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Los portugueses
Los portugueses
Portugal tiene una población de 10,5 millones de habitantes y una densidad de 116 habitantes/km2. Como en el resto de los países europeos, la natalidad ha bajado en los últimos años (1,4 hijos por mujer) y el crecimiento demográfico se debe exclusivamente a la llegada de inmigrantes. El país ha envejecido (la esperanza de vida es de 77 años) y el porcentaje de jóvenes es inferior a la media europea. El número de matrimonios está disminuyendo, mientras que el de divorcios progresa velozmente, con un 90% más entre 1991 y 2001. En cuanto a la distribución interior de la riqueza, el tradicional abismo entre norte y sur se ha sustituido por una importante diferencia de desarrollo entre las zonas costeras y las del interior.
Regreso a casa de los inmigrantes
Entre 1950 y 1960, cientos de miles de portugueses emigraron a Europa huyendo de la miseria y de la dictadura de Salazar; la mayoría de éstos se instaló en Francia. Todos pensaban regresar un día a su patria, pero pocos lo hicieron, a pesar de que el 70% de los emigrantes poseen una casa de vacaciones en su país de origen.
Algunos de sus descendientes (30.000 personas) consiguieron hacer realidad su sueño y ahora intentan ganarse la vida en el país de sus antepasados. El afecto por su tierra es visceral y el Portugal triunfante de la Expo 98 se convirtió en un auténtico Eldorado para los inmigrantes. A pesar de todo, la situación no es nada fácil y los llamados “luso-descendientes” experimentan un fuerte desencanto cuando descubren la realidad: salarios bajos, lentitud administrativa, un sistema sanitario caótico y una sociedad poco evolucionada.
Además de estos jóvenes profesionales, muchos jubilados regresan a Portugal (en general a su pueblo natal) para pasar allí sus últimos años. Algunos prefieren dividir su tiempo entre Portugal y el país al que emigraron y en el que permanecen sus hijos y sus nietos. De este modo, pueden beneficiarse de la diferencia de nivel de vida entre ambos países y ganar poder adquisitivo. Se prevé que este fenómeno se acentúe en los próximos años.
La renovación llega del este
Portugal, que fue un gran país de emigración, se ha convertido ahora en un país de inmigración. Desde 1993 el saldo migratorio es positivo. A finales de 2003, el número de extranjeros residentes en el territorio era de medio millón, es decir, el 5% de la población. Además de los flujos tradicionales procedentes del África lusoparlante (Cabo Verde, Mozambique, Angola) y de Brasil, hace unos diez años comenzó un movimiento migratorio procedente de la antigua Unión Soviética. Esta tendencia se ha visto favorecida por una importante necesidad de mano de obra para la construcción de infraestructuras (Expo 98, gran embalse de Alqueva, estadios de fútbol para la Eurocopa 2004). Otros sectores, como la restauración, la agricultura y la pesca, también necesitan más mano de obra.
Los “rusos”
Los llamados “rusos” proceden de Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Moldavia y Rumanía. En 2002, los ucranianos constituían la primera comunidad nacional de inmigrantes en Portugal, por delante de los caboverdianos. El Gobierno ha creado para ellos un programa específico, “Portugal Acoge”, que incluye clases de portugués. En los quioscos se venden numerosas publicaciones en ruso, tres de las cuales destacan por sus altas tiradas: Slovo (La Palabra), Imigrant (Inmigrante) y Nasha Gazeta (Nuestra Revista). Todos estos semanarios facilitan noticias del país, datos útiles, históricos y culturales sobre Portugal e incluyen una sección de “Clasificados”.
El Alentejo, tierra ingrata, víctima del éxodo rural y del envejecimiento de la población, ha experimentado en los últimos años una renovación demográfica gracias a los “rusos” que trabajan en el campo. En 2001, por primera vez desde hacía mucho tiempo, el balance migratorio fue positivo.
¿Problemas de inmigración?
En general, los inmigrantes son bien acogidos por los autóctonos, pero cabe preguntarse si las relaciones seguirán siendo igual de buenas cuando llegue la recesión y se incremente el paro en el país. Los inmigrantes del este suelen ser licenciados superiores obligados a aceptar empleos no cualificados y con unas condiciones laborables pésimas. El 75% de los inmigrantes carecen de papeles y muchos viven en las obras o en contenedores, trabajan diez horas diarias los siete días de la semana a cambio de un salario mísero; algunos padecen incluso carencias alimentarias. La mayoría de los inmigrantes llegaron a Portugal trasladados por bandas mafiosas y no están regularizados, por lo que viven amedrentados y extorsionados por estos grupos.
La lusofonía
El 17 de julio de 1996 nacía la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), primer pilar institucional de la lusofonía, del que forman parte Portugal, Brasil y los países africanos cuyo idioma oficial es el portugués (PALOP). Estos países africanos son: Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe. Sin embargo, cabe señalar que no todos los habitantes de estos países son lusofalantes (que hablan portugués). De hecho, el portugués coexiste con numerosos idiomas africanos, criollos e, incluso, con el inglés y el francés. Timor-Oriental, independiente, también es miembro de la CPLP. En otros países asiáticos, el portugués también es el idioma de algunas minorías residentes en Goa, Daman, Diu y Macao.
Defendiendo posiciones
Se calcula que en todo el mundo hay 200 millones de lusoparlantes, la mayoría en Brasil, país que cuenta con 165 millones de habitantes (serán 215 millones en 2025). El portugués es el tercer idioma europeo más hablado del mundo –por detrás del inglés y el español–, y la séptima lengua mundial. Además es el octavo en la lista de los idiomas más frecuentes en Internet.
Aunque al principio la CPLP sólo se interesaba por el idioma y la cultura, en la actualidad la cooperación económica y regional es otro de los objetivos. Además, esta institución pretende convertirse en un movimiento de resistencia frente a la hegemonía del inglés y la uniformidad de las referencias culturales. Una de sus armas en esta guerra particular es la Rádio e Televisão de Portugal Internacional (RTPI), que emitió por primera vez el 10 de junio de 1992, aniversario de la muerte del poeta Luís de Camões y Día de las Comunidades Portuguesas de todo el mundo. Tras un modesto debut (seis horas diarias), la RTPI emite ahora las 24 horas del día, con una audiencia diaria de 30 millones de espectadores repartidos en los cinco continentes.

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