Innsbruck: el nombre resuena como una promesa de nieve en polvo y hazañas olímpicas, de vacaciones chics y estilo de vida tradicional. Para aquellos que no conciben el disfrute de los deportes de invierno sin alguna que otra visita a museos, buenos restaurantes y algo de shopping, lo mejor será una estancia en la ciudad. A los demás, a aquellos que busquen unas vacaciones familiares en un marco típico, Innsbruck les reserva la tranquilidad de sus pueblos con encanto: Igls, Lans, Sistrans, Rinn...
La capital del Tirol rebosa de salud y alegría de vivir. En todas partes le recibirán con un bienintencionado "Grüss Gott" (Que Dios te bendiga), que los tiroleses (como lo bávaros) prefieren al clásico "Guten Tag" (buenos días). La sonrisa parece de rigor en toda ocasión.
Este mismo buen humor se refleja en el plano arquitectónico. La ciudad se presenta como una sucesión de fachadas en tonos pastel: rosa, verde pistacho, amarillo limón, malva Sin olvidar el despliegue barroco de sus edificios ni sus campanarios coronados por bulbos. Todo con un paisaje de destellantes montañas como telón de fondo.
Si tuviéramos que comparar Innsbruck con otra ciudad ésta sería Grenoble, con la cual está de hecho hermanada. Innsbruck es junto con Grenoble y Bolzano una de las tres ciudades más importantes de la cordillera de los Alpes. Como Grenoble, Innsbruck ha sido ciudad olímpica, y esto en dos ocasiones: en 1964 y 1976, un hecho excepcional. Como Grenoble también, Innsbruck es famosa por su calidad de vida. Por poner un ejemplo, el acceso al dominio esquiable de Seegrube se hace en tan sólo 30 min.
Innsbruck imperial
Nosotros le presentamos a continuación los lugares más representativos, concentrados esencialmente en las siguientes calles: Herzog-Friedrich Strasse, Maria-Theresien Strasse, Kiebachgasse, Hofgasse, Pfarrgasse...
A pesar del encanto típicamente provincial que emana de Innsbruck, su arquitectura nos recuerda en todo momento que la ciudad fue capital imperial por voluntad ante todo de Maximiliano I, coronado emperador en 1493. Gran cazador de gamos y alpinista emérito, el abuelo de Carlos V, enamorado del Tirol, hizo de Innsbruck su capital.
Toda visita de la ciudad debería empezar por el Goldenes Dachl (Tejadillo de Oro), símbolo de Innsbruck y monumento emblemático del reinado de Maximiliano. Se trata de una tribuna de honor que el emperador mandó construir en 1494 con ocasión de su segunda boda con Bianca Maria Sforza.
No extraña pues que en esta tribuna ricamente decorada de blasones y águilas monocéfalas y bicéfalas aparezcan los retratos de Maximiliano y su nueva esposa. Lo que sorprende es que junto a ellos figure también la efigie de María de Borgoña, madre de Felipe el Hermoso, primera esposa de Maximiliano y su único gran amor. El tejado está cubierto por 2.557 tejas de cobre dorado.
Casi en frente del Goldenes Dachl se alza la fachada barroca más bella de Innsbruck, la de la Heblinghaus. Originariamente se trata de una casa del s. XV completamente cubierta de estucos de estilo rococó tres siglos más tarde. Cierto que la visita no hace más que comenzar, pero quizá el aire del Tirol ya le haya abierto el apetito. En pocos pasos estará en el mesón más antiguo de la ciudad: el Goldener Adler (Águila de Oro) que vio pasar entre otros a Mozart, Siegfried Wagner o Albert Camus. Si desea comer algo o ir de tiendas, en las callecitas adyacentes encontrará la mayoría de establecimientos dignos de interés.
La emperatriz María Teresa es el otro personaje ilustre que dejó marcada su huella en Innsbruck. En su época, la ciudad ya no ostentaba el estatuto de capital, pero María Teresa quiso reafirmar el poder de la casa de Habsburgo sobre el Tirol con la construcción de algún monumento digno de este nombre. Éste fue el Hofburg: el antiguo palacio de Maximiliano fue completamente reconstruido en estilo barroco y despliega desde 1766 su larga fachada amarillo pálido en el corazón mismo del casco antiguo.
Del palacio se visitan sobre todo las salas de recepción, que exaltan las glorias del Tirol y la grandeza de los Habsburgo. La más imponente de todas ellas es la sala de los Gigantes. Con 31,50 m de largo y un magnífico fresco cubriendo su techo, en ella se admiran los retratos de la pareja imperial y su progenie. Entre ellos dos tiernos jóvenes a la moda del s. XVIII: María Antonieta y Luis XVI, éste con algunos kilos menos.
Antes de continuar el paseo le invitamos a descansar unos minutos en el célebre café Sacher, en el mismo recinto del Hofburg.
Si tuviéramos que visitar un solo monumento en Innsbruck, éste sería la Hofkirche (1564), contigua al Hofburg. La iglesia encierra interesantes elementos decorativos renacentistas y barrocos, pero lo que más llama la atención en ella es el prodigioso monumento funerario que alberga: el mausoleo del emperador Maximiliano I.
28 estatuas de bronce de mayor tamaño que el natural representan mezclados sin orden y con la intención de dar legitimidad al Sacro Imperio Romano Germánico al rey Arturo, Carlomagno, Teodorico (rey de los ostrogodos), María de Borgoña, Carlos el Temerario, Fernando de Aragón, Juana de Castilla (la Loca) y algún que otro Habsburgo... Estos Schwarzen Männer (hombres negros), como los llaman los tiroleses, pueden servir como portaantorchas durante las ceremonias, un honor póstumo que Maximiliano nunca tuvo: la tumba permaneció vacía y su terminación llevó cerca de 80 años.
El monasterio adyacente al Hofburg es de visita obligada para quien quiera profundizar en el modo de vida tradicional del Tirol. En su interior se encuentra el Tiroler Volkskunstmuseum, el museo de Artes y Tradiciones Populares más bello de Europa. Junto a los portales de Belén, trajes, utensilios y herramientas, muebles y estufas de loza podrá descubrir uno de los elementos más característicos del hábitat tirolés: las Stuben. Estas salas de estar completamente revestidas de madera han sido rescatadas en su mayoría de antiguas granjas del sur del Tirol. El principio ha sido retomado hoy por numerosos restaurantes austriacos tradicionales.
Para tomar el pulso a la ciudad acabaremos remontando la arteria principal de Innsbruck, la Maria-Theresien Strasse, hasta el Triumphforte, el arco de triunfo erigido en 1765 con ocasión de la boda del futuro emperador Leopoldo II. El lugar ideal para tomar una última foto de la ciudad con las montañas en perspectiva.
Innsbruck olímpico
Muchas de las ciudades que han tenido el privilegio de acoger juegos olímpicos han visto envejecer mal sus infraestructuras deportivas. A juzgar por sus villas olímpicas, Innsbruck no escapa a la regla aunque presenta una excepcion notable.
El trampolín de saltos de esquí de Bergisel ha sido sometido a una acertada renovación por parte de la arquitecta Zaha Hadid, autora también del Tomigaya Building de Tokio o el Reina Sofía de Madrid. Esta magnífica obra se está convirtiendo en un emblema de la ciudad comparable al mismísimo Goldenes Dachl.
No le pediremos que supere el récord obtenido por el alemán Sven Hannawald en 2002 (134,5 m), pero nada impide que venga a almorzar o a tomar una copa al restaurante panorámico del Café Im Turm, acondicionado en la cúspide del trampolín a 43 m de altura: la vista es sencillamente sublime…
Innsbruck blanco
Innsbruck se encuentra a tan sólo 575 m de altitud, pero está encajonado al pie de dos macizos montañosos: el Nordkette, al norte (2.334 m), y el Patscherkofel, al sur (2.247 m). Nosotros lo hemos comprobado reloj en mano: saliendo del centro urbano bastan 30 minutos para encontrarse con los esquíes ya calzados en lo alto de las pistas del dominio esquiable más cercano, el Nordpark-Seegrube (a 2.300 m). Si no nos creen aquí tienen el desglose: 10 minutos en tranvía hasta el teleférico, a continuación una cola de no más de 10 y por último otros 10 minutos de subida. Si no se ha traído sus esquíes, en el restaurante de montaña Bergrestaurant Seegrube podrá alquilar unos y, sobre todo, tomar un bocado. Desde la terraza se contempla una hermosa vista de Innsbruck y el Patscherkofel. El menú incluye una reconfortante sopa por entre 2 y 3 € y una salchicha con coles por 6 ó 7 acompañada de un Almdudler (refresco de hierbas típicos) o de una cerveza austriaca, una Zillertal por ejemplo. Una cocina sencilla pero genuina por 10 €.
El emplazamiento de Innsbruck permite acceder a otros seis dominios: el ya citado de Patscherkofel y los de AxamerLizum, Glungezer, Schlink 2000, Stubaier Gletscher y, más alejado, Kühtai. Quizá los nombres no sean muy fáciles de pronunciar, pero la nieve es excelente y está garantizada desde mediados de diciembre hasta mediados de abril. Dos de estos dominios son de nivel olímpico: basta con citar la pista del famoso Patscherkofel donde Franz Klammer triunfó con ocasión de los juegos de 1976. Globalmente sin embargo, nos ha parecido que las pistas son menos técnicas que en Francia, por ejemplo, e ideales para esquiar en familia.
Dado que sólo hay ocho millones de austriacos y que las vacaciones escolares no coinciden forzosamente con la de otros países, las pistas aquí están mucho menos abarrotadas que en otros lugares de los Alpes y el tiempo de espera en los remontes es considerablemente más corto, en ocasiones inexistente. Cabe destacar asimismo el grado de civilización de los esquiadores austriacos y la forma en que se respeta el esquí de cada uno. Si le gusta cambiar de aires de vez en cuando y tiene tiempo, nosotros le sugerimos que vaya hasta Kühtai, estación que ha conseguido enamorarnos.
Situado a unos cuarenta kilómetros de Innsbruck (se llega en 40 min), Kühtai es el pueblo más alto de Austria. A 2.020 m de altitud, la nieve es abundante y de una calidad irreprochable. El pueblo es tranquilo y acogedor, pero no dispone de una gran oferta hotelera exceptuando algunos chalets y un magnífico pabellón de caza ocho veces centenario. Los aficionados al esquí de fondo deben saber que la zona está surcada por 500 km de pistas acondicionadas, entre las que se incluyen dos entre 1.800 y 2.600 m de altura y una longitud total de 15 km.
Forfaits
La región de Innsbruck propone 2 forfaits: el Innsbruck Gletscher Skipass, que da acceso al conjunto formado por los dominios de los alrededores de Innsbruck agrupados bajo la denominación de Olympia SkiWorld, unos 270 km de pistas. Calcule 160 € por adulto, 128 € por cada joven o mayor de 65 años y 96 por niño. El InnsbruckSuper Skipass da acceso a los dominios suplementarios de Kitzbühel y del Arlberg, lo que equivale a 700 km de pistas. Calcule por ejemplo 152,50 € por adulto y 101 € por niño por una fórmula que incluye 3 días en Olympia SkiWorld y una en Kitzbühel o St-Anton, lanzadera incluida.
Si desea asistir a clases de esquí en grupo calcule 112 € por adulto y 115 por niño (sobre la base de 6 días).
Pueblecillos y calvarios
Si busca pasar una estancia en plena naturaleza y un marco típicamente tirolés, lo mejor será alojarse en uno de los numerosos pueblecillos que rodean Innsbruck. Pueblos y aldeas que podrá recorrer a pie por esplendidos senderos acondicionados.
Los pueblos más cercanos a la capital tirolesa, situados en una especia de altiplano a los pies del Platscherkofel, son Igls y Lans. Igls, a 900 m de altitud, es un bonito pueblecillo que presenta la ventaja de estar al pie del teleférico que conduce hasta la cima del Patscherkofel. Aquí encontrará casi 30 km de senderos en dirección principalmente de Lans. Quintaesencia del pueblo tirolés, Lans puede enorgullecerse de ocho siglos de historia y de haber alojado a Georg Trakl (1887-1914), uno de los poetas más famosos de Austria.
La oferta de alojamiento es variada, abarcando del hotel con encanto -como el Sporthotel de Igls o el Isserwirt de Lans - al alquiler de estudios o habitaciones o incluso una estancia en la granja.
Para iniciarse a la gastronomía de la región en un auténtico stube tirolés, haremos un alto en la venta del Wilder Mann de Lans, fundada en el s. XVII.
Cómo llegar
Al contrario de lo que se suele creer, los deportes de invierno en Austria no están reservados a una clientela adinerada. Hay que decir que la relación calidad/precio es bastante buena y que cada vez son más los europeos de otros países que vienen a esquiar en familia. Dada la distancia que nos separa, el coche no es la solución más recomendable, sobre todo si tiene previsto pasar una estancia corta.
Las compañías Austrian Airlines, Spanair, Iberia, Swiss y Lufthansa garantizan la conexión con Innsbruck desde los aeropuertos de Viena, Zurich y Munich. Desde éstos últimos también suelen salir autocares especiales (los fines de semana sobre todo) con destino a las ciudades más importantes del país
Contacto
Oficina de turismo de Innsbruck
El equipo de esta oficina de turismo es políglota y particularmente eficaz.
Tfno. : 00 43 512 59 85 0-123
E-mail. :
office@innsbruck.infoInternet. :
www.innsbruck.info (en alemán, inglés, francés e italiano)
www.austria.info (incluye una versión en castellano)