, el agua de los canales de Amsterdam es limpia.

Paseo por los canales – Tópico turístico para unos, viaje en el tiempo para otros, el paseo en barco ofrece, independientemente de lo que se diga o piense, perspectivas inesperadas y muy interesantes, pues el panorama que ofrece al turista es muy diferente de lo que puede verse desde los muelles. La simple vista a ras de agua de la hilera formada por los siete puentes del Reguliersgracht justifica este tipo de visita, aun cuando a veces son ridículamente estereotipadas por la prosa de determinados guías acompañantes.

No todas las compañías proponen el mismo recorrido, pero todas incluyen el Herengracht y el Ij, algunas el Oude Schans y el Amstel. Infórmese en las taquillas (v. también la Agenda de direcciones).