Hasta finales del mes de marzo, millones de flores parecidas a bolas de terciopelo inundarán con su perfume embriagador las colinas y valles de la Côte d'Azur.
De Bormes-les-Mimosas a Grasse, le proponemos un itinerario que le hará revivir, con la excusa de la flor, el esplendor de la Belle Époque.
Ya casi lo habíamos olvidado: la Riviera nunca está tan bella como en invierno. La luz es en estos momentos de una pureza inigualable mientras que las playas, ahora desiertas, invitan a dar largos paseos.
Los lores ingleses, pioneros en el s. XIX del turismo en la Côte d'Azur, nunca se quedaron más allá del mes de mayo, al igual que los grandes escritores como Maupassant o Somerset Maugham.
Como ellos, aprovechemos la floración de la mimosa para (re)descubrir la esencia de este trozo de Mediterráneo, esa mezcla única que emana de sus suaves inviernos y sus aires encantadoramente retro.
Primera etapa: Bormes-les-Mimosas
El origen de este colorista pueblo enclavado en una ladera del macizo de Les Maures pegada al mar se remonta al s. XII, aunque fue en 1968 cuando recibió el apelativo de "les-Mimosas".
Hoy día, visitarlo en los meses invernales es una verdadera delicia. Ajeno a la agitación estival, el casco viejo Bormes, a la sazón desierto, ofrece una estampa teñida con el amarillo de la mimosa y el azul del cielo: un auténtico Matisse. Llegados a la altura del viejo castillo que monta guardia por encima del mar, distinguiremos a lo lejos las islas de Port-Cros y Levant. Desde aquí bajaremos por unas empinadas callejas plantadas de eucaliptos que nos permitirán contemplar las fachadas de teja de las casas, construidas en la misma roca.
Observe al bajar una de las características propias de Bormes: esos pasajes cubiertos que pasan por debajo de las casas. Una vez en la parte baja del pueblo se ve el vivero de Gérard Cavatore, en cuyo interior palpita una colección compuesta por más de 160 variedades de mimosa única en Francia. Si lo desea podrá hacerle una visita y pedirle consejo: nuestro hombre, horticultor apasionado, lleva dos décadas recorriendo el mundo en busca de especies raras.
A 15 km de Bormes, los jardines mediterráneos del Domaine du Rayol constituyen uno de los lugares más bellos de todo este tramo de litoral. En él, las plantas exóticas se mezclan con las mimosas, los pinos y los alcornoques. Una monumental escalera sube desde la playa hasta un mirador coronado por una pérgola: uno y otra, obras maestras del modernismo francés, están declarados monumentos de interés histórico desde 1989.
La mimosa según Gérard Cavatore
"La mimosa forma parte de la familia de las acacias. Antes de convertirse en flor cortada, es un árbol que puede llegar a alcanzar los 30 metros de alto”.
De esta planta existen unas 1 200 especies, 700 de ellas nativas de Australia, y su introducción en Europa tuvo lugar a finales del s. XVIII de la mano del capitán Cook.
En 1864, unos lores ingleses la plantaron por vez primera en Cannes para adornar sus jardines. A partir de ahí, la mimosa empezó a extenderse de forma salvaje por los suelos ácidos de la región, desde las colinas de los Moros a la Riviera Italiana (aunque también por la zona de los Pirineos orientales y en algunos tramos de la costa atlántica).
La mayoría de las mimosas florece de 5 a 8 semanas entre los meses de diciembre y marzo. Otras en cambio, como la acacia retinodes, florecen durante todo el año, en particular de noviembre a mayo. En contra de lo que se suele creer, la mimosa es un árbol resistente, puesto que es capaz de aguantar temperaturas de hasta 8 grados bajo cero…
Roquebrune-sur-Argens
Llegados a este punto, le aconsejamos desviarse momentáneamente de la Ruta de la Mimosa tal cual la describen las oficinas de turismo y acercarse hasta Roquebrune-sur-Argens.
Este típico pueblo provenzal situado en el interior, entre Sainte-Maxime y Saint-Raphaël, ha sabido preservar intactos su carácter y su tranquilidad. Además de poseer una ermita románica, el pueblo brinda magníficas vistas de los contrafuertes del macizo de Les Maures. Entre éstas destaca la del peñón de Roquebrune, cuya roca de arenisca roja recuerda a la del Estérel.
Si es aficionado a las orquídeas no deje de visitar los 2.500 m2 de invernaderos de Raphaëlle Vacherot, de donde salen entre otras las flores que adornan el Jardín de Luxemburgo de París. En su interior, a una temperatura constante de 25º C, se desarrollan varios cientos de especies, de la famosa catleya de Proust a las más insólitas.
Saint-Raphaël y el Estérel
Acabado este breve desvío vuelva a la Ruta de la Mimosa y continúe hasta Saint-Raphaël, famosa localidad de playa que se derrama por las últimas estribaciones del Estérel ocupando el arco meridional del golfo de Fréjus.
Tras bordear la bellísima rada de Agay le aconsejamos tomar la carretera centenaria de la Corniche d'Or ("cornisa de oro"), que discurre desafiando al vacío por encima de las rojas calas de Anthéor y Le Trayas.
El macizo de l'Estérel, uno de lo parajes más bellos de Provenza, lo recorreremos a pie. En él, la mimosa crece en estado silvestre, sobre todo al pie del pico de L'Ours y del monte Vinaigre (614 m). Cuidado sin embargo: está prohibido cogerla.
Mandelieu-la-Napoule o el legado de la Belle Époque
La primera localidad que nos recibe al entrar en el departamento francés de Alpes Marítimos debe su prosperidad a la preciosa flor que alfombra el macizo de Tanneron. La llegada del ferrocarril a finales del s. XIX hizo posible el comercio de la flor con París, aunque hoy su encanto emana principalmente de los vestigios legados por la famosa Belle Époque. Entre éstos podemos destacar el célebre "Old Course", primer terreno de golf de la Côte d'Azur construido por iniciativa del gran duque de Rusia en 1891 a imitación del golf de Saint Andrews en Escocia.
Un consejo: visite el castillo de La Napoule por la mañana temprano, cuando el sol empieza a iluminar la costa. Esta extravagante residencia, a medio camino entre el gótico y el modernismo, fue restaurada y ampliada en los años 20 por Henry Clews, escultor americano millonario y estrafalario. Desde su magnífica terraza asomada al mar se divisa hasta el puerto de Cannes.
Si desea ampliar sus conocimientos sobre el cultivo de la mimosa no deje de visitar la cámara de forzadura artesanal de Bernard Vial, en Tanneron.
La carretera que sale de Mandelieu y conduce hasta el lugar es una sucesión de curvas, pero atraviesa un extraordinario bosque de mimosas (el mayor de Europa) y ofrece excelentes vistas de la costa. La cámara de forzadura es un taller donde se fuerza (de ahí su nombre) la floración de la mimosa todavía verde. La temperatura aquí es de 20º C y el grado de humedad el mayor posible.
Sólo así tiene lugar una alquimia complicada en la que el productor, tras seleccionar los brotes a mano, los cubre unas veces con plástico, otras con un cobertor, a fin de alternar las fases de humedad y calor. Al cabo de las 24 horas que dura el proceso, las flores pasan a una cámara fría desde donde salen con destino a toda Europa.
Porqué la mimosa cortada se aja tan pronto
"Porque –según nos explica Bernard Vial– sus vasos se obstruyen impidiendo que el agua llegue hasta las flores. Si quiere que su ramo dure al menos una semana, sumérjalo en agua a 40 grados en el que habrá diluido un producto desarrollado por el Instituto Nacional francés de Investigación Agronómica. Esta poción mágica (se la facilitará el florista o el productor) permite limpiar los vasos de la mimosa.
Última etapa: Grasse
La Ruta de la Mimosa acaba en Grasse, capital del perfume y cuna del mítico Número 5 de Chanel. Adosado a una grada desde donde se divisan magníficas vistas de la costa de Cannes, el casco viejo de Grasse enciende el ánimo del visitante invernal. Sus altas casas medievales tienen el color del sol crepuscular: ocre, almagra, naranja, amarillo…
Algunas mañanas puede percibirse el olor de la mimosa, el jazmín o la rosa: son los laboratorios de las antiguas perfumerías de Grasse (Fragonard, Gallimard, Molinard), que preparan nuevas fragancias a partir de flores frescas.
Si lo desea podrá asistir al proceso de fabricación de los perfumes visitando el hermoso museo que posee la Maison Fragonard.
El museo internacional de la perfumería, instalado en una de las mansiones dieciochescas más bellas de toda la localidad, presenta por su parte una colección de cajas y frascos única en el mundo. Entre sus piezas encontramos desde algunas procedentes del Antiguo Egipto hasta otras realizadas en el s. XX en las manufacturas de Lalique o Baccarat.
Más información
La Ruta de la Mimosa, creada en 2000, atraviesa 8 municipios de las provincias de Var y Alpes Marítimos: Bormes-les-Mimosas, Rayol-Canadel-sur-Mer, Sainte-Maxime, Saint-Raphaël, Mandelieu-la Napoule, Tanneron, Pégomas y Grasse.
Oficina de turismo de Bormes-les-Mimosas
Tfno. 00 33 (0)4 94 01 38 38
Domaine du Rayol
Av. des Belges 83820 Le Rayol-Canadel
Tfno. 00 33 (0)4 98 04 44 00
Orquídeas de Raphaëlle Vacherot
Le Pont d'Argens 83520 Roquebrune-sur-Argens
Tfno. 00 33 (0)4 94 45 48 59
Oficina de turismo de Mandelieu-la-Napoule
Tfno. 00 33 (0)4 93 49 95 31 ó (0)4 92 97 99 27
Castillo de La Napoule
453 av Henry Clews
Tfno. 00 33 (0)4 93 49 95 05
Cámara de forzadura de Bernard Vial en Tanneron
Tfno. 00 33 (0)4 93 60 66 32
Oficina de turismo de Grasse
Tfno. 00 33 (0)4 93 36 66 66
Villa-museo Fragonard
20 bd Fragonard
Tfno. 00 33 (0)4 93 36 44 65
Museo Internacional de la Perfumería
8 bd Fragonard
Tfno. 00 33 (0)4 93 36 80 20