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Cuenca del Ruhr: capital europea de la cultura 2010
Cuenca del Ruhr: capital europea de la cultura 2010
Emmanuel Tresmontant - 04-11-2010
Si existe una región en el mundo donde realmente cabe hablar de “civilización industrial” esa es la cuenca del Ruhr. Y es que sin ella, Alemania nunca se habría convertido en lo que es: la primera potencia industrial de Europa.
Lo que más sorprende al visitante, a priori ignorante de lo que le aguarda en la cuenca del Ruhr, es la belleza de sus parajes y sus complejos industriales, tanto si han sido transformados en parques o museos como si siguen manteniéndose en activo. A años luz de los tópicos que por lo general pesan sobre la industria (por fuerza fea, gris e inhumana), los alemanes mantienen un lazo visceral y afectivo con su propia historia industrial. Aquí, familias enteras salen a pasear por antiguas minas y hornos de hulla en los que no hace tanto trabajaba el padre o el abuelo, descendiente a su vez de inmigrantes polacos, italianos, turcos…
La arquitectura de los lugares y su integración en un paraje increíblemente verde y arbolado marcó el imaginario de grandes artistas del s. XX, todos nacidos en esta cuenca del Ruhr. Joseph Albers (1888-1976), natural de Bottrop, fue por ejemplo uno de los principales maestros y teóricos de la Bauhaus. La pareja de fotógrafos Bernd (1931-2007) e Hilla Becher (1934) jugaron un papel fundamental en la salvaguarda de los complejos industriales, condenados en su mayoría a la destrucción. El legendario pintor y escultor Martin Kippenberger (1953-1997), nacido en Dortmund, fue otra de las grandes figuras artísticas de la cuenca del Ruhr, de la cual encarnó al mismo tiempo su cosmopolitismo y su espíritu de resistencia.
Los aficionados al fútbol por su parte, saben bien que el estadio de Shalke 04 es, junto con el de Múnich, el más bonito de Alemania.
Primer día: lo más espectacular del Ruhr
La Virgen de oro de Essen
Essen, 70 km al norte de Colonia y arrasada por los bombardeos de la II Guerra Mundial, se convirtió en los años 50 en el símbolo de la reconstrucción y del milagro económico alemán. La antigua capital minera de Europa es el centro de gravedad de la cuenca del Ruhr, por lo que resulta el punto de partida ideal para explorar la zona. Si va en tren (45 minutos desde Colonia), nada más salir de la estación se encontrará en pleno centro urbano. La principal calle peatonal y de tiendas le conducirá en 5 minutos a uno de los tesoros más singulares de Alemania: la famosa Virgen de oro, conservada en la capilla lateral izquierda de la catedral. Esta imagen de 980 chapada en oro y con los ojos de esmalte pasa por ser la representación mariana más antigua de Occidente. Síntesis del arte carolingio y bizantino, la obra fascina por su extraña modernidad además de ser objeto de un importante culto popular en toda la región. El otro lugar que no puede perderse de Essen es el nuevo y prestigioso museo Folkwang, inaugurado en enero de 2010: una increíble colección de pinturas que, no obstante, le recomendaríamos dejar para el final…
La belleza de un complejo minero
A 5 km del centro urbano de Essen le aguarda otro de los lugares más espectaculares de toda la cuenca del Ruhr: el Complejo industrial de la mina de carbón de Zollverein, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2001 y entre cuyas instalaciones se encuentra el museo del Ruhr. Un modo de ir es cogiendo la línea 107 del tranvía con salida de la estación, aunque un coche equipado con un buen GPS le será indispensable para recorrer el resto de la región.
Las minas de Zollverein, cerradas en 1986, fueron desde su apertura en 1864 las más importantes minas de carbón de toda Europa y uno de los motores de la recuperación de la Alemania de la posguerra (1.200 metros de profundidad, 12.000 toneladas de carbón/día). Más de 5.000 mineros trabajaban en estas monumentales instalaciones construidas en 1932 por los arquitectos Fritz Schupp y Martin Kremmer, ambos seguidores de la Bauhaus.
El museo del Ruhr, instalado en uno de los edificios de Zollverein, recoge en sus tres niveles la historia de una de las mayores regiones industriales del mundo desde la formación del carbón hace 300 millones de años a nuestros días.
Dónde almorzar y cenar
Para esto le recomendamos la cervecería Casino, acondicionada en la antigua nave de compresores de la mina de Zollverein. Entre dos pilares de hormigón de 10 metros de altura unidos por un sinfín de tubos degustará una cocina internacional pero sabrosa. En nuestro caso fue un tiernísimo filete de buey (entre 10 y 20 €/plato).
Dónde dormir
Para pasar la primera noche le invitamos a descubrir un hotel también muy original: el Alte Lohnhalle de Essen-Kray, un antiguo edificio industrial de ladrillo que por fuera hace pensar en una mansión y por dentro en una iglesia… Es aquí donde los obreros venían a cobrar su paga. Muy buen desayuno y excelente relación calidad/precio (habitación a partir de 63 €).
Segundo día: inmersión profunda en la cuenca del Ruhr y un local fuera de lo común…
El mayor museo minero del mundo
La localidad de Bochum, 17 km al este de Essen, alberga uno de los museos más célebres de Alemania: el Deutsches Bergbau-Museum Bochum (Museo Nacional de la Industria Minera de Bochum), que es también el mayor museo minero del mundo. Situada en un agradable barrio residencial a cierta distancia del centro urbano, esta institución de 1930 recrea literalmente una mina de 2,5 km de largo a 22 metros de profundidad. Generaciones enteras de habitantes del Ruhr, hijos y nietos de mineros, han visitado y siguen visitando este asombroso lugar poblado por máquinas a cual más impresionante y que consigue reproducir la atmósfera genuina de una mina. La torre de extracción de 71 metros brinda por su parte una bella panorámica de la ciudad y sus alrededores. Calcule 60 minutos para la visita guiada.
Esquiar durante todo el año
Bottrop, 29 km al oeste de Bochum, vale la pena por su Alpincenter: una insólita estación de esquí situada en una colina y con una pista de esquí cubierta de 640 m de largo por 30 de ancho. En ella podrá si lo desea iniciarse a la práctica del esquí o el snowboard durante todo el año (el lugar es muy apreciado por los holandeses y belgas). Las instalaciones se completan con una pista de trineo de 1.000 metros abierta todo el año y 13 muros de escalada. El Alpincenter brinda asimismo bellas vistas del Tetraeder de Bottrop (una escultura gigante erigida sobre un escorial) y todo el valle del Ruhr.
El CentrO y su deliciosa cerveza
Para el almuerzo vaya hasta el CentrOde Oberhausen, el mayor centro comercial y de ocio de la región del Ruhr, visitado cada año por… 23 millones de alemanes. Un especie de Disneyland dedicado por completo al comercio y el ocio. Y es que lo que en Francia, por ejemplo, pasaría por ser un monumento a la horterada y el mal gusto aquí provoca una extraña sensación de placidez. 200 comercios y 50 restaurantes situados alrededor de un lago artificial le permitirán pasar un buen momento. Nosotros le recomendamos almorzar en la cervecería Zeche Jacobi, donde se elabora una deliciosa cerveza artesana no filtrada exclusivamente de barril: la Gruben Gold (4,6% de alcohol). La decoración, en torno al mundo de la mina, sirve de marco a una buena cocina tradicional.
El Gasometer
Sin salir de Oberhausen, entre el canal del Rin en Herne y el CentrO, se alza uno de los vestigios industriales más emblemáticos del Ruhr: el Gasometer. Este monumental depósito de gas de los años 20 todo de acero es una obra maestra de la arquitectura industrial que se visita, salvando las distancias, como una catedral… No es de extrañar pues que sea una de las 60 etapas que jalonan la Ruta Europea de la Cultura Industrial, desplegada desde Gran Bretaña hasta los Países Bajos, Francia, Luxemburgo y Alemania. Esta construcción de 117 metros de altura ha sido transformada en un inmenso hall de exposiciones en cuyo centro pende una reproducción gigante de la luna. Desde la cima, magnífica panorámica a 360° del Ruhr: hay días en que en el cielo se ve un zeppelín sobrevolando la región…
Cuando la naturaleza vuelve por sus fueros…
Duisburgo, 11 km al suroeste de Oberhausen, es otra de las localidades importantes del Ruhr. Nosotros le recomendamos ir hasta ella para pasear por su magnífico parque paisajístico, acondicionado alrededor de unos antiguos altos hornos. El lugar parece hoy un inmenso decorado de cine o teatro comparable a las ruinas cubiertas de vegetación que, a finales del XVIII y principios del XIX, fascinaban a los románticos. Aquí, la vegetación se confunde con las paredes, las terrazas, las escaleras, las chimeneas… El lugar no presenta ninguna muestra de daños deliberados, prueba de que los habitantes del Ruhr guardan el máximo respeto por este tipo de vestigio industrial.
El extraordinario feudo del sapo poeta
Si quiere pasar una velada (y una noche) en un lugar mágico no le quepa duda: tiene una cita con el Hugenpoet. (Leer más: El “sapo poeta” del Ruhr)
Este castillo del s. XVII rodeado de fosos e inmerso en un espléndido parque inglés rebosa poesía en estado puro, máxime cuando su entorno, un trozo de campiña a dos pasos de Kettwig, es igual de idílico. Esta pequeña localidad a orillas del río Ruhr conserva casas del s. XVIII que escaparon milagrosamente a los bombardeos de 1944-45. Hugenpoet se llama así en honor a un misterioso sapo poeta cuya imagen en oro adorna el ojal de los principales responsables del local.
Además de por la belleza del castillo, que consta de 26 habitaciones y al que su actual dueño, Michael Lübbert, ha querido mantener “en su salsa”, Hugenpoet es famoso por la cocina de su chef, Erika Bergheim, a quien la Guía Michelin otorgó en 2009 una estrella. Esta joven natural de Essen nunca ha salido prácticamente de la cuenca del Ruhr. Su cocina de inspiración francesa, elaborada exclusivamente con ingredientes de producción ecológica, enamora por su equilibrio y finura. El venado que yo tuve el placer de probar era de antología. Las vistas al parque son magníficas y la carta de vinos enfocada a los grandes rieslings minerales y afrutados de las regiones del Mosa, Sarre y Rheingau (pruebe el de Fritz Haag, uno de los más grandes viticultores del país).
Menú: 69/116 € - Carta: 59/76 € - Habitación a partir de 215 €.
Tercer día: el Ruhr en bici y dos museos de excepción
Paseando por la mañana por el encantador centro urbano de Kettwig podrá ver, a orillas del río, una antigua fábrica textil de 1901 todavía en activo. La belleza de los paisajes sin embargo es una invitación a montar en bici. De hecho, a lo largo del Ruhr se extienden los 230 km del “carril bici del valle del Ruhr” (RuhrtalRadweg), una de las pistas para bicis más bellas de Europa. Acondicionado en los antiguos caminos de sirga, este insólito carril atraviesa los primitivos paisajes de las llanuras del Sauerland, la cuna de las industrias mineras de Witten, las minas de carbón de Essen… Otra forma de explorar esta región increíblemente verde y preservada.
Pero, ¿qué sería del Ruhr sin el imperio industrial de la familia Krupp? La Villa Hügel de Essen, kolossale casona situada por encima del lago de Baldeney, fue construida en 1872 por el fundador de la dinastía, Alfred Krupp (1812-1887). Todo aquí es gigantesco: el parque que rodea la mansión, sus 269 estancias, la sala de recepción, la biblioteca, las escaleras, las arañas de cristal, los tapices murales, los retratos de los miembros de la familia alternando con los de Bismarck y los emperadores Guillermo I y Guillermo II (que disponían aquí de su propia habitación). La atmósfera es tan pesada como en La caída de los dioses de Visconti, que se inspiró, según parece, en la historia de la familia Krupp para su película. Aun así, la exposición de fotos que relata la historia de esta dinastía que partió de la nada para convertirse en el primer productor de armas y acero de Europa es fascinante.
Para terminar esta pequeña escapada le sugerimos visitar (con tiempo) el magnífico Museo Folkwang de Essen. El primer museo público de arte contemporáneo de Europa, fundado originariamente en los años 30, ha sido completamente rediseñado y reconstruido por el arquitecto David Chipperfield. Inaugurado en enero de 2010, el museo Folkwand alberga maravillas que no se puede perder: obras de Gauguin, Van Gogh, Cézanne, Signac, Rodin, Matisse, Ensor… Los expresionistas alemanes como Ludwig Kirchner, Max Beckmann o Emil Nolde están bien representados. Tampoco podemos olvidar las obras maestras del romántico Caspar David Friedrich (1774-1840), en mi opinión una de las perlas de la colección. La belleza del museo tiene mucho que ver con la omnipresencia de la luz natural y sus bonitos ventanales acristalados, con vistas a jardines interiores. Exposición “Impresionismo en París” del 2 de octubre de 2010 al 30 de enero de 2011.
INFORMACIÓN PRÁCTICA
Oficina de turismo de la cuenca del Ruhr:
Antiguo pozo Zollverein:
Museo del Ruhr:
Cervecería Casino:
Hotel Alte Lohnhalle:
Museo Nacional de la Industria Minera de Bochum:
Esquiar en el Alpincenter:
CentrO de Oberhausen:
Cervecería Zeche Jacobi:
Gasometer:
Parque paisajístico de Duisburgo:
Hotel-Restaurante Hugenpoet:
Carril bici del valle del Ruhr:
Museo Folkwang de Essen:

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