Georges Rouzeau - 13-07-2009
Auvernia posee un patrimonio natural increíblemente variado en el que todos los elementos se dan cita. Venga a practicar el senderismo o la bicicleta de montaña y comprobará que su aire es más puro que en otros muchos lugares.
El valle de Chaudefour
La primera vez que uno se adentra en el valle de Chaudefour se le viene inevitablemente a la cabeza El mundo perdido, la novela de Arthur Conan Doyle. En este clásico de la ciencia ficción que inspiró a Michael Crichton su Jurassic Park, un científico descubre una meseta aislada donde un puñado de dinosaurios ha logrado sobrevivir. En Chaudefour, por supuesto, no hay tiranosaurios, sino muflones, rebecos, armiños, halcones peregrinos, mariposas raras y cientos de flores, plantas, batracios e insectos.
Con sus 520 especies vegetales, 193 especies de coleópteros, 24 de grillos y saltamontes y 365 de mariposas nocturnas y diurnas, el valle de Chaudefour es una auténtica arca de Noé. Todo se concentra en un territorio relativamente pequeño, pero con una increíble variedad geológica y al mismo tiempo una gran riqueza de entornos: praderas de pastos o de hierba, landas, turberas, bosques, etc.
A medida que uno se adentra en este valle, cerrado por un majestuoso circo, siente cómo la cabeza empieza a dar vueltas ante tanta belleza natural. Laderas fisuradas, antiguos volcanes hoy extintos, pirámides de lava fragmentadas, coladas transformadas en farallones, arroyos y cascadas narran la historia geológica de este valle en forma de U, probablemente el más bello de Auvernia. El valle de Chaudefour posee asimismo el más bello dique geológico de la región: una chimenea volcánica de 90 metros de altura conocida como el diente de la Rancune (del Rencor), muy apreciado por los amantes de la escalada.
El pasado volcánico, la situación geográfica, la originalidad del clima (influido por múltiples factores), la amplitud de la altura, la naturaleza de sus relieves y suelos… Todo se ha ido combinando durante milenarios para hacer de este valle un marco incomparable.
Lo abrupto de su relieve explica lo agreste de su entorno, aunque también depara algunas estampas más amables, como las que brindan sus bonitas praderas floridas donde, por suerte, se han seguido manteniendo las labores agropastorales: una actividad que, hoy sabemos bien, juega un papel crucial en el mantenimiento de la diversidad de la flora.
Hoy estremece pensar que un día se barajó la posibilidad de convertir este paraíso en una ciudad de vacaciones con tren y hoteles para curistas incluidos. Sólo la fuente gaseosa de aguas ferruginosas, sódicas y carbonatadas de Sainte-Anne recuerda su pasado como balneario.
Cómo descubrir el valle de Chaudefour
Lo mejor es ir hasta la casa de la reserva natural, donde profesionales duchos en estos menesteres –como Éric Vallé, notable conservador y apasionado de la botánica– sabrán informales. La más bonita de las rutas, la de las Crestas, se hace en 7 horas, pero aunque no tenga mayores dificultades tampoco está al alcance de todos. Desde las cimas se disfruta de magníficas panorámicas de los montes de la Margeride, la meseta de Millevaches, los lagos de Auvernia y el monte Mézenc.
Quedan otros recorridos señalizados que le permitirán impregnarse del espectáculo en tres horas, pero nosotros le recomendamos dedicar todo un día a estos lugares.
A sus pies florecen la lechetrezna, el piorno serrano, la pulsatilla alpina o lajasione humilis. Del hinojo de los Alpes al narciso de los poetas pasando por la genciana, cada variedad de planta presenta un interés estético, científico o incluso medicinal. Mientras, la rana bermeja brinca en los arroyos. Unos prismáticos son indispensables para avistar al esquivo halcón peregrino, que se convierte en el pájaro más rápido del mundo cuando cae en picado sobre sus presas a 300 km/h.
Bajada en bici de montaña en Super-Besse
Es la gran novedad del verano 2009: la estación invernal de Super-Besse, en el macizo del Sancy, se abre a la bajada en bici de montaña. A sus 15 km de pistas (dos azules, dos rojas, una negra) se llega gracias al flamante Funitel que acaba de sustituir al antiguo teleférico. El dispositivo se completa con dos espacios lúdicos, el Bike Park y la Kid’Zone, donde monitores de bici de montaña entrenan a los más pequeños antes de soltarlos en las pistas.
Aunque inspirado en los circuitos alpinos, el de Sancy presenta una ventaja con respecto a aquellos: lo variado de los entornos que atraviesa. La pista azul (la Capucine, que nosotros hemos tenido ocasión de inaugurar), diseñada bajo la responsabilidad de un loco de las bajadas de 23 años, Yann Gadouin, encadena por ejemplo un tramo de hierba al descubierto, un tramo rocoso y un tramo en sotobosque. El trazado está bien pensado y las dificultades son variadas, con todo tipo de rampas (llanas, elevadas) y saltos. La negra por su parte acaba de acoger la Copa de Auvernia de bajada en bici de montaña, que ha congregado a 110 corredores. Nada mal para una competición que comienza…
Con la bajada en bici de montaña, Super-Besse afianza su reputación como estación estival multisport, del trineo de verano al esquí sobre hierba, de la piscina a la pista de patinaje.
Dibújame un volcán
Esto es obviamente lo primero que cautiva al llegar a Auvernia: los volcanes. Puntiagudos o chatos, desnudos o arbolados, los volcanes nos miran tanto como nosotros a ellos, testigos inmemoriales de un combate de titanes entre la piedra y el fuego. La mayoría de los volcanes del Macizo Central francés se despliegan del noroeste de Puy-de-Dôme al suroeste de Cantal. Las edades varían mucho de unos a otros: los montes Domos (o cadena de los Puys, 100 000 años) rebosan juventud comparados con los montes de Cantal, que acumulan varios millones de años.
Esta fascinación que inspiran los volcanes está lejos de extinguirse: los vulcanólogos más reputados estiman que entre los 5 meses y los 25 000 años la erupción es siempre posible… Suficiente para sentir frío por la espalda. El lago Pavin, uno de los lagos volcánicos más bonitos de Auvernia, se encuentra por ejemplo en el centro de todas las miradas científicas: desde sus 92 metros de profundidad emanan regularmente emisiones de gas.
Pero un volcán se descubre tanto a pie como con la cabeza: un volcán se descifra. Y para ello, nada como un guía apasionado: Marc Mazataud, fundador de Archipel Volcans. Este organismo hace de todo a la vez: centro de interpretación sobre los volcanes, albergue, hotel, restaurante… Lo mismo que Marc, que es al mismo tiempo monitor de parapente, de deltaplano y de esquí de fondo, acompañante en media montaña y hasta cocinero.
El volcán y el paisaje que lo rodea se descifran, decíamos. Bombas, escorias, órganos, conos y conos encajados, cráteres y cráteres desbocados, chimeneas, maars, diques, necks, volcanes estrombolianos y peleanos: la vulcanología es una erupción de nociones. Por suerte, Marc Mazataud siempre acompaña sus palabras con gestos. Con el dedo nos señala un aglomerado de rocas en forma de panal: son “órganos”, formados por una espesa colada de lava que al enfriarse sufrió una contracción que la fragmentó en prismas. Todo va adquiriendo sentido, hasta el color rojo de algunos taludes, rastro dejado por el paso de una lava particularmente rica en hierro…
INFORMACION PRACTICA
Casa de la reserva natural del valle de Chaudefour
63790 Chambon-sur-Lac
Tfno. +33 (0)4 73 88 868 80
Dónde comer
Le Buron de Chaudefour
Chaudefour
63790 Chambon-sur-Lac
Tfno. +33 (0)4 73 88 63 67
Difícil resistir a esta terraza situada justo en frente de la entrada a la Reserva de Chaudefour: tranquilidad y sol garantizados. En ella podrá degustar las buenas especialidades de la tierra (truffade, salchicha, jamón) o el plato del día (el de hoy era ancas de ranas).
Dónde alojarse
Hotel du Pic Saint-Pierre
1, route de Besse
Lomprat
63610 Saint-Pierre-Colamine
Tfno. +33 (0)4 73 96 30 52
La salvación del viajero perdido y del trotamundos low cost: este hotelito (9 habitaciones totalmente reformadas) pertenece hoy a una pareja de profesionales llegados de la región parisina que no dejan de hacerle obras desde que lo compraron. Cierto, su situación al borde de la carretera departamental le quita encanto, pero el trato cálido y la cocina sencilla y gustosa hace que pronto se olvide… Y por la noche, el descanso está asegurado.
Archipel volcans
Laschamps
63122 Saint-Genès-Champanelle
Tfno. +33 (0)4 73 62 15 15