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Pasión por el fútbol
Pasión por el fútbol
El rectángulo que forma Portugal en el extremo de Europa recuerda a un terreno de fútbol... ¡como si el país estuviera predestinado! Sin duda aquí el balón es rey. El fútbol en Portugal se vive desde la más tierna infancia y no sorprende ver que los primeros colores que aprende un niño son los de la camiseta del equipo al que su familia es aficionada. Luego, esta afición crece hasta llegar a convertirse para muchos en una auténtica pasión. Pocos son los “bichos raros” a quienes no les gusta este deporte.
- Equipos famosos
- El oporto
- El Vinho verde
- Los vinos del Dão
- La Bairrada
- El Bucelas
- El moscatel de Setúbal
Equipos famosos
La afición por un equipo de fútbol se transmite de generación a generación, un poco como la religión o la política. De hecho, los portugueses demuestran más interés por los equipos que por los “quinas”, el equipo nacional (los quinas son los cinco escudos que aparecen en la bandera portuguesa). Cuando juega la selección nacional, los seguidores del Benfica (Lisboa) no pueden impedir criticar a un jugador del FC Porto o del Sporting (otro equipo lisboeta).
El F.C. Porto ganó la Liga de Campeones a las grandes estrellas europeas en 2004, tras haber conquistado la Copa de la UEFA en 2003. Si a eso le añadimos siete de los diez últimos títulos ligueros portugueses, comprenderemos la irritación que provoca este dominio, sobre todo en Lisboa, donde los años de gloria de su club legendario, el Benfica, se remontan a los años sesenta, la época en la que Eusebio, la Pantera Negra, hacía temblar a los defensas: 470 goles en 425 partidos, ¿quién da más? Ni Luis Figo, la estrella lusitana que debutó en el Sporting y brilló en el F.C. Barcelona y en el Real Madrid, lo tiene fácil para imitar dicha gesta.
La Eurocopa 2004
El año 2004 fue mágico para el fútbol portugués. Su ambición era ganar la Eurocopa, el mayor acontecimiento deportivo que el país había organizado. Aunque Portugal perdió en la final, les quedó el orgullo de haber visto jugar a una selección que mostraba calidad y coraje. El título de subcampeón de Europa quedará en su memoria junto a la tercera plaza obtenida en el Mundial de 1966.
Otro de los resultados positivos fue haber podido organizar a la perfección una competición que requirió la construcción de estadios, carreteras y autopistas. Se construyeron cinco nuevos estadios y se renovaron otros cincos, entre ellos los de los tres grandes equipos nacionales. Algunos de estos estadios fueron diseñados por grandes nombres de la arquitectura portuguesa. Además, Portugal pudo acoger sin incidentes a casi ¡tres millones de visitantes (el país cuenta con unos diez millones de habitantes)! Los españoles fueron los aficionados extranjeros más numerosos en visitar el país . Asimismo, se recurrió a policías británicos para garantizar la seguridad y evitar posibles excesos de los hooligans. Y no cabe duda de que este acontecimiento no representó un mero evento deportivo, pues la economía de todo el país se vio beneficiada.
Después de ese éxito, Portugal comenzó a preparar su candidatura para los Juegos Olímpicos de verano de 2016, cuyo veredicto conoceremos en 2009.
Los vinos
Portugal es el séptimo productor mundial de vino, con 347.000 hectáreas de viñedos que producen de 10 a 14 millones de hectolitros de vino según los años. Aunque el oporto ha contribuido decisivamente a la fama mundial del viñedo portugués, también se producen otros caldos de interés. Diecinueve de ellos tienen Denominação de Origem Controlada (DOC). A éstos hay que añadir los de Indicação de Proveniência Regulamentada (IPR), de calidad inferior, así como las denominaciones regionales o vinos locales.
El oporto
El oporto es un vino del Douro. En la ciudad de Oporto hay infinidad de empresas relacionadas con la producción de vino. El viñedo se encuentra río arriba, en abruptas pendientes talladas a lo largo de los siglos a costa de una ingente labor. Los hombres esculpieron la montaña de granito y esquisto para crear estrechos bancales consolidados mediante muretes para plantar las cepas. Poco a poco, transformaron el valle del Duero en un paisaje grandioso, uno de los más bellos del mundo.
Fueron los ingleses los impulsores de esta titánica obra durante la segunda mitad del s. XVII al descubrir el vino de mesa tinto y seco elaborados en las laderas del valle del Duero y convertirlos progresivamente en oporto. Actualmente, siguen siendo propietarios de enormes quintas (fincas vitivinícolas) en una región que, en 1756 y por iniciativa del marqués de Pombal, fue la primera del mundo estrictamente delimitada. Magnífica región, poco lluviosa –a diferencia de Oporto–, y cuyo suelo contiene esquisto, sin el cual el vino sería corriente. Sólo la mitad del vino que se produce en la zona se transforma en oporto; el resto se convierte en vino de mesa, tinto o blanco, con denominación de origen.
Gran parte del vino de oporto exportado es de gama baja, excepto para Gran Bretaña, que suele adquirir los de mejor calidad.
El oporto suele tomarse solo, aunque también resulta ideal para acompañar un buen queso o un postre.
Elaboración del oporto
En algunas quintas todavía se sigue pisando la uva como antaño. En grandes cubas de granito, que reciben como en España el nombre de lagares, los hombres pisan los racimos durante horas al tiempo que cantan monótonas letanías.
Para obtener el oporto hay que detener la fermentación del vino y para ello se añade un 20% de aguardiente. De este modo, una parte del azúcar de la uva no se transforma en alcohol, lo que confiere al oporto su característica suavidad.
La mezcla obtenida se vierte en barricas de 550 litros (pipas) que se trasladan en tren o camiones cisterna hasta las bodegas de envejecimiento de Vila Nova de Gaia, en la desembocadura del río Duero, frente a Oporto. En estas últimas, el vino envejece mucho mejor que en el valle del Duero, región con grandes diferencias de temperatura. Antiguamente, el vino se trasladaba en rabelos, barcos de fondo plano y proa erguida dotados de una gran vela cuadrada. Hoy en día, los rabelos ya no se utilizan y sólo navegan en las regatas amistosas celebradas con motivo de las fiestas de São João.
“Vintage” y LBV
Cuando un año es excepcional, el bodeguero separa una parte del vino para venderlo con la etiqueta “vintage”. El oporto se embotella después de envejecer dos años en barricas, pero no alcanza su plenitud hasta transcurridos entre 10 y 15 años. Sólo dos o tres añadas de cada década pueden calificarse de excelentes. Son el nec plus ultra de la delicadeza, el sabor y la persistencia aromática.
Los LVB (Late Bottled Vintage) son oportos de añadas excelentes que se embotellan tras permanecer en barricas durante cuatro o seis años. El oporto LVB, más ligero que el vintage, se puede beber casi de inmediato.
“Tawny”, “ruby” y “colheita”
El tawny es un oporto elaborado con una mezcla de varias añadas. Las proporciones se establecen con la máxima precisión y a continuación se dejan envejecer en barricas de roble durante un largo período de tiempo (hasta cuarenta años). Este procedimiento recibe el nombre de “educación”. A medida que envejece, el vino va cambiando de color: pasa del violeta inicial a un tono rubí hasta adquirir un castaño dorado, es decir, tawny, rojizo.
El oporto ruby es la variedad más joven del tawny; sólo permanece dos años en barrica. Los mejores son vigorosos y están repletos de aromas, pero la mayoría carece de fuerza.
El colheita es un tawny de gran calidad envejecido en barrica durante siete años como mínimo.
El Vinho verde
Este vino procede de la provincia de Minho, en el noroeste de Portugal, de clima suave y lluvioso. La zona de producción del vinho verde (DOC), donde todo crece en abundancia, es una especie de oasis de vegetación si lo comparamos con el interior del país, mucho más árido. Tal vez sobra la aclaración, pero los vinhos verdes ¡no son verdes! Su nombre alude a su carácter vivo, afrutado y ligeramente espumoso. Los vinos blancos, que contienen poco alcohol (de 9 a 10º), calman la sed y son muy adecuados para tomar en verano, mientras que los tintos, especialmente ricos en tanino, resultan menos interesantes.
Los vinos del Dão
El valle del Dão se encuentra en el norte de Portugal, protegido de las influencias atlánticas por tres cordilleras. Los inviernos son fríos y los veranos muy cálidos. En algunas zonas, la vid se cultiva hasta en 800 m de altitud. Los vinos son agradables, suaves y de baja graduación alcohólica. La denominación “Dão nobre” (Dão noble) distingue la calidad de los mejores vinos.
La Bairrada
Bairrada procede de la palabra barro, que significa “arcilla” en portugués. La Bairrada, situada al norte de Coímbra, constituye de hecho una región muy arcillosa. Esta denominación (DOC) goza de gran prestigio: los tintos son vinos con cuerpo y afrutados, y los blancos muy aromáticos. Más del 60% de los vinos espumosos de Portugal se producen en esta zona. Resultan ideales para acompañar el cochinillo asado, la especialidad local.
El Bucelas
Bucelas es una población situada a 40 km al norte de Lisboa, en el fondo de un valle rodeado de altas colinas. El bucelas (DOC) vivió su mejor momento a finales del s. XVIII y principios del s. XIX, siendo el preferido por los soberanos ingleses. Se exportó masivamente hasta principios del s. XX. Inicialmente fue un vino dulce hasta convertirse en seco a partir de 1911. Se trata de un vino blanco de sabor muy agradable que parece estar recuperando muchos adeptos.
El moscatel de Setúbal
Vino muy dulce producido a 30 km de Lisboa, en la península de Setúbal, donde hay varios viñedos de cepa moscatel. Tiene un bonito color dorado y deja en la boca notas de naranja y almendra. En esta zona también se elaboran vinos secos tintos y blancos (IPR) de buena calidad, como son el palmela y el arrábida.

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